La recuperación de algunos sectores de la economía todavía no logró traducirse en una mejora del mercado laboral. Mientras la inflación se desaceleró y algunas actividades muestran expansión, distintos informes advierten que el empleo formal continúa perdiendo terreno y que el crecimiento se concentra en modalidades laborales con menor protección.
Según un informe del Instituto Argentina Grande (IAG), en el último año se perdieron 141.700 puestos de trabajo registrados en relación de dependencia, una caída que no logró ser compensada por el aumento del monotributo, que incorporó 49.500 nuevos adherentes.
Desde el inicio de la gestión del presidente Javier Milei, la reducción acumulada alcanza a 329.600 puestos registrados entre los sectores público y privado, de acuerdo con datos del sistema previsional.
Más ocupados, pero con menor formalidad
El cambio en la composición del empleo aparece como uno de los principales desafíos. El informe señala que el 85% de los nuevos ocupados son informales, con 201.000 trabajadores sobre un total de 238.000 incorporaciones.
El desplazamiento desde el empleo asalariado registrado hacia actividades independientes o informales reduce la cantidad de aportantes al sistema contributivo. Según el IAG, existen 622.300 aportantes menos frente a un incremento de 426.261 beneficiarios.
Sectores que crecen pero no generan empleo
El fenómeno también aparece en la estructura productiva. Un análisis del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA) señaló que la economía muestra una recuperación desigual, con sectores dinámicos que aumentan su producción pero no necesariamente incorporan trabajadores.
Entre noviembre de 2023 y mayo de 2026, según el relevamiento de IDESA:
- Petróleo, gas y minería crecieron 37% en promedio, pero el empleo formal cayó 9%.
- La actividad financiera aumentó 12%, aunque redujo el empleo 6%.
- Industria, construcción y comercio registraron caídas cercanas al 9% en producción y del 6% en empleo formal.
Para la entidad, la explicación está en una economía con mayor peso de sectores intensivos en capital y una menor generación de puestos asalariados.
El impacto sobre jubilaciones y aportes
El deterioro del empleo registrado también comienza a reflejarse en el sistema previsional. IDESA advirtió que las nuevas jubilaciones podrían caer en 2026 por el cierre de las moratorias y la pérdida de trabajadores con aportes suficientes.
Mientras las jubilaciones contributivas se mantienen relativamente estables, disminuyen con fuerza los nuevos beneficios para quienes no alcanzan los 30 años de aportes. En ese escenario, más trabajadores quedan vinculados a esquemas como la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM), que tiene un haber equivalente al 80% de la jubilación mínima.
El desafío pendiente
El Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) mostró una caída mensual del 0,5% en mayo de 2026, una señal de estancamiento luego de varios meses de recuperación irregular.
El desafío para la economía pasa ahora por transformar la recuperación de algunos sectores en mayor generación de empleo formal. Los especialistas advierten que, sin una mejora en la calidad de los puestos laborales, el crecimiento puede convivir con un mercado de trabajo más precario y con menor capacidad de sostener el sistema de aportes.
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