La causa que conmociona al Chaco suma un nuevo capítulo. La doctora Celeste de Segovia, defensora de Victoria Luz Cantero —la única detenida por la muerte de Julián Álvarez, ocurrida en la madrugada del 2 de agosto—, dialogó este jueves con el programa «Buen Día NORTE» y adelantó los primeros elementos con los que trabaja su defensa.
Según explicó, se reunió con su clienta hace 48 horas en la Comisaría Undécima, apenas asumió el caso, para «interiorizarse» del expediente y comenzar a reunir pruebas que permitan reconstruir qué pasó realmente esa noche.

«Existe un contexto de violencia de género previo»
El eje central de la estrategia de la defensa pasa por demostrar que la relación entre Victoria y Julián arrastraba un historial de violencia. La abogada relató que, apenas días antes del hecho —el 27 de julio, día del cumpleaños de Victoria—, Julián le habría propinado un golpe en la nariz en medio de una escena de celos.
«Era un ciclo vicioso, que podía ser también de violencia psicológica y violencia física hacia Victoria», sostuvo de Segovia. La defensa asegura contar con 21 testigos ajenos al círculo de amistades y familiares de ambas partes, dispuestos a declarar sobre ese contexto: relatos de golpes, un celular roto «no solo tirado, sino pisoteado», gritos e incluso un episodio en el que Julián la habría escupido delante de un grupo de amigos.
La abogada también adelantó que pedirán peritar el teléfono de Victoria para rescatar conversaciones y fotos de 2025 y 2026 que, según dijo, respaldarían ese relato.
La discusión por las lesiones: qué dice la pericia médica
Uno de los puntos más discutidos de la causa es el informe del médico legal que revisó a Victoria al momento de su detención, quien habría señalado que sus lesiones eran leves y no necesariamente compatibles con una pelea.
De Segovia salió al cruce de esa lectura: remarcó que esa primera revisión se hizo a las 9 de la mañana, horas después del hecho ocurrido de madrugada, cuando «todavía no afloraban visiblemente las marcas». Además, cuestionó que el profesional no haya constatado la lesión naso-facial que, según los testigos Facundo y Fátima —primeros en llegar al lugar—, Victoria presentaba con sangrado en la nariz.
Para despejar esa duda, la defensa ya solicitó que se le realicen a Victoria una radiografía y una tomografía, estudios que —afirman— podrían determinar la data de la lesión y si hubo o no fractura de tabique.
El celular roto y el Uber que nunca llegó
Otro de los datos que aportó la abogada tiene que ver con el llamado al 911. Según relató, Victoria habría manifestado en esa comunicación que Julián le rompió el celular. La defensa cree que ese aparato puede clonarse o rastrearse a través de la tarjeta SIM o de iCloud para reconstruir los últimos minutos previos al hecho.
Hay más: de Segovia contó que pidieron oficiar a Uber y Didi para verificar si Victoria había solicitado un viaje esa madrugada, en el marco de la versión que sostiene la defensa de que ella intentaba retirarse del inmueble cuando se desató la agresión.
¿Legítima defensa? La abogada pide cautela
Consultada sobre si apuntará a encuadrar el hecho como legítima defensa, la doctora fue cauta: remarcó que la causa está en una etapa muy inicial y que todavía no hay una pericia mecánica en el expediente que determine cómo se produjeron las heridas, ni de Victoria ni de Julián.
«No descarto que sea legítima defensa, pero tampoco lo afirmo. Hay requisitos legales que se tienen que dar», explicó, y aclaró que la ley no exige proporcionalidad entre la agresión y la respuesta, sino razonabilidad e idoneidad del medio utilizado. En ese sentido, remarcó la diferencia física entre ambos: Julián le llevaría más de 20 kilos a Victoria, quien mide 1,50 metro y pesa entre 42 y 45 kilos.
De todos modos, la letrada fue tajante al remarcar que su clienta «nunca quiso la muerte» de Julián y que, según su hipótesis preliminar, habría actuado para sobrevivir ante una situación de acorralamiento.



