La Comisión Nacional de Valores abrirá una consulta pública para definir cómo funcionarán los fondos que las empresas podrán usar para cubrir los costos de una desvinculación. Cada compañía tendrá una identificación propia para separar y seguir esos aportes.
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Comisión Nacional de Valores (CNV).
Mariano Fuchila
El Gobierno avanza con la puesta en marcha de los Fondos de Asistencia Laboral (FAL), luego de que el ministerio de Economía definiera en qué instrumentos podrán invertirse los recursos -que es obligatorio-, ahora fue el turno de la Comisión Nacional de Valores (CNV) que puso en consulta pública el proyecto de reglamentación. La intención es que el mercado pueda realizar aportes sobre la letra chica del mecanismo que permitirá a las empresas derivar aportes para afrontar los costos de una eventual indemnización de despido de trabajadores.
La iniciativa, incluida en la Resolución General N°1161, define cómo se podrán armar y administrar estos fondos, que darán una mayor volumen al mercado financiero y apuntan a que reactive el crédito. Todas las empresas del país -pequeñas y grandes- canalizarán los aportes a través de Fondos Comunes de Inversión (FCI) o fideicomisos financieros (FF), bajo la supervisión de la CNV y según su elección.
El dinero de esos vehículos solo podrá provenir de las contribuciones patronales derivadas para este régimen, que es 1% de grandes empresas y 2,5% en el caso de las pymes. Estos fondos pueden ser administrados por un banco o una sociedad de bolsa, a elección del empleador, aunque los recursos acumulados solo podrán usarse para cubrir obligaciones en caso de despido y son inembargables.
La CNV habilita dos tipos de vehículos. Por un lado, los fondos de una sola empresa, cuya tesorería puede tener una relación fuida con la gestora de los fondos. El otro es un esquema «multiempresas» que concentra los aportes de diferentes compañías y aparece como una de las principales vías para empresas más chicas que acceden al régimen.
Sin embargo, aparece un llamado de atención en este punto, ya que en los vehículos de más de una empresa se requiere que la tasa de despido similar para que los fondos se consuman en partes iguales. Es decir, si la empresa «X» suele despedir más cantidad de empleados es posible que consuma gran parte del FAL y cuando la compañía «Y» necesite fondos tendrá otros más ilíquidos o, mismo, puede que la plata no alcance.
Cómo deberán instrumentarlo las empresas
Si bien la norma prevé que cada empleador elija su vehículo entre FCI y FF, la norma también contempla la opción de que el empleador no lo elija, como puede ser el caso de una empresa con un solo empleado. En esa circunstancia, se realizará una asignación de oficio con un esquema rotativo entre administradores que hayan manifestado su voluntad de recibir a los empleadores indecisos. Pese a ello, la compañía podrá cambiar el fondo en caso de no estar conforme con la asignación.
Entre los puntos centrales, se destaca la creación del ID FAL, un identificador único que permitirá individualizar la cuenta de cada empleador y asegurar la trazabilidad de los recursos. En los hechos, el esquema requerirá una operatoria específica y separada de las cuentas comitentes que las compañías eventualmente ya tengan para otras inversiones.
Para participar, los fondos fiduciarios y los FCI deberán contar con una trayectoria de al menos diez emisiones y administrar un patrimonio de $50 millones de UVA como mínimo.
En desarrollo…

