Cada 15 de agosto, la Iglesia Católica celebra la Asunción de la Virgen María. La fecha recuerda, según la tradición y el dogma católico, el momento en que María, madre de Jesús, fue llevada al cielo en cuerpo y alma al terminar su vida en la Tierra.
Se trata de una de las celebraciones más importantes para los fieles católicos y tiene una tradición de muchos siglos. En distintos lugares, esta fecha se conmemora con misas, oraciones y otras costumbres para honrar a la Virgen.
Más allá de ser un festejo, la conmemoración invita a reflexionar sobre la vida eterna y el camino de la fe. María se presenta como modelo de esperanza y guía espiritual, un ejemplo para todos los creyentes que buscan vivir con amor y compromiso en su vida diaria.
El privilegio de María está ligado a su condición de Madre de Jesús. La tradición cristiana sostiene que, al estar libre de pecado, su cuerpo no debía experimentar la corrupción después de la muerte. De allí surge el misterio de la “Dormición” o “Asunción al Cielo”.

Las primeras celebraciones de la Asunción de la Virgen María se remontan al siglo V, cuando el 15 de agosto comenzó a conmemorarse como el “Nacimiento al Cielo” o la “Dormición” de la Virgen. En Roma, la fiesta comenzó a celebrarse en el siglo VII.
Aunque la tradición sobre la Asunción existe desde hace siglos, la Iglesia Católica proclamó oficialmente este hecho como dogma de fe el 1 de noviembre de 1950, durante el pontificado del papa Pío XII. Desde entonces, sostiene que María fue llevada al cielo en cuerpo y alma.
Los Evangelios no cuentan cómo ni cuándo murió María. Tampoco existe un registro de la época de los Apóstoles que indique con exactitud dónde ocurrió. Sin embargo, la tradición cristiana sostiene desde hace siglos que, al final de su vida, María fue llevada al cielo.
Según la Enciclopedia de la Iglesia Católica, en el Concilio de Calcedonia de 451, San Juvenal, obispo de Jerusalén, contó que María murió en presencia de los Apóstoles y que, cuando su tumba fue abierta días después, estaba vacía. Los Apóstoles concluyeron que su cuerpo había sido llevado al cielo.

El 15 de agosto fue elegido para esta celebración porque representa la victoria de Dios sobre la muerte a través de María y está relacionado con la victoria de Jesucristo sobre la muerte y su resurrección.
¿Qué actividades se realizan para honrar a la Virgen María en esta fecha?
En esta fecha, los fieles suelen participar de la misa, rezar el rosario y realizar distintas prácticas para honrar a la Virgen. En algunas regiones también se organizan procesiones y se bendicen flores, hierbas o frutos de la temporada.
Otra costumbre es preparar un pequeño altar en casa con una imagen o estatuilla de la Virgen y decorarlo con flores frescas. También es un momento para reunirse en familia y dedicar un momento del día a la oración.

En España, el día de la Asunción de la Virgen María es un festivo nacional no sustituible. Esto significa que es obligatorio y no laborable en todo el país, y ninguna comunidad autónoma puede cambiarlo por otra fecha de su propia tradición.
Oración por la Asunción de la Virgen María
Alégrate y gózate Hija de Jerusalén
mira a tu Rey que viene a ti, humilde,
a darte tu parte en su victoria.
Eres la primera de los redimidos
porque fuiste la adelantada de la fe.
Hoy, tu Hijo, te viene a buscar, Virgen y Madre:
“Ven amada mía”,
te pondré sobre mi trono, prendado está el Rey de tu belleza.
Te quiero junto a mí para consumar mi obra salvadora,
ya tienes preparada tu “casa” donde voy a celebrar
las Bodas del Cordero:
- Templo del Espíritu Santo
- Arca de la nueva alianza
- Horno de barro, con pan a punto de mil sabores.
Mujer vestida de sol, tu das a luz al Salvador
que empuja hacia el nuevo nacimiento
Dichosa tú que has creído, porque lo que se te ha dicho
de parte del Señor, en ti ya se ha cumplido.
María Asunta, signo de esperanza y de consuelo,
de humanidad nueva y redimida, danos de tu Hijo
ser como tú llenas del Espíritu Santo,
para ser fieles a la Palabra que nos llama a ser,
también como tú, sacramentos del Reino.
Hoy, tu sí, María, tu fiat, se encuentra con el sí de Dios
a su criatura en la realización de su alianza,
en el abrazo de un solo sí.
Amén.

