Para Bistué, la formación profesional debe estar cada vez más conectada con las necesidades concretas del mercado laboral, sin perder de vista aquellas capacidades humanas que, frente al avance de la inteligencia artificial, adquieren un valor diferencial: el pensamiento crítico, la capacidad de decisión, la empatía, la comunicación y el trabajo en equipo. Por su parte, Cachanosky señaló que la transformación en el ámbito económico y productivo también obliga a revisar qué conocimientos, habilidades y competencias necesitan los trabajadores para mantenerse vigentes frente a un mundo laboral en permanente evolución.
María Bistué: Hoy, en el mundo en el que vivimos, mantenerse “empleable” es un requisito de toda la vida y las personas tienen que mantener sus competencias siempre activas, sus competencias laborales. En este sentido, estamos cerca de las empresas y atendemos a las demandas que necesitan. Por eso también ajustamos la incorporación de conocimientos, habilidades y destrezas en los planes de estudio para formar aquellos perfiles que hoy están demandando las compañías.
Actualmente, en la industria del conocimiento, hay un cambio arrasador, que es la incorporación de la inteligencia artificial, y esto inunda todos los ámbitos de la vida. Algunos años atrás, pensar en competencias digitales que teníamos que incorporar en nuestros estudiantes no estaba en el radar, y hoy en día es algo trascendental. Recientemente, en ESEADE hemos presentado 16 carreras en modalidad a distancia, lo que implica un entrenamiento en competencias digitales para los estudiantes.
P.: ¿En qué áreas o sectores están viendo hoy una mayor demanda de capacitación por parte de las empresas?
M.B.: Las empresas y las compañías tienen diferentes necesidades según su sector, pero todas necesitan profesionales que tengan sentido crítico, capacidad de toma de decisiones y habilidades de comunicación, que son competencias transversales a cualquier formación profesional. Esto no lo abordamos desde un mundo netamente teórico, sino fundamentalmente práctico. La selección de los profesores y los tutores virtuales que sumamos en las aulas viene del ámbito de su ejercicio profesional.
Una cosa distintiva para poder tener un aprendizaje aplicado al mundo laboral es que los docentes, capacitadores, instructores y docentes contenidistas estén vinculados con el ámbito profesional. En este sentido, el 100% de nuestra planta docente está inserta en el mundo laboral actual. No solamente tenemos profesores que son netamente académicos, sobre todo en lo que es el rubro de investigación y generación de conocimiento. El estudiante está en contacto con ese «docente académico» y también al docente que es profesional en ejercicio de su competencia laboral. Y esto es sumamente enriquecedor.
P.: ¿Qué habilidades no pueden faltarle hoy a un profesional, especialmente frente al avance de la inteligencia artificial?
M.B.: En este mundo donde la inteligencia artificial está ocupando tantos roles, y donde existe el temor de que va a reemplazar al ser humano, cosa que yo no creo personalmente, te diría que lo que más necesitan los estudiantes es desarrollar su faceta humana. Eso nunca lo va a poder reemplazar la inteligencia artificial. Conocimiento, datos, herramientas y análisis estadístico te los va a reemplazar la inteligencia artificial. Lo que tienen que mantener los estudiantes son sus cualidades humanas: la capacidad de razonar, de tomar decisiones, el sentido crítico, la empatía, la capacidad de escucha, de entender al otro ser humano y de trabajar en equipo.
Y, fundamentalmente, tienen que aprender a manejar la IA. Hoy casi todos los empleos están atravesados por la inteligencia artificial y hay que aprender a manejarla como una herramienta más, no para que dirija la vida, pero sí para que ayude en todas las cosas. Yo creo que la inteligencia artificial no va a eliminar puestos de trabajo. El trabajador que forme sus competencias humanas y que aprenda a trabajar con inteligencia artificial tiene trabajo asegurado. Aquel que no desarrolle su capacidad de vínculo con la inteligencia artificial y con los avances tecnológicos es la persona que va a estar más complicada.

María Teresa Bistué, rectora de ESEADE y especialista en educación, dirección de empresas y arquitectura. Es Doctor In Business Administration, por la SBS Swiss Business School; y DBA- Doctor en Dirección de Empresas Cum Laude, de la Universidad Alta Dirección.
ESEADE
Cachanosky: “Argentina está atravesando un proceso de transformación productiva”
Periodista: ¿Cómo está transformando la inteligencia artificial la relación entre los profesionales y las empresas?
Iván Cachanosky: La inteligencia artificial es una herramienta que deberá ser incorporada en todos los ámbitos. Todos van a tener que utilizarla y, en ese contexto, el factor humano seguirá siendo determinante. En economía es más difícil humanizar los datos, pero la experiencia demuestra que, aunque la IA resuelva una gran cantidad de tareas, los clientes exigen cada vez más. La herramienta permite procesar información, elaborar informes y realizar proyecciones con mayor rapidez, pero el valor agregado continúa estando en la capacidad de interpretar esos datos y elaborar conclusiones propias.
Los jóvenes utilizan estas herramientas con mucha facilidad, incluso mejor que muchos docentes. Se adaptan rápidamente y eso también se observa en los profesionales más jóvenes. Sin embargo, existe un riesgo: la dependencia excesiva. El gran desafío será desarrollar criterio propio. La inteligencia artificial, por sí sola, no alcanza. El futuro estará marcado por la combinación entre inteligencia artificial e inteligencia humana.
P.: ¿Cuál es la influencia de la IA y el crecimiento de la economía del conocimiento en el proceso de transformación productiva que vive la Argentina?
I.C.: Argentina está atravesando un proceso de transformación productiva que también se observa en otras partes del mundo. Sin embargo, el país deberá adaptarse a una economía más abierta y competitiva. La industria será uno de los sectores más afectados. Para que esta transición sea exitosa, todavía es necesario avanzar en la reducción de impuestos y en reformas que permitan el desarrollo de nuevos emprendimientos, por lo que la industria tendrá que reinventarse.
Joseph Schumpeter describía este proceso a través del concepto de “destrucción creativa”: primero desaparece un equilibrio y luego surge otro. El problema aparece cuando la etapa de destrucción no está acompañada por las reformas necesarias para generar nuevas oportunidades. Actualmente se observa el cierre de empresas y muchas de ellas pertenecen al sector industrial. A nivel global, la economía avanza hacia los servicios y la economía del conocimiento, una tendencia que la inteligencia artificial está acelerando.

Iván Cachanosky es Doctor en Economía, Magíster en Economía Aplicada y Licenciado en Administración de Empresas por la Univerversidad Católica Argentina (UCA). Actualmente se desempeña como Asesor económico y financiero.
ESEADE
P.: ¿En qué sectores de la economía argentina hay un mayor potencial?
I.C.: Hoy existe una economía de dos velocidades. Por un lado, la energía, la minería y el agro muestran un fuerte crecimiento. Sin embargo, estos sectores no generan una gran cantidad de empleo, al menos hasta que las inversiones vinculadas al RIGI comiencen a concretarse. Por otro lado, el comercio y la industria, que representan alrededor del 40% del empleo, atraviesan mayores dificultades.
Países como Nueva Zelanda y Corea del Sur también atravesaron procesos similares y durante varios años el sector industrial sufrió un fuerte impacto. La economía del conocimiento representa una de las grandes fortalezas del país: los profesionales argentinos suelen destacarse cuando trabajan en el exterior y eso demuestra el potencial del capital humano local. La minería, la energía y el agro son sectores con grandes perspectivas, pero la economía del conocimiento también tiene un enorme potencial de crecimiento y Argentina está preparada para aprovechar esa oportunidad.
P.: Tras los primeros avances en materia fiscal y la desaceleración de la inflación, ¿cómo evalúa el escenario económico argentino para los próximos meses?
I.C.: La situación macroeconómica mejoró. Se alcanzó el equilibrio fiscal y la inflación comenzó a descender, aunque todavía continúa siendo elevada. Sin embargo, persisten tensiones en la economía real. La actividad económica muestra un comportamiento irregular y los últimos datos no fueron especialmente alentadores. Los salarios siguen muy ajustados y el proceso de recomposición del poder adquisitivo avanza lentamente. Además, la actualización de las tarifas limita la recuperación del consumo.
La evolución de la economía dependerá del avance de las reformas estructurales. Muchos inversores todavía mantienen cierta cautela y esperan señales más contundentes antes de realizar nuevas inversiones. Si las reformas continúan avanzando, Argentina podría alcanzar un punto de inflexión importante. De lo contrario, la economía podría mantener un crecimiento inestable y eso terminaría generando un mayor desgaste social.

