Mikel Oyarzabal, delantero campeón del mundo con la selección española y figura de la Real Sociedad, decidió construir una carrera más allá del fútbol y completó sus estudios universitarios mientras competía al máximo nivel profesional.
El jugador explicó que tomó esa decisión porque entendía que la vida deportiva tiene un final y que era necesario contar con una alternativa para el día de mañana. «Sé que es importante en la vida tener una segunda opción de futuro al margen del fútbol», señaló en una entrevista en Deusto Alumni
El atacante vasco se graduó en Administración y Dirección de Empresas (ADE) por la Universidad de Deusto, una formación que desarrolló de manera paralela a su crecimiento como futbolista. Comenzó la carrera en 2015, cuando ya alternaba participaciones entre el filial y el primer equipo de la Real Sociedad, y la finalizó en 2019, cuando ya era internacional con España.

La decisión no fue sencilla. Mientras su nombre empezaba a ganar relevancia dentro del fútbol español, Oyarzabal tuvo que organizar sus tiempos para poder cumplir con las exigencias académicas y deportivas. Entrenamientos por la mañana, clases o estudio por la tarde y viajes con el equipo fueron parte de una rutina que mantuvo durante varios años.
El apoyo de su familia y la importancia de mantener los pies en la tierra
El propio futbolista contó que el impulso inicial llegó desde su entorno más cercano. Sus padres insistieron en la importancia de continuar con su formación, incluso cuando su carrera deportiva avanzaba rápidamente.
«Principalmente por la insistencia de mis padres en que la educación y continuar formándome era algo que tenía que seguir haciendo independientemente de mi carrera futbolística», explicó Oyarzabal al recordar los motivos que lo llevaron a completar una carrera universitaria.
Para el delantero, estudiar no solo representaba una preparación para cuando dejara el fútbol profesional, sino también una manera de sostener una vida cotidiana alejada del foco deportivo. Durante esa etapa llegó a compartir vivienda con amigos que cursaban la misma carrera, una experiencia que, según contó, le permitió conservar hábitos similares a los de cualquier estudiante.

Oyarzabal también destacó el acompañamiento que recibió de la universidad y de la Real Sociedad para poder compatibilizar ambas actividades. La adaptación de calendarios, exámenes y trabajos fue clave para que pudiera avanzar en sus estudios sin abandonar su carrera deportiva.
Una decisión poco habitual entre los futbolistas de élite
En un mundo en el que muchos jugadores profesionales concentran toda su energía en el rendimiento deportivo desde edades tempranas, Oyarzabal eligió sumar una preparación académica a su trayectoria. El delantero consideraba que el fútbol es una profesión con una duración limitada y que no siempre se puede prever lo que ocurrirá en el futuro.
«Lo que pasa en el fútbol te influye fuera», había señalado en otra entrevista al referirse a las dificultades de combinar la vida personal con las exigencias de la competencia profesional.
Con su título universitario terminado, Oyarzabal se convirtió en uno de los futbolistas españoles que lograron completar una carrera mientras disputaban partidos en Primera División. Su caso refleja una elección que, para él, fue parte de una preparación integral: seguir creciendo como jugador sin dejar de construir una alternativa para después del fútbol.

