El aumento de precios, aunque bajo, sigue erosionando el poder adquisitivo y obliga a buscar alternativas. Pocos confían en una inflación a la baja y se reservan posibilidades para volver a negociar actualizaciones.
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La Bancaria, conducida por Sergio Palazzo, es uno de los gremios más importantes y desde hace al menos una década aplica la «cláusula gatillo».
El gremio de trabajadores de entidades deportivas (UTEDyC) firmó la semana pasada el regreso de la «cláusula gatillo» y la noticia encendió algunas alarmas. Se trata de un mecanismo mensual que actualiza los salarios de acuerdo al IPC del INDEC, muy utilizado en los años de alta inflación. La decisión (acordada con las cámaras del sector) muestra un fenómeno que el Gobierno relativiza: la inflación sigue presionando a los salarios. Los sindicatos buscan alternativas para no quedarse atrás y apuestan a negociaciones cortas.
Cuando la inflación empezó a desacelerarse, el Gobierno impulsó el cierre de paritarias que no presionaran los precios y acompañaran la tendencia a la baja. Uno de los objetivos era volver a los acuerdos anuales, frecuentes antes del 2018. Esa expectativa comenzó a desvanecerse y los gremios piden abiertamente que, al menos, las paritarias emparden la inflación. Los mecanismos son diferentes, de acuerdo al sector.
El regreso de la cláusula gatillo
El acuerdo alcanzado por la UTEDyC establece que cada mes se aplicará el porcentaje de variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) que publique el INDEC. Es por seis meses, de julio a diciembre de 2026. Este mecanismo garantiza que los salarios no pierdan poder adquisitivo y evita una renegociación permanente, siempre desgastante. El riesgo que le gustaría evitar al Gobierno, es que genere inflación inercial. Es decir, que cada mes repitan por lo menos aumentos anteriores.
Para tranquilidad del Gobierno, la multiplicación de «cláusulas gatillo» no es una tendencia, por ahora, según un relevamiento de Ámbito. Algunos temen que desde la Secretaría de Trabajo no los homologuen, como ha sucedido en varios acuerdos que superaron el 2% mensual de aumento, el techo que por lo bajo impulsa la gestión libertaria. Pero hay sectores importantes que lo utilizan como los bancarios y podría cundir el ejemplo.

La UOCRA opta por paritarias por tres meses.
Foto: Agencia Télam.
La Bancaria, conducida por Sergio Palazzo, es uno de los gremios más importantes y desde hace al menos una década aplica la «cláusula gatillo». En la última actualización alcanzaron un básico de $2.481.855,32 (sumando el salario inicial y la participación en ganancias). Un número nada despreciable que también alcanza al bono por el día del bancario ($2.150.328,87). «Nosotros tenemos la suerte de que el sistema financiero siempre va a tener para poder pagar esa diferencia», reconocieron a este medio desde el gremio. Algo que explicaría porque no se extiende a otros sectores.
Lo curioso es que quiénes tienen una actualización similar a los bancarios son los jubilados y pensionados. Fue el propio presidente Milei quien por decreto cambió la formula de actualización anterior por un mecanismo que tuviera como referencia la inflación IPC del mes anterior. Él pronosticaba que cómo iría siempre a la baja, terminarían recuperando perdidas anteriores. Pero no siempre pasó así.
Paritarias cortas
La gran mayoría de los gremios prefieren acordar paritarias con porcentajes fijos, pero de corta duración. No confían en la promesa de una inflación a la baja. «No creo que se desacelere (la inflación). Y además el cálculo que ellos hacen es bastante mentiroso«, afirmaron en uno de los sindicatos de referencia en paritarias.
Los casos más extremos son las firmas a tres meses. Así lo hicieron los cuatro gremios de mayor impacto en sus paritarias: Comercio, Construcción, Camioneros y estatales. Aunque los resultados fueron dispares, la mayoría rondó un monto total de 6%. Es una manera de guardarse una ventana de negociación por si los precios vuelven a recalentarse.
Otros gremios buscaron cerrar por seis meses. Algunos fijaron un total de 17%, como es el caso de UPSRA (Unión Personal de Seguridad Rep. Arg.), recortando el margen de recuperación en caso de que la inflación sea mayor a la prevista.
También están quienes realizan la paritaria anual, pero con cláusulas de revisión. Un caso especial es el de Aceiteros, conducidos por Daniel Yofra. Si bien las revisiones son semestrales, no toman como referencia el IPC del INDEC. Por el contrario, realizan su propio cálculo a partir del Salario Mínimo Vital y Móvil, siguiendo lo establecido por la Constitución Nacional. «El IPC no representa el tipo de consumo de una familia trabajadora. Es una medición estandarizada y tremendamente desactualizada», afirmaron a Ámbito desde Aceiteros.
Más allá de la variedad de casos, dentro de todos los gremios perciben una mayor presión de los precios sobre los salarios. Aunque se desaceleró la inflación, ésta persiste y los ingresos registrados se mantienen al límite, cerca de la baja en promedio. Por lo que nadie prevé que vuelvan las negociaciones anuales. El sueño lejano de empresarios y trabajadores.

