Sergio «Checo» Pérez construyó una de las carreras más destacadas del automovilismo latinoamericano a fuerza de perseverancia. Antes de convertirse en ganador de Grandes Premios y subcampeón del mundo de Fórmula 1 atravesó años de incertidumbre, soledad y frustraciones que pusieron a prueba su sueño de llegar a la máxima categoría.
El piloto mexicano repasó ese recorrido en una entrevista con el podcast Cracks, donde dejó varias reflexiones sobre los sacrificios que hizo desde la adolescencia para competir en Europa y las dificultades que enfrentó mucho antes de convertirse en una figura del deporte.
Entre todas sus confesiones hubo una frase que resumió su forma de afrontar los momentos más difíciles: «Sabes qué, yo no me voy a regresar hasta que sea campeón del mundo«, una promesa que se hizo cuando apenas tenía 14 años y que terminó guiando toda su carrera.

Pérez recordó que llegó a Alemania siendo apenas un adolescente, convencido de que debía instalarse en Europa si quería tener una oportunidad real de llegar a la Fórmula 1. La realidad, sin embargo, fue mucho más dura de lo que imaginaba.
El desafío de dejar México para perseguir un sueño
Vivía en un motel utilizado por camioneros, apenas podía comunicarse con su familia y pasaba días enteros completamente solo. «El equipo me puso en un motel de paso donde se quedaban a dormir los camioneros. Lo único que tenía era un Nintendo«, contó sobre aquellos primeros meses.
La barrera del idioma complicaba todavía más la adaptación. No hablaba alemán, tenía dificultades para entenderse con los ingenieros y los resultados deportivos tampoco aparecían. Esa combinación hizo que varias veces pensara en regresar a México.

La promesa que cambió su mentalidad
Según relató, incluso su madre le sugería abandonar aquella aventura y volver a casa. Pero una conversación con su familia terminó marcando un antes y un después.
«Les hablé y les dije: ‘Yo no me voy a regresar hasta que sea campeón del mundo‘», recordó.
A partir de ese momento entendió que la oportunidad que tenía difícilmente volvería a repetirse y decidió cambiar por completo su actitud. «Las oportunidades llegan una vez en la vida. Si regresaba, el tren ya se había ido«, explicó al recordar aquellos años de formación lejos de su país.
Con el tiempo, aquella experiencia terminó convirtiéndose en la base del carácter que luego mostró dentro de la Fórmula 1.

De romper un récord negativo a ganar en la Fórmula 1
El camino tampoco fue sencillo una vez que llegó a la máxima categoría. Tras sus pasos por Sauber, McLaren y Force India, acumuló 190 Grandes Premios sin victorias antes de romper esa racha en el histórico Gran Premio de Sakhir de 2020.
Después de caer al último puesto en la primera vuelta, protagonizó una remontada inolvidable para conseguir el primer triunfo de su carrera.
«Creo que gané la carrera más especial en la historia de la Fórmula 1«, afirmó al recordar aquella jornada. Para Pérez, ese éxito significó mucho más que una estadística.
«Cumplí mi sueño de ganar en la Fórmula 1. Ya sabía lo que se sentía; todo lo que viniera después era un bonus«, aseguró.
La presión de Red Bull y la admiración por Verstappen
El mexicano también habló de su etapa en Red Bull y reconoció que desde el primer momento entendió que el proyecto deportivo estaba construido alrededor de Max Verstappen.
«Este proyecto ha sido creado para Max. Yo llegaba sabiendo eso«, explicó. Pese a la enorme presión, destacó las cualidades de su excompañero y consideró que posee una fortaleza mental excepcional, aunque admitió que su personalidad cambia por completo cuando se pone el casco.
Lejos de quedarse con los malos recuerdos, Pérez aseguró que hoy mira todo ese recorrido con tranquilidad y agradecimiento. Considera que cada obstáculo fortaleció su carrera y lo ayudó a convertirse en el piloto que siempre soñó ser.
«Red Bull me cambió la vida. Yo le di todo al equipo y ellos me dieron muchísimo. Estoy muy agradecido«, concluyó.

