De cada 100 chicos que entran a primer grado, la escuela primaria argentina hoy le “entrega” a la secundaria solo 50 en tiempo y forma. Es decir, a la edad adecuada y con los conocimientos esperados en Lengua y Matemática. El dato surge de un nuevo informe de Argentinos por la Educación, que puso la lupa sobre la camada de alumnos que comenzó la primaria en 2020 y terminó sexto grado en 2025.
El estudio muestra que solo el 50% llegó a tiempo (sin repetir y sin haber abandonado en ningún momento) y con un nivel satisfactorio en Lengua y Matemática. La otra mitad llega a la escuela media con sobreedad o dificultades en las dos áreas del conocimiento que son fundamentales para continuar con éxito su trayectoria educativa.
¿Estamos mejor o peor que antes? Según como se mire. El Índice de Resultados Escolares (IRE) -el indicador creado por Argentinos por la Educación, que mide el porcentaje de alumnos que termina bien la primaria- mejoró 5 puntos porcentuales entre las camadas 2018-2023 y 2020-2025. Hace dos años, los alumnos que llegaban al final del nivel en tiempo y forma eran el 45%. Ahora el indicador mejoró, pero volvió a los valores de la camada anterior, de 2016-2021.
Si uno observa toda la evolución, verá que en la última década el IRE de primaria pasó del 46% para la camada 2011-2016 al 49% en 2013-2018 y al 50% en 2016-2021. Luego descendió al 45% para 2018-2023, y ahora volvió al 50%.
Para llegar a estos datos, los autores del estudio – Irene Kit, María Sol Alzú y Martín Nistal- combinaron la información oficial de la matrícula (el Relevamiento Anual de la Secretaría de Educación) con los resultados de aprendizaje en Matemática y Lengua de las pruebas Aprender 2025. Las que fueron presentados recientemente.

Las variaciones entre las distintas camadas se explican principalmente por los cambios en los niveles de aprendizaje (prueba Aprender), ya que el tiempo en el que transcurren las trayectorias escolares muestra una tendencia sostenida de mejora. Hoy, el 94% de los estudiantes llegan a sexto grado a tiempo (sin repetir ni abandonar).
Sin embargo, cuando se apunta a los aprendizajes ahí se observa el gran déficit: solo el 54% alcanzó niveles satisfactorios o avanzados en Lengua y Matemática.
Como viene siendo habitual, las principales dificultades se concentran en Matemática. Solo el 58% de los alumnos alcanzó niveles satisfactorios en esta área. En Lengua fueron el 79%.
Desigualdades
Si bien todas las provincias mejoraron con respecto a hace dos años, sigue habiendo muchas diferencias entre los distritos. Las jurisdicciones con más porcentajes de alumnos que llegan en tiempo y forma son la Ciudad de Buenos Aires (67%), Córdoba (61%) y La Pampa (54%).
En la otra punta, los resultados más bajos corresponden a Chaco (33%), Santiago del Estero (38%) y Misiones (39%). Neuquén no puede ser evaluada, porque no llega al mínimo de 35% de participación en la prueba Aprender y, por eso, sus resultados no son representativos.
Los mayores incrementos se registraron en San Juan, Catamarca y La Rioja, con 10 puntos porcentuales en cada caso. En 12 jurisdicciones (Tierra del Fuego, Santa Cruz, San Luis, Buenos Aires, Entre Ríos, San Juan, Jujuy, Catamarca, La Rioja, Corrientes, Formosa y Santiago del Estero) el resultado de la cohorte 2020-2025 es el más alto desde que se elabora este índice.
¿Estamos mejor?
La leve mejora con respecto a hace dos años, que nos coloca en el mismo lugar que hace cuatro años; más el déficit del 50% de alumnos que aún terminan mal la primaria habilitó distintas lecturas por parte de los especialistas.
Irene Kit, una de las autoras del estudio, destacó que “en los últimos 10 años, desde que se calcula este índice, se aprecia una lenta tendencia de mejora a nivel país. Por una parte, pasamos de 88 a 94 de cada 100 alumnos que llegan a sexto grado habiendo cursado con regularidad. Por otra parte, esa mayor regularidad e inclusión no impactó en los aprendizajes: tras la caída pospandemia, se han vuelto a niveles previos. No es para conformarnos, sino para no desalentarnos y seguir actuando”, dijo.

Y agregó que “algunas provincias con mayor proporción de estudiantes en situación de pobreza han logrado avanzar desde su situación previa, alcanzando o superando el promedio nacional en esta década”. “Son indicios de acciones provinciales eficaces”, concluye.
Pero otras voces que recogió Clarín tienen una mirada más crítica. Como la de Florencia Salvarezza, especialista en Lingüística, Neurociencias y Educación, quien evalúa que los resultados “no son una mejora, sino una vuelta a cómo estábamos antes”. “La única explicación que encuentro es que algunas provincias podrían haber capacitado más a sus docentes en el segundo ciclo de la primaria. Tal vez los maestros de esos grados estuvieron más atentos”, afirma.
Para Gustavo Zorzoli, profesor de Matemática y ex rector del Nacional Buenos Aires, “los resultados muestran una leve mejora que retrotraen la situación a 4 años atrás. Sin embargo, el hecho de que solo la mitad de los estudiantes que finalizan 6° grado lo hagan en tiempo y forma nos muestra las enormes dificultades que atraviesa el sistema educativo argentino, que no logra en 6 años que la inmensa mayoría de los niños y niñas que asisten a ella se apropien de las herramientas básicas para afrontar con solvencia el resto de los años de escolaridad obligatoria. Seguimos teniendo una escuela que año a año consigue retener cada más vez más a los alumnos, pero sin aprendizajes básicos”, le dijo a Clarín.

En la misma línea opina Mariano Narodowski, de la Universidad Torcuato Di Tella. “No hay tendencia a la mejora sino estancamiento en niveles muy bajos: desde 2011 la mitad de los chicos quedan afuera de los aprendizajes básicos, si bien algunas provincias que tenían rendimientos muy bajos registran mejoras, como Formosa, Catamarca y La Rioja”, dijo.
Cómo despegar
Ahora, ¿qué puede hacer la política pública para mejorar estos indicadores? Para Salvarezza, hay que mejorar las enseñanzas al comienzo de la primaria, es decir, los programas de alfabetización de primer y segundo grado. “Ahí es donde se sientan las bases en Lengua y Matemática. Hay que garantizar que los niños en esos grados aprendan a leer, escribir y hacer cálculos y que esos conocimientos sean sólidos, profundos y suficientes”, dijo.
“Los chicos cuando terminan primer grado deben leer y escribir con corrección ortográfica y con comprensión de textos al nivel escolar. Es decir, tienen que poder manejar un texto corto y contestar preguntas de comprensión. El problema es que hoy están planteados para la lectura y Matemática objetivos muy amplios y pobres. Los estándares nacionales son bajísimos. Para poder mejorar, se necesita garantizar que primer y segundo grado, que no debería ser unidad pedagógica sino primer grado y segundo grado, tengan un foco muy fuerte en habilidades cognitivas básicas de alfabetización y cálculo”, agregó.
Para Zorzoli, “el sistema educativo debe recobrar estándares de excelencia, que sin duda pondrán en jaque otros indicadores que hasta ahora fueron los pilares de la política educativa tales como la permanencia, el desgranamiento o la graduación”.
“Haber relajado las pautas de asistencia, calificación, acreditación y promoción han introducido distorsiones no deseables muy difíciles de corregir y han generado una baja significativa en la calidad de los aprendizajes. Recuperar el conocimiento como un bien intangible de ascenso social es la deuda actual de la sociedad argentina”, reflexionó.

