Mientras muchas viviendas dependen de grandes instalaciones fotovoltaicas para reducir el consumo eléctrico, Iker asegura haber encontrado una alternativa mucho más sencilla.
Vive en una zona de montaña y afirma que cubre las necesidades energéticas de su hogar con una única placa solar, gracias a un estilo de vida basado en el consumo responsable y el aprovechamiento de las horas de sol.
Según explica, su vivienda consume alrededor de 1.800 Wh al día. Con unas seis horas de sol, la energía generada por un solo panel resulta suficiente para alimentar los equipos que utiliza habitualmente. La clave, sostiene, no está únicamente en la tecnología, sino en adaptar los hábitos diarios para gastar solo la electricidad necesaria.

Una sola placa solar le alcanza para abastecer toda su casa
Su sistema está pensado para cubrir un consumo básico, por lo que evita el uso simultáneo de electrodomésticos de alta demanda y prioriza aparatos eficientes. De esa manera consigue mantener la iluminación, cargar dispositivos electrónicos y utilizar pequeños electrodomésticos sin depender de la red eléctrica convencional.
La experiencia de Iker ha despertado interés entre quienes buscan reducir su factura de luz o avanzar hacia un modelo de vida más autosuficiente. No obstante, especialistas recuerdan que el número de paneles necesarios depende de factores como el consumo de cada hogar, las horas de radiación solar de la zona, la orientación del techo y la potencia de los equipos eléctricos.
Por eso, una instalación que funciona para una persona puede no ser suficiente para una familia o una vivienda con mayores necesidades energéticas.
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