América Latina tiene buena parte de los recursos que el mundo necesita para enfrentar sus grandes desafíos: alimentos, agua, minerales críticos, energía, biodiversidad y talento. Pero convertir esas ventajas en desarrollo exige infraestructura, integración regional y una mirada estratégica de largo plazo. Esa es una de las principales definiciones que dejó Christian Asinelli, vicepresidente Corporativo de Programación Estratégica del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), durante su visita a Rosario.
En una entrevista con el programa Negocios de La Capital +, que se emitirá este miércoles a las 19:00 por el canal de youtube, el directivo de CAF se explayó sobre el financiamiento de u$s 150 millones que la entidad viene de otorgar a obras para mejorar la conexión logística del Gran Rosario con el puerto. A su vez, hizo hincapié en la necesidad que enfrenta la región de transformar el crecimiento económico en desarrollo, seguida por la apuesta a lograr una mayor infraestructura y proyectos que permitan mejorar su competitividad en el mundo. Otro punto central, fue la importancia de incorporar financiamiento de largo plazo para avanzar en una mayor integración entre los países.
“América Latina y el Caribe está en una muy buena posición hoy porque tenemos los minerales críticos que el mundo necesita para la transición energética. Tenemos alimentación, podemos generar alimentos para 1300 millones de habitantes cuando hoy somos unos 700. El 50% de los países que tenemos en nuestra región son de los más biodiversos del mundo, tenés mamíferos, peces, plantas, que otros países y otros bloques no tienen. También talento humano y agua”, expresó Asinelli sobre la posición privilegiada de gran parte del continente frente al escenario geopolítico mundial.
El Gran Rosario, en el centro de la estrategia
Su mirada regional también hace punta en Santa Fe, una región estratégica por su peso en los agronegocios y su potencial exportador. Justamente, la financiación de CAF tiene el eje puesto en mejorar la logística comercial, con obras que van desde la autopista hasta el puerto, de manera que sea más fácil para los productores “entrar y salir” y así bajar los costos y mejorar la competitividad del sector.
“En el caso en particular de la provincia, el gobernador pensó que era importante ir a un banco de desarrollo como el nuestro para poder hacer estas obras que mejoren la competitividad de Santa Fe y que mejoran en última instancia también la competitividad argentina. Necesitás caminos rurales que estén en condiciones para que, si hay un día de lluvia, por ejemplo, no se te pare la salida de los camiones”, explicó Asinelli y agregó que CAF también trabaja en infraestructura habilitante, es decir, caminos, accesos y obras logísticas que permiten que la producción pueda llegar al puerto y salir a los mercados.
Otro apoyo estratégico que el banco de desarrollo de América Latina y el Caribe visualizó en la región está vinculado con acompañar a la provincia en la organización de los XIII Juegos Suramericanos que se llevarán a cabo este año, a través de un programa de fortalecimiento de la actividad deportiva. Este contempla un financiamiento de u$s75 millones y un aporte local de u$s7,8 millones.

Christian Asinelli visitió los estudios de La Capital + para una entrevista con el programa «Negocios».
Foto: Virginia Benedetto / La Capital.
Desde la entidad detallaron que el programa incluye diez obras distribuidas entre Rosario, Rafaela y Santa Fe, las tres ciudades que serán sede de los Juegos, además de la adquisición de equipamiento deportivo y mejoras en el entorno urbano. En Rosario se concentran algunas de las intervenciones de mayor magnitud, como el espacio multipropósito Arena Rosario, el Microestadio del Parque Independencia y el Centro Acuático Provincial, donde se desarrollarán las competencias de natación.
Más allá de la infraestructura deportiva, el programa plantea una mirada hacia futuro sobre las inversiones ya que las obras quedarán como legado para la ciudad y la región, con impacto en el desarrollo social, la promoción del deporte y la actividad económica local. “El desarrollo es de 10 a 15 años o más. Si no pensás el corto plazo y en paralelo el largo plazo, no hay manera de solucionar los problemas estructurales que tenés”, aseguró Asinelli.
No alcanza con crecer
Poniendo sobre la mesa los principales desafíos de América Latina, y en particular de Argentina, el titular de CAF consideró que un error que hay que evitar es confundir una mejora coyuntura de la economía con desarrollo. La diferencia, sostiene, está en la capacidad de transformar ese crecimiento en mejoras sostenibles y resolver problemas estructurales.
“Es muy importante analizar cómo hacemos para tratar de que, en los países, el crecimiento que pueden tener lo transformen en desarrollo, porque vos podés crecer en un momento de tu economía, porque te puede ir bien, por los commodities o por lo que fuere, pero el desarrollo es una cuestión ya más cualitativa”, sostuvo Asinelli.
En esa misma línea, planteó que una mejora de las variables macroeconómicas no necesariamente garantiza por sí sola un desarrollo equilibrado: “vos podés equilibrar la macro, pero podés desequilibrar la política social, la política de salud, etc. Entonces, los bancos de desarrollo te permiten tener esa mirada de largo plazo, porque cuando nosotros hacemos un proyecto estamos pensando de acá a cuatro años”.

CAF aporta financiamiento para obras clave en la provincia de Santa Fe y la ciudad de Rosario.
Foto: gentileza CAF.
En este sentido, consideró que Argentina tiene la posibilidad de desarrollarse aprovechando el potencial de sectores como el agro, la minería y la energía. Asinelli destacó especialmente el caso de Vaca Muerta y la posibilidad de que el país avance en la exportación de gas hacia los mercados regionales. “Hoy estamos ante una perspectiva muy buena en Argentina de poder generar que el gas que tiene Vaca Muerta se pueda exportar a Chile o se pueda exportar a Brasil a través de Bolivia, desde los gasoductos”, señaló el referente, quien es doctor en Ciencia Política por la Universidad Nacional de San Martín.
A ese mapa sumó otro activo que considera relevante y que está vinculado al talento, y el conocimiento que se genera en Argentina. Aseguró que: “desde acá se exporta mucha economía del conocimiento”. Este capital humano forma parte de las ventajas que el país puede aprovechar en un escenario global en el que los recursos estratégicos ya no se limitan a las materias primas, sino que también incluyen las capacidades para generar servicios de alto valor agregado.
Más comercio y una región integrada
Otra de las grandes cuentas pendientes de América Latina, según sostuvo, es profundizar la integración entre los países. Así como la región cuenta con los recursos estratégicos y mercados potenciales para su inserción, todavía existe una brecha importante en lo intrarregional. “El comercio entre nuestros países está alrededor del 12% o el 13%. Cuando vos vas a Europa, el comercio interregional está entre el 50% y el 55%”, señaló.
En su visión, mejorar esa integración requiere algo más que acuerdos comerciales. También hacen falta corredores que permitan conectar de manera más eficiente a los países y reducir los costos del intercambio. “Eso te marca una gran diferencia porque las cadenas de producción en Europa están más conectadas. Acá nos falta inversión en infraestructura y pensar que si hacemos las cosas en conjunto es mejor que negociar de manera individual”, explicó.
Con unos 760 millones de habitantes, la región no necesita ponerse de acuerdo en todo, pero sí podría establecer consensos sobre cuestiones fundamentales como energía, biodiversidad, agua, gas y minerales críticos. Esa coordinación, en la mirada de Asinelli, permitiría negociar con una visión de largo plazo y, al mismo tiempo, proteger los recursos naturales y los intereses de cada país. Este punto tiene como eje central la transición energética y el paso de los combustibles fósiles hacia la electromovilidad, lo que hace que América Latina, por sus recursos, sea observada con atención por el resto del mundo.
También aparece la necesidad de fortalecer a los Estados ya que hoy existen tanto empresas como personas con niveles de riqueza y poder económico que pueden superar el PBI de varios países. En ese contexto, un Estado individual puede quedar en una posición de debilidad a la hora de negociar: “lo que tenés que lograr es dotar a los Estados de capacidades estatales, por un lado, para que puedan estar a la altura de ese tipo de negociaciones y pensar en los intereses del país y en los intereses de la región”.
La IA como factor competitivo
El cambio de matriz productiva y conocimiento que está generando la inteligencia artificial ya está ocurriendo y avanza a una velocidad exponencial. El desafío no pasa sólo por regular su uso, sino por preparar a la población para convivir con una tecnología que va a transformar el mercado laboral, donde algunos puestos desaparecerán, otros se modificarán y también surgirán nuevas ocupaciones. La clave, según Asinelli, será lograr que la IA funcione como complemento del trabajo y no como un factor que profundice la exclusión.
“La inteligencia artificial no tiene que ser un enemigo, sino algo que complemente al trabajo que vos estás haciendo”, aseguró el directivo. Bajo esa realidad, la capacitación para que las personas entiendan cómo funciona es uno de los ejes en los cuales los estados deben profundizar. Y, por otro lado, utilizarla para mejorar la competitividad, en las escuelas, en salud y en otros ámbitos.
“Hay muchos usos de la inteligencia artificial que, si sabemos hacia dónde queremos ir y tenemos una buena base científico-tecnológica, nos pueden dar muchos beneficios. La brecha puede acrecentarse mucho si no tomamos buenas decisiones de políticas públicas ya, o la brecha se puede achicar. Tenemos que trabajar para que esa brecha sea lo más chica posible”, concluyó el referente de CAF de cara a la realidad tecno-digital que todavía abre más interrogantes que certezas.

