Los libros de Harry Potter sirven como alegoría contra el fascismo, el racismo y el totalitarismo. Sólo hay que analizar a Voldemort y sus partidarios, que quieren un mundo dominado por aquellos con pureza de sangre. Sin embargo, la adaptación televisiva se está creando en otro contexto marcado por el activismo de J.K. Rowling contra los derechos de la comunidad trans. Con el estreno de la serie previsto para el 25 de diciembre en HBO Max, Harry Potter se considera cómplice de la transfobia y todos los implicados en la producción parecen tener que pronunciarse al respecto.
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