Con apenas 10 años de edad, Lautaro Ramos (conocido cariñosamente como “Lauti”) se convirtió en un verdadero referente del deporte aéreo en la región y en una de las promesas más jóvenes del parapente a nivel nacional.
Alumno del colegio San José, Lauti conversó en los estudios de Radio Fiesta 92.5 y Bragado Informa sobre cómo nació su pasión por estar en el aire, una disciplina que comenzó a vivenciar desde muy pequeño.
La relación de Lautaro con el vuelo no es casualidad. Inculcado por la pasión de su padre, también practicante de la actividad, Lauti realizó su primer vuelo en un trike cuando apenas tenía dos años.
«Desde chiquito me gustaba mucho. Papá siempre tenía una vela vieja en el galpón de casa. Yo la abría en el patio para inflarla… ¡Una vez la vela me sacó a volar y terminé arriba de la pileta!», recordó entre risas.
Tras esa primera infancia rodeada de equipos, hace alrededor de un año comenzó a volar de manera autónoma, convirtiéndose en el piloto más joven del país en desempeñarse en esta especialidad.

Vuelo térmico vs. Paramotor: La voz de un experto
A pesar de su corta edad, Lautaro demuestra un notable conocimiento técnico sobre el deporte. Durante la entrevista explicó la diferencia entre el paramotor (que utiliza un motor en la espalda) y el vuelo libre:
Vuelo con motor: Permite trasladarse con autonomía impulsada por combustible, aunque implica soportar un equipo de entre 16 y 20 kg en la espalda, peso excesivo para su contextura física actual.
Vuelo libre (Térmico): Se aprovechan las ascendentes térmicas (corrientes de aire caliente) para tomar altura, maniobrar y desplazarse. En la zona de Bragado, Lautaro ha llegado a alcanzar alturas de más de 1.100 metros utilizando este método.

De la llanura de Bragado a las montañas de La Rioja
Recientemente, Lauti formó parte de una delegación que viajó a la provincia de La Rioja para volar entre montañas. Explicó que, a diferencia del llano —donde se utiliza un torno tirado por una camioneta para lograr el impulso inicial—, en la montaña despegar resulta más sencillo al saltar desde la pendiente.
Allí experimentó la denominada «restitución» por la tarde, que consiste en aprovechar el viento que choca contra las laderas para elevarse de forma progresiva pegado a la montaña.
Para otros niños o vecinos interesados en sumarse a la actividad, Lautaro aconseja no apresurarse a comprar equipamiento. Recomienda iniciar con un vuelo de bautismo en biplaza y luego realizar las primeras prácticas de inflado en tierra con velas de escuela prestadas.
Aunque la edad mínima para competir formalmente en torneos ronda entre los 16 y 17 años, Lauti continúa formándose día a día con el acompañamiento de su familia y sus instructores Martín Heredia y el «Flaco» Pistola.



