El virus del Nilo Occidental ha dejado de ser un patógeno importado y excepcional en Europa para convertirse en un riesgo anual, empujado hacia el norte del continente por temperaturas más cálidas, que propician su llegada a zonas tradicionalmente más frías. Si hasta hace relativamente poco todo se circunscribía a las zonas del sur más cercanas a África, la expansión de los mosquitos que transmiten la enfermedad, que ya alcanza a Bélgica, Austria, Alemania y Países Bajos.
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