Blanca Boto, nutricionista: “Si después de comer necesitas beber café o una bebida con azúcar, puede ser que la comida no haya sido completa y equilibrada”

Tomar café después de comer se ha convertido en un hábito para muchas personas. Es un gesto frecuente entre los trabajadores que, tras la comida, sienten sueño y necesitan recuperar energía para seguir con sus tareas. Y puede ser un error. Aunque el café se considere una bebida saludable, los especialistas cuestionan el momento del día en el que se consume. “Después de comer, lo ideal sería no necesitar otro café”, señala la nutricionista Blanca Boto, especialista en patologías digestivas y microbiota intestinal, que asegura a La Vanguardia que “si la comida es completa, no debería aparecer una caída tan marcada de energía”.

Estar adormilado justo después de comer se puede deber a varias causas. Entre ellas, destacan el tener problemas de sueño o consumir alimentos que, como advierte Boto, aumentan esa sensación de somnolencia. “Si comemos un plato entero de pasta blanca, con poca proteína y verdura, al cabo de una hora pueden aparecer el típico sueño y cansancio y la necesidad de volver a tomar café”.

En este contexto, como dice Boto, consumir cafeína, ya sea con un café o un refresco, parece ser la solución más inmediata. Pero para la experta, sería interesante poder valorar la calidad del sueño, la cantidad de comida y la composición del plato para determinar qué está causando realmente ese cansancio.

Boto alerta sobre las típicas máquinas expendedoras que ponen a disposición del trabajador. Foto: IG/blancabmartin

Boto alerta sobre las típicas máquinas expendedoras que ponen a disposición del trabajador todo tipo de bebidas y alimentos industriales. Estos productos, dice, “solo los elegiría si no tuviera otra opción y elegiría la versión sin azúcar, porque, de lo contrario, podrían provocar el efecto contrario y generar un bajón de energía posterior”.

Boto explica que dependiendo de la frecuencia y la cantidad con la que se consuman, hay alimentos que ayudan a aumentar la sensación de sueño al mediodía. Sin querer demonizar ningún alimento, asegura que “si buscamos mantener la energía y la concentración, intentaría evitar, en primer lugar, la bollería industrial. Luego, las bebidas azucaradas y los zumos industriales. Y, por último, las harinas refinadas presentes en alimentos como galletas, pan blanco o bollería”.

Lo que ocurre con la pasta, por ejemplo, es que es un tipo de alimento que, por su alto contenido en hidratos de carbono simples, provoca un pico de glucosa y, seguidamente, una rápida liberación de insulina, lo que favorece la sensación de cansancio.

Evitar la somnolencia después de comer. Foto: IG/blancabmartin

Evitar la somnolencia después de comer

La nutricionista confirma, por lo tanto, que en estas situaciones en las que cualquiera se echaría una siesta, se debería optar por consumir una comida completa y equilibrada. El plato ideal, que incluye carbohidratos, proteínas, verduras y grasas, “ayuda a evitar las bajadas de glucosa y reduce la necesidad de recurrir por la tarde a estimulantes, refrescos o bebidas con cafeína”, confirma.

Otra opción para este momento del día, en caso de necesitarlo, sería consumir té verde o el té matcha. Estos contienen cafeína y L-teanina, una combinación que, como dice Boto, “proporciona una energía más estable, ya que no generan un pico tan marcado como el café y permiten que la energía se sostenga en el tiempo y se reduzca la sensación de caída posterior”.

En qué momentos del día tomar café. Foto: IG/blancabmartin

En qué momentos del día tomar café

La especialista señala que el café debería tomarse preferiblemente durante las primeras horas del día. “Si queremos afinar todavía más, lo ideal sería esperar aproximadamente dos horas desde que nos levantamos”. De esta manera, se permite que el cortisol, la hormona que nos ayuda a sentirnos despiertos y en alerta, se eleve de forma natural antes de añadir un estimulante como la cafeína.

De lo contrario, la especialista subraya que si tomamos café nada más levantarnos, cuando el cortisol ya está aumentando de manera natural, podemos generar un pico mayor y favorecer cierta dependencia de la cafeína. Se aconseja tomar el primer café entre las 9:30 y las 11:30 de la mañana.

Además, Boto recuerda que hay personas que metabolizan la cafeína de forma más lenta. En esos casos, el café puede permanecer en el organismo durante seis u ocho horas después de su consumo y afectar al sueño nocturno. “Aunque por la tarde les proporcione un estímulo y les permita trabajar con mayor concentración, después puede perjudicar su descanso y, como consecuencia, afectar al rendimiento del día siguiente”, concluye.

Anna Rodríguez Hurtado

Redacción

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