Dos consultoras que no siempre coinciden en sus números esta vez llegaron al mismo lugar: la industria terminó el primer semestre con el signo negativo. El Gobierno ya anunció recortes impositivos para el sector y apuesta a que la segunda mitad del año sea distinta. La pregunta es si alcanza.
La producción industrial volvió a mostrar señales de debilidad en junio y cerró el primer semestre de 2026 con un resultado que, más allá de las diferencias metodológicas, todos los informes privados coinciden en calificar como negativo. No es un dato aislado ni una lectura forzada: dos mediciones que trabajan con metodologías distintas llegaron a la misma conclusión, aunque con magnitudes que no coinciden.
Según la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), el Índice de Producción Industrial registró en junio una variación interanual de apenas -0,1%, casi en línea con el mismo mes de 2025. Pero en la comparación desestacionalizada la caída fue de 1,7% respecto de mayo, y el acumulado semestral quedó en -0,7% frente a igual período del año pasado. La consultora Orlando J. Ferreres & Asociados (OJF), en cambio, midió un crecimiento interanual de 1,4% en junio, aunque también registró una baja mensual desestacionalizada de 0,3% y un acumulado semestral negativo de 2,2%, más profundo que el de FIEL.

Los números por sector son los que más hablan. Para FIEL, la mayor caída de junio volvió a estar en la industria automotriz, con una baja de 1,9% asociada a menor producción de vehículos, menos envíos a concesionarias y una retracción de las exportaciones. En el otro extremo, alimentos y bebidas alcanzó un nivel récord para un mes de junio, empujado por la faena porcina, la producción aviar y la mejora sostenida en la actividad lechera. OJF, por su parte, ubicó a las refinerías como el sector más dinámico, con un salto interanual de 15,9%, mientras que plásticos (-8,5%), maquinaria y equipo (-8,4%) y el sector textil (-8,0%) quedaron como los más golpeados.
El propio informe de OJF, titulado La recuperación se demora, reconoce que el comportamiento de la industria continúa un patrón que se repite desde noviembre del año pasado: un mes positivo seguido de uno negativo, sin que ninguno de los dos logre instalarse como tendencia. Es una forma elegante de decir que la recuperación, si existe, todavía no encontró piso firme.
En el medio de este panorama, el Gobierno ya movió una ficha: mediante el Decreto N°566/2026 dispuso una reducción gradual de los derechos de exportación para productos industriales, con un cronograma que prevé la eliminación total recién en junio de 2027. La misma OJF proyectó que la segunda mitad del año podría mostrar un desempeño más favorable que el primer semestre, aunque la recuperación seguiría siendo desigual entre sectores. ¿Alcanza una baja de impuestos que se completa recién dentro de un año para torcer un semestre que cierra en rojo en las dos mediciones disponibles?
El deterioro industrial no aparece como un dato suelto. Se conoce apenas semanas después de que los datos oficiales confirmaran que el empleo formal en Argentina cayó en abril y acumula un año seguido de retroceso, con salarios que todavía no recuperan el poder adquisitivo de 2023. La industria que no repunta y el empleo que no se recupera parecen dos caras de un mismo fenómeno, aunque nadie en el Gobierno lo plantee en esos términos.
Lo cierto es que, entre el optimismo oficial y los números que todavía no lo respaldan, la brecha sigue estando ahí. Si la segunda mitad del año repite el patrón de altibajos que describe OJF, la discusión sobre si hay o no recuperación va a seguir dando vueltas sin resolverse.

