Además de ser el principal promotor del mate a nivel mundial, lo que pocos saben es que Lionel Messi también es productor yerbatero, con una estancia en la localidad correntina de San Carlos, pegada al límite con Misiones.
Tan pegada que San Carlos es el principal municipio a donde muchos posadeños y misioneros sacan su DNI para inscribir sus automóviles y pagar la patente a menor valor que en Misiones.
El sitio especializado Diario Agrícola, ofreció esta semana más precisiones sobre la estancia “Rincón Chico” de 6.800 hectáreas, que compró Messi, a través de su padre Jorge, en el año 2015, es decir, hace más de 10 años.
Por empezar, el diario explicó que Messi pagó por ese campo unos 20 millones de dólares, siendo su principal inversión en tierras en la Argentina. El segundo campo que tiene Messi está en Entre Ríos y lo pagó 5 millones de dólares.
¿Qué produce el campo de Rincón Chico? Tiene ganado bovino, forestaciones, arroz y yerba mate.
¿Por qué Messi compra un campo en Corrientes?
Sin dudas no es porque quiere producir arroz o yerba mate o explotar las forestaciones y ganar dinero, aunque tampoco quiere tener una unidad de negocios que desangre pérdidas mes a mes, claro está.
Los futbolistas superestrellas como Messi, compran tierra, porque la tierra en sí es la inversión, la mera tenencia de campos durante el tiempo (ya pasaron 10 años), preserva el valor como no lo hace ninguna otra inversión.
Hay que tener en cuenta que el dólar, a nivel mundial, vale cada vez menos y si alguien hacía turismo por Europa por 100 dólares al día hace 20 años, hoy ese dinero le alcanzará para mucho menos, consumiendo los mismos bienes o servicios, o similares.
Sin poder refugiarse con una certeza absoluta en el dólar o en inversiones nominadas en la moneda más importante del mundo (como bonos o acciones de ese país), las inversiones se diversifican y sin dudas, ahí aparece la tierra en Argentina como una de las grandes alternativas.
Sin embargo, el diario Agrícola explica que “reducir este tipo de inversiones a una simple estrategia de “diversificación patrimonial” —como suele describirse en la prensa de espectáculos— deja afuera una parte más de fondo del fenómeno”.
“La tierra agrícola no es un activo más: es, literalmente, la base física de la que depende la alimentación de una humanidad que sigue creciendo. Según proyecciones del Banco Mundial, la población mundial llegará a los 10.000 millones de habitantes hacia 2050, y la propia FAO advirtió en un informe reciente que, para entonces, el planeta necesitará producir un 50% más de alimentos, piensos y fibra que en 2012, además de un 25% más de agua dulce disponible”, indicó.



