El archipiélago del Atlántico Sur, conocido en Argentina como las Malvinas (y en el Reino Unido como Falklands), es reclamado tanto por Argentina como por Gran Bretaña, países que libraron una guerra de 10 semanas por el territorio en 1982.
Video “Las vamos a recuperar”: Presidente de Argentina sobre las Malvinas tras victoria en Mundial
Se necesitó un Mundial para transformar un remoto archipiélago con más ovejas que personas en un fenómeno cultural. La decisión de los jugadores de Argentina de desplegar una pancarta sobre las disputadas Islas Malvinas tras derrotar a Inglaterra en las semifinales del Mundial llevó una causa histórica a las camisetas, las paredes de los dormitorios y los muros de Instagram de una nueva generación. En las semanas posteriores, la imagen que ha perdurado del torneo en una Argentina apasionada por el fútbol no ha sido la de Lionel Messi. Ha sido el cartel pintado a mano que decía: “Las Malvinas son argentinas”.
Falkland Islands), en Buenos Aires, Argentina, el lunes 27 de julio de 2026.
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Un hombre se sienta en un restaurante que exhibe una pancarta en la que se lee «Las Malvinas son argentinas», haciendo referencia a las Islas Malvinas (conocidas en inglés como Falkland Islands), en Buenos Aires, Argentina, el lunes 27 de julio de 2026.
Imagen Natacha Pisarenko/AP Photo/Natacha Pisarenko
El archipiélago del Atlántico Sur, conocido en Argentina como las Malvinas (y en el Reino Unido como Falklands), es reclamado tanto por Argentina como por Gran Bretaña, países que libraron una guerra de 10 semanas por el territorio en 1982.

Varias personas viajan en un tren del metro detenido en una estación que muestra una foto de los futbolistas argentinos sosteniendo una pancarta con el lema «Las Malvinas son argentinas», en referencia a las Islas Malvinas, también conocidas como las Islas Falkland. La imagen fue tomada después del partido de semifinales del Mundial entre Argentina e Inglaterra, en Buenos Aires, Argentina, el lunes 27 de julio de 2026.
Imagen Natacha Pisarenko/AP Photo/Natacha Pisarenko
La pancarta desató una bonanza comercial en Argentina, apareciendo en calcomanías, bolsas de tela, zapatillas, obras de arte y camisetas de fútbol. Se colgó en bares, se pintó en muros del metro y se tatuó en pantorrillas y antebrazos. Miles de argentinos descargaron “Malvinas Sans”, una tipografía modelada a partir de las letras pintadas a mano de la pancarta. Coloridos murales de las islas y de los veteranos de guerra aparecieron por todo el país.
“El Mundial ya terminó y, sin embargo, la gente sigue hablando de las Malvinas porque de alguna manera se convirtieron en parte del torneo”, dijo Edgardo Esteban, escritor y veterano de la guerra. “Los niños en las escuelas me preguntan: ‘¿Qué es esto de las Malvinas?’ Ahora hay un relevo generacional”.
Del trauma reprimido al símbolo estatal
Ninguno de los jugadores de Argentina había nacido cuando la dictadura militar del país invadió las Malvinas en 1982, manteniendo el control de las islas durante 73 días antes de que las fuerzas británicas las recuperaran en una guerra en la que murieron 649 tropas argentinas y 255 británicas.

El monte Tumbledown se alza imponente detrás de Stanley en las Islas Malvinas, el lunes 16 de marzo de 2026.
Imagen Ricardo Mazalan/AP Photo/Ricardo Mazalan
Un gesto audaz desata una reacción en contra
Antes de la semifinal de este año contra Inglaterra, la ministra de Seguridad argentina, Alejandra Monteoliva, advirtió a los aficionados que no se permitirían carteles con temática de las Malvinas dentro del estadio debido a la prohibición de la FIFA sobre mensajes políticos.
Mientras los jugadores argentinos corrían al campo para celebrar su victoria, los aficionados lanzaron lo que parecía ser una sábana blanca al terreno de juego. El centrocampista Giovani Lo Celso la abrió para revelar el mensaje pintado a mano en gruesas letras negras: “Las Malvinas son argentinas”. Sus compañeros de equipo Cristian Romero y Lisandro Martínez ayudaron a desplegar la pancarta ante las cámaras de televisión y el entusiasmo de los aficionados.

Argentina celebra pase a la Final del Mundial con lona de las Islas Malvinas.
Imagen GETTY
Tras el partido, políticos y aficionados británicos recurrieron a las redes sociales para desahogar su enojo, lo que ayudó a amplificar una ola de publicaciones en línea que criticaban tanto a Argentina como a su selección nacional, señalaron investigadores digitales.
El miércoles, la FIFA sancionó a la federación de fútbol de Argentina por la exhibición de la pancarta por parte de los jugadores y sancionó a dos futbolistas por agredir a rivales españoles momentos después de la final.
La ‘Malvinasmanía’ atrapa a Argentina
En Argentina, la pancarta se convirtió en una sensación, eclipsando para muchos tanto la decepción por la derrota del equipo ante España como la marea de comentarios hostiles.
“A pesar de no haber ganado el torneo ni de haber traído el trofeo a casa, cada uno de los jugadores fue recibido de vuelta como un héroe popular”, dijo Juan Rattenbach, un experto político argentino sobre las Malvinas.

Un mural con los futbolistas argentinos Lionel Messi y Diego Maradona decora una pared en Buenos Aires, Argentina, la madrugada del jueves 30 de julio de 2026.
Imagen Natacha Pisarenko/AP Photo/Natacha Pisarenko
Iván Marcasiano, de 36 años, es dueño de una imprenta en Buenos Aires que ha tenido dificultades para satisfacer la explosiva demanda de camisetas impresas con la imagen de los jugadores sosteniendo la pancarta.
“Los jugadores tuvieron el valor de mostrar en el campo una bandera que a los aficionados se les había prohibido meter al estadio. Ese gesto, demostrando que depende de los argentinos comunes llevar nuestras demandas hacia adelante, realmente resonó en los jóvenes”, comentó Marcasiano.
“Llegaron a un público que tal vez nunca antes había participado en este tipo de activismo o memoria histórica”.
Cuando Marcasiano ofreció en Instagram estampar gratis la imagen en las camisetas de la selección argentina de los fanáticos, 3,500 personas —desde adolescentes hasta veteranos de guerra— se presentaron en su taller en un solo día, afirmó.
Cuando la cultura pop se encuentra con la política
Sigue sin estar claro si la fiebre por las Malvinas es una obsesión pasajera o la prueba de un resurgimiento duradero de la causa política.
Los activistas se han apresurado a aprovechar el impulso. Están invocando la soberanía nacional para movilizar a la oposición contra la agenda de libre mercado del presidente libertario Javier Milei, incluida la legislación que flexibilizaría las restricciones a la propiedad extranjera de la tierra en Argentina.
Sin embargo, los expertos señalaron que el impacto político real podría estar más allá de Argentina: dar a conocer a decenas de millones de espectadores en todo el mundo una disputa sobre un conjunto de islas que muy pocos habrían sabido ubicar en un mapa. Las búsquedas globales en Google sobre las Malvinas se dispararon un 2,400% después de la semifinal de Argentina contra Inglaterra, según Google Trends, el mayor incremento en el interés de búsqueda desde que la plataforma comenzó a registrar datos.
“La estrategia de Gran Bretaña desde 1982 ha sido mantener el tema de las Malvinas fuera del foco de atención”, concluyó Rattenbach. “Ahora, nadie puede negar su visibilidad”.

