Muchos dirán que el vínculo entre Rosalía y el público argentino acaba de superar exitosamente su primera gran prueba de fuego. Es que tras aquel confuso y tenso cortocircuito en las redes sociales por su posteo vinculado a la final del Mundial, la cantante española llegó a Buenos Aires, llenó cuatro veces el Movistar Arena y logró que la música hablara por sí sola, sellando la paz definitiva con sus fanáticos locales.
Y con los rencores pisados y la ovación porteña aún resonando en sus oídos, la «Motomami» cruzó la frontera para continuar su gira. Pero demostró que la Argentina sigue muy presente en su cabeza: ayer, durante su segundo concierto en Río de Janeiro, regaló un momento mágico que unió a dos potencias de la música sudamericana y que, de este lado de la cordillera, se sintió como un mimo al corazón.
Un espectador de lujo y una declaración de amor
El instante que revolucionó las redes sociales ocurrió cuando las luces del estadio iluminaron a un invitado de honor en las gradas: el mismísimo Caetano Veloso. Cuando eso ocurrió, la cantante catalana detuvo el frenético ritmo de su show para dedicarle unas sentidas palabras. «La cultura que tenéis aquí es mi favorita, ¡Caetano!», le gritó emocionada, desatando la euforia de todo el estadio.
Y tras confesar su profunda admiración y contar que había ido a verlo en vivo recientemente, Rosalía preparó el terreno para un tributo a capella. «No quiero alargarme mucho, pero me encantó cuando él hizo… ‘Te vi, juntabas margaritas del mantel…'», entonó con una dulzura hipnótica.
El himno de Fito Páez como puente musical
La canción elegida no fue otra que “Un vestido y un amor”, el icónico tema que Fito Páez compuso en 1992, incluyó en su histórico disco El amor después del amor y le dedicó a la actriz Cecilia Roth.

Si bien para nosotros es una obra cumbre 100% argentina, Rosalía la cantó refiriéndose a la bellísima versión que Caetano Veloso grabó para su álbum Fina Estampa en 1994. Es que aquel cover se volvió un éxito rotundo en Brasil y unió para siempre la pluma del rosarino con la voz de la leyenda bahiana.
«Ya sé que te traté bastante mal. No sé si eras un ángel o un rubí. O simplemente te vi», continuó cantando Rosalía, logrando que se erizara la piel de cada persona presente. Luego, mirando fijo hacia donde estaba el ídolo brasileño, remató: «Su versión me acuerdo de escucharla hace muchos años y me sigue emocionando como el primer día».
Antes de retomar el concierto, la española cerró el momento enviándole «un beso para el maestro, para Caetano». Y aunque el tributo fue una carta de admiración directa a Veloso por haber hecho suya esa canción en los noventa, en las redes argentinas el festejo fue doble. Es que que la artista haya utilizado un himno indiscutido de nuestro rock nacional para homenajear a su ídolo brasileño demuestra su exquisito gusto musical y funciona como un abrazo virtual hacía su público albiceleste.

