Hace 10.000 años que no había bisontes europeos en Madrid. En junio de 2025, Raúl Rodríguez y Víctor Manuel Alonso los reintrodujeron en Bisonte Park, su reserva entre Colmenar del Arroyo y Robledo de Chavela.
Este idílico paraje, con encinas y sabinas, se tiñó de negro ceniciento. Un macroincendio en el suroeste de Madrid calcinó 160 de las 240 hectáreas de los ganaderos.

Raúl relata: «Casi no lo cuento». El viernes, a las 18:00, quedó atrapado. Intentó evacuar sus caballos de pura raza, valorados en medio millón de euros, pero la ayuda no llegó.
Desobedeció a la Guardia Civil para salvar a sus animales. Escuchó a su padre y a Javier, un vecino, gritar: «Ya no podemos salir». Vio «llamaradas tremendas» a 250 metros.
Javier los guio por caminos secundarios, casi intransitables, con el fuego a 40 metros. Raúl conducía con miedo, recordando el incendio de Almería. Tras 10 minutos, vieron policías.
Abrazaron a Javier, quien les salvó la vida. Tardaron cuatro horas en llegar a la capital. Esa noche, Raúl no durmió y regresó al amanecer con su padre, Víctor y Laura, su veterinaria.
Ignoraron a la Guardia Civil y llegaron a su finca. Vieron a los caballos moverse, con rasguños menores. Su ganado bovino, 25 vacas y un semental, había creado un cortafuegos natural.
Dentro de Bisonte Park, el suelo estaba intacto y verde. Raúl sintió alivio, pero también impotencia. Grabó un vídeo mostrando el contraste entre las zonas quemadas y las conservadas.
Su mensaje: «Aquí, donde no dejan tocar nada, se ha quemado todo. Donde están los mejores bomberos, los bisontes, hay un cortafuegos natural». Critica la normativa ambiental y pide sentido común.
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