Las obras que hoy transforman al Gálvez tienen un objetivo inmediato -recibir al MotoGP en 2027- y otro mucho más ambicioso: abrirle nuevamente la puerta de Buenos Aires a la Fórmula 1. Durante una reciente recorrida por el autódromo, Jorge Macri, jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, explicó la dimensión económica que podría alcanzar un Gran Premio de la máxima categoría. Para hacerlo tomó como referencia a Miami, donde la semana de la F.1 mueve, según señaló, cerca de 400 millones de dólares.
“Miami tiene un impacto económico de 400 millones de dólares en la semana de la Fórmula 1”, señaló el jefe porteño durante una entrevista con Carburando. La diferencia es importante. Los u$s 400 millones no son todavía una promesa para Buenos Aires ni el resultado de un informe local; son la referencia elegida por Macri para explicar por qué la F.1 puede ser mucho más que una carrera.

La pregunta, entonces, no es si la Ciudad cobrará un cheque por esa cifra. La pregunta correcta es otra: ¿puede una semana de Fórmula 1 movilizar alrededor de 400 millones de dólares en Buenos Aires?
Los antecedentes más recientes indican que sí. No está garantizado, pero tampoco es una fantasía nacida al costado de una obra. São Paulo superó esa escala en 2025, Miami se movió incluso por encima y Las Vegas volvió a jugar en otra liga. Madrid, que estrenará Madring en 2026, también espera un impacto mayor.
MIAMI, EL EJEMPLO QUE ELIGIÓ JORGE MACRI
El Gran Premio de Miami es una formidable máquina de vender hospitalidad, turismo y entretenimiento. La carrera se disputa alrededor del Hard Rock Stadium y convirtió su semana en una sucesión de fiestas, encuentros empresariales, activaciones de marcas y propuestas gastronómicas que exceden ampliamente la actividad en pista.

La estimación anual más repetida por los organizadores ronda los 400 millones de dólares y contempla alrededor de 35.000 noches de hotel. Para la edición 2025, una proyección difundida en el sur de Florida elevó el impacto esperado hasta 505 millones de dólares. No se trata únicamente de entradas: allí aparecen alojamiento, restaurantes, traslados, comercios, proveedores, empleos temporarios y todo lo que consume el público que llega por la carrera.
Macri tomó la cifra redonda y más prudente. Es lógico como ejemplo, aunque Miami no puede copiarse y pegarse sobre Buenos Aires. El poder adquisitivo, los precios, la proporción de extranjeros y el peso de los paquetes corporativos son diferentes. Para saber qué podría ocurrir en el Gálvez conviene mirar también una referencia bastante más cercana.
SÃO PAULO DEMUESTRA QUE SE PUEDE LLEGAR A ESA CIFRA

El Gran Premio de São Paulo dejó en 2025 un impacto de R$ 2.300 millones, equivalente a unos 430 millones de dólares. No fue una estimación previa: el estudio se realizó después de la carrera por la Fundación Getulio Vargas, con datos de la Secretaría Municipal de Turismo y SPTuris.
Interlagos recibió 303.627 espectadores durante los tres días y movilizó a 23.700 trabajadores. Del total, R$ 1.400 millones correspondieron a la actividad directa y R$ 894,2 millones al movimiento posterior de proveedores y otros sectores. Además, produjo R$ 324,4 millones en impuestos federales, estaduales y municipales.
Brasil es el espejo más valioso para Buenos Aires. Interlagos es un autódromo permanente, está dentro de una gran ciudad latinoamericana y convoca público de toda la región. También tiene décadas de continuidad, una organización aceitada y una fecha instalada en el calendario mundial. Buenos Aires tendría que reconstruir todo eso, pero posee ingredientes que no son menores: tradición, conectividad aérea, oferta hotelera, gastronomía, vida nocturna y una enorme comunidad de fanáticos.
Además, el fenómeno Franco Colapinto amplió el mercado. El argentino no garantiza por sí solo una carrera ni convierte una multitud en rentabilidad automática, aunque sí mejora la capacidad de convocatoria local y regional. En una negociación tan comercial como deportiva, ese dato pesa.
LAS VEGAS MARCA EL TECHO

La sede que más dinero movió entre las referencias públicas de 2025 fue Las Vegas. La Fórmula 1 informó que sus tres primeras ediciones generaron 3.200 millones de dólares acumulados en el sur de Nevada. Si se descuentan los u$s 1.500 millones atribuidos a 2023 y los u$s 934 millones de 2024, la tercera carrera queda cerca de u$s 766 millones.
Las Vegas es el techo, no el modelo para Buenos Aires. Corre de noche sobre el Strip, recibe turistas con un gasto promedio altísimo y cuenta con una industria del entretenimiento construida para que nadie conserve demasiado tiempo el dinero en el bolsillo. Compararla de manera lineal con lo que produciría el Gálvez sería tan optimista como medir un bodegón por la facturación de un casino.
MADRID ESPERA SUPERAR LOS u$s 500 MILLONES
Madring todavía no disputó su primer Gran Premio, pero ya tiene una previsión elaborada sobre ventas reales de entradas e inversiones realizadas. PwC estima que la carrera de 2026 producirá un impacto de 467 millones de euros, alrededor de 540 millones de dólares, y sostendrá 8.850 empleos.
El informe calcula además 83 millones de euros en impuestos y cotizaciones sociales. Más de 120.000 entradas de grada y hospitalidad ya habían sido vendidas al momento del estudio; unos 80.000 asistentes llegarían desde fuera de la Comunidad de Madrid y 45.000 serían extranjeros.
Madrid ofrece otra enseñanza útil: el dinero grande aparece cuando la carrera atrae visitantes que duermen, comen, compran y se mueven por la ciudad. Llenar tribunas es indispensable, pero el verdadero impacto se produce fuera del circuito.
QUÉ NECESITARÍA BUENOS AIRES PARA ACERCARSE A LOS USD 400 MILLONES

Con la vista puesta en la Fórmula 1, la Ciudad decidió incorporar en la fase 1 de reconstrucción del autódromo porteño las obras necesarias para aspirar a la homologación que requiere la Máxima: un túnel de acceso, una horquilla más extensa, una variante de pista específica y la ampliación del sector de boxes. Macri asegura que el autódromo quedará técnicamente preparado, aunque eso no significa que la fecha esté concedida.
Para acercarse al impacto de Miami o São Paulo no alcanzará con vender entradas a residentes porteños. Buenos Aires necesitará una llegada fuerte de visitantes del interior, Brasil, Uruguay, Chile, Paraguay y otros mercados de la región. El negocio estará en lograr que permanezcan varios días y que la carrera se convierta en el centro de una semana completa de actividades.
Buenos Aires tiene con qué hacerlo. Es un destino turístico consolidado, posee una oferta cultural y gastronómica enorme y puede vender una experiencia bastante más amplia que las dos horas del domingo. También puede aprovechar algo que Miami y Las Vegas explotan muy bien: la Fórmula 1 moderna es una plataforma para empresas, marcas y hospitalidad premium. La pasión llena las tribunas; los visitantes y las compañías engordan el impacto económico.
Por eso, los 400 millones de dólares de impacto económico parecen una escala posible, especialmente al compararlos con los u$s 430 millones comprobados en São Paulo.
¿EL MOTOGP PUEDE RECUPERAR LA INVERSIÓN DEL AUTÓDROMO?

Jorge Macri ubicó en torno de 150 millones de dólares la inversión destinada a renovar el Autódromo Oscar y Juan Gálvez. Curiosamente, esa cifra coincide con el impacto económico directo que el propio Gobierno porteño proyectó para el regreso del MotoGP en 2027, acompañado por la creación de unos 5.000 puestos de trabajo.
Desde una mirada amplia, puede sostenerse que la obra comenzará a compensarse con su primer gran evento internacional. Si el MotoGP efectivamente moviliza esa cifra, la economía de la Ciudad habrá recibido en una sola edición una actividad equivalente al costo de la transformación del Gálvez.
Eso no significa que los 150 millones de dólares regresarán completos a la caja del Gobierno. El dinero se repartirá entre hoteles, restaurantes, transportes, comercios, proveedores, trabajadores y empresas. El Estado recuperará solo una parte mediante impuestos, alquileres, concesiones y otros ingresos.
La distinción es sencilla: la inversión puede quedar compensada para la economía porteña antes de quedar repagada para el Tesoro. Aun así, la Ciudad conservará un autódromo renovado, capaz de recibir más competencias y actividades durante muchos años. La cuenta no termina cuando se baja la bandera a cuadros del MotoGP.
EL VERDADERO NEGOCIO EMPIEZA DESPUÉS DE LA OBRA
Los 400 millones de dólares mencionados por Jorge Macri ante una posible visita de la Fórmula 1 no son una proyección oficial para Buenos Aires. Son el ejemplo de Miami y la medida de lo que la Ciudad cree que una semana de F.1 puede generar. Presentarlos de otra manera inflaría una expectativa que todavía debe atravesar negociaciones, homologaciones y contratos.
Pero los números internacionales también impiden descartar la idea como una simple expresión de deseo. São Paulo ya demostró que una gran capital sudamericana puede superar esa cifra.
El desafío no consiste solamente en traer la Fórmula 1. Consiste en lograr que el Gálvez tenga MotoGP, categorías nacionales, carreras internacionales, pruebas, congresos, recitales y actividad durante buena parte del año. Un Gran Premio puede producir una semana extraordinaria; un autódromo activo puede transformar esa semana en una política económica de largo plazo para el sur de Buenos Aires.
Si la F.1 finalmente vuelve, los 400 millones de dólares no llegarán por el ruido de veinte autos. Llegarán por todo lo que se mueva alrededor de ellos.
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