Ignacio Celorrio: A ver, este precio, si se mantiene, sería muy positivo para Argentina. Los proyectos generalmente tienen un OPEX razonable frente a este precio y, hasta te diría, habilita después de mucho tiempo lo que se está dando: que los planes de expansión o nuevos proyectos, entre el RIGI y más este nivel de precios, puedan ir adelante. Todavía hay que ver que se mantengan estas bandas. Ha bajado en los últimos meses y se acerca más a u$s20.000 que a los u$s25.000 que estuvo orillando durante un tiempo. Y te diría que, a largo plazo, creo que el mercado está buscando que no haya grandes variaciones que habiliten una previsibilidad mayor.
A nivel externo, igual, la perspectiva sigue siendo positiva hacia la electromovilidad y las grandes baterías. Las expectativas de mercado a 2030 y más allá son de crecimiento. No pareciera haber, dentro de un mercado chico que tiene que consolidarse, complicaciones inminentes al respecto. Pero, de nuevo, lo que siempre hemos hablado: hubo mucha expectativa irracional al comienzo sobre lo que realmente era el mercado y ahora está empezando recién a tomar un poco más de peso. Se ve que hay hasta una necesidad entre productores y consumidores a nivel global de que no haya grandes variaciones.
Periodista: ¿Cómo ves hoy el equilibrio entre oferta y demanda? ¿Sigue existiendo un exceso de oferta?
I.C.: A día de hoy, si uno ve la foto corta, probablemente, si entra toda la producción al mercado, cubre mucho. Pero la demanda sigue subiendo y la expectativa de crecimiento de demanda a mediano plazo sigue manteniéndose muy optimista. Ahí ya estás hablando de 2030. Yo creo que el tema de precios, por lo que he escuchado, siempre va a tener tendencia a estar en estos parámetros o quizás un poquito más abajo por unos años. Y si el sector sigue consolidándose y avanzando, al revés, ahí sí ese gap se va a sentir más. Por eso es tan importante para Argentina mantener competitividad.
Periodista: En el evento de Fastmarkets se habló mucho de la competencia por la demanda entre Estados Unidos, Europa y Asia, particularmente China. ¿Hay una disputa por los mercados?
I.C.: Primero, no usaría la palabra guerra. Acá, conceptualmente, habría que preguntar: ¿litio para qué lo quiere uno? Lo quiere para transformación energética, electromovilidad y baja de consumo de gases. Hay una necesidad mundial respecto de que la industria responda a las necesidades que se le plantean. Ahora, si me preguntás a mí, creo que va a depender de decisiones geopolíticas cómo quiero y sustento cadenas que sean independientes o no de Asia, particularmente de China. Porque ahí lo que tenés es una cuestión de competitividad y capacidad instalada. Hoy por hoy, lo que tiene China, más que nada, es una gran capacidad de refinamiento y la cadena hacia arriba, que va hasta la electromovilidad. Ir a competir ahí necesita decisiones y financiamiento muy grande, a costa de impuestos. Quizás uno pueda ser competitivo en 10 o 15 años, pero no creo que sea una discusión precisamente para Argentina.
Yo creo que Argentina ha hecho muy bien en donde tiene su potencial, que es la producción de carbonato de litio o producción de productos de litio a base de salmuera. Tener una competitividad y una diversidad de inversión, tenemos todo el mundo, y creo que tiene que seguir manteniendo la mirada en el OPEX más que en otra cosa y en el crecimiento, por lo menos hasta 2030.
Periodista: ¿Es necesario eliminar las retenciones para que Argentina sea más competitiva en litio?
I.C.: Para mí sería una medida muy favorable a esta visión de ir ocupando mercado frente a otros competidores. Vos me preguntabas de China y eso. Yo lo que veo es Australia, veo África, veo Chile. Donde hay producción, ahí es donde tengo que ser competitivo. Y, obviamente, creo que cualquiera, y primero que nadie el Gobierno nacional, entiende que las retenciones no es precisamente algo que te ayuda a ser más competitivo y buscar mercado. Yo creo que el Gobierno, cuando sea oportuno y lo vea correctamente, es un paso que va a dar.
Periodista: Pasemos a Lithium Argentina. ¿Cómo están los proyectos y en qué estado se encuentran actualmente?
I.C.: Lithium Argentina tiene participación en el proyecto Cauchari-Olaroz, de Minera Exar, que es hoy por hoy la producción más grande de Lithium Argentina, y tiene Pozuelos-Pastos Grandes, que es un proyecto que está acelerando sus pasos para el inicio de construcción en Salta. Además, en Cauchari-Olaroz tenemos un RIGI aprobado para una expansión que lleva la capacidad instalada de 40.000 a 85.000 toneladas.
Pozuelos-Pastos Grandes, en sus tres etapas, son tres proyectos de alrededor de 50.000 toneladas cada uno. Es un proyecto único total de 150.000 toneladas. O sea, no solo tenemos los desafíos y realmente el orgullo de un ramp-up y una operación que han sido muy exitosas en Argentina, en Jujuy, donde objetivamente es un ejemplo a nivel global. Yo creo que Cauchari-Olaroz hizo un de-risk importante a nivel global sobre proyectos de salmuera, y se vio que el mundo del litio vio que los proyectos de salmuera no solo tienen OPEX atractivos, sino que hacen delivery de lo que prometen.
Y, por el otro lado, algo que ya hemos vivido, que es ir a la construcción de nuevo, ir a la ampliación, con todos los desafíos que eso trae. Así que la compañía, apoyada en su socio y en el trabajo en conjunto que tenemos con nuestro socio Ganfeng y en Salta, con la gran interacción que tenemos con el Gobierno provincial, está llevando a realidad cosas muy ambiciosas, porque estamos pasando de 40.000 toneladas de capacidad instalada a casi 200.000.
Periodista: ¿Pozuelos-Pastos Grandes ya tiene el RIGI aprobado?
I.C.: No. PPG está presentado. Estamos esperando, estamos en el proceso de aprobación.
Periodista: ¿La idea es desarrollar las tres fases?
I.C.: Sí, todo. Es un solo proyecto que lo vamos a hacer completo. Lo que pasa es que, por el volumen y las características de la construcción, es mucho más eficiente hacerlo en fases. Como vamos a aplicar DLE, lo que estás haciendo es elevando la capacidad instalada en etapas. Cada una de esas etapas, que son unos u$s300 millones cada una, hacen un solo proyecto. Todo sale del mismo lugar, todo sale del mismo campamento, todo sale de la misma infraestructura, pero es un solo proyecto que va generando capacidad y haciéndose en tres etapas. Es bastante común, hay muchos proyectos así.
Periodista: En cuanto a la ampliación de Cauchari-Olaroz, ¿el RIGI ya está aprobado y está corriendo el plazo de inversión? ¿Cómo viene hoy el nivel de inversión?
I.C.: Exactamente. Nosotros estamos comenzando los trabajos de la fase 2. Ya la SPV está establecida, toda la cuestión estructural para la inversión ya está hecha y en estos momentos estamos empezando a licitar los primeros trabajos, sobre todo de ingeniería de detalle, en relación a las distintas etapas. Un poco lo que te decía del otro proyecto: no es que lo hacemos todo en conjunto, lo va llevando a lo largo de los años. Y eso ya está en marcha.
Periodista: ¿Hay preocupación por el año electoral que viene? ¿Existe ruido político respecto de nuevas inversiones, un eventual cambio de Gobierno o modificaciones en las reglas?
I.C.: Son dos cosas distintas. Nosotros estamos comenzando los trabajos de la fase 2. Ya la SPV está establecida y la cuestión estructural para la inversión ya está hecha. En estos momentos estamos empezando a licitar los primeros trabajos, sobre todo de ingeniería de detalle. Después, estas son inversiones ya decididas. Obviamente, yo no voy a negar que la macro argentina es mucho más favorable a la inversión que los desafíos que tuvimos años atrás, pero son decisiones que ya están tomadas y que van para adelante. Y, de hecho, aplicar al RIGI es tomar ese compromiso también. Entonces, tanto en Pozuelos-Pastos Grandes como en la expansión de Exar, son decisiones tomadas de ir adelante.

