
Un equipo del Instituto de Diversidad y Evolución Austral (IDEAus-CONICET) analizó 79 ejemplares del género Carcinus recolectados entre 2019 y 2023 en los golfos Nuevo, San José, San Matías y San Jorge. El trabajo aporta nueva información sobre el cangrejo verde en la Patagonia y cuestiona la idea de una sola llegada y expansión.
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Dos especies y linajes
A través del análisis del gen mitocondrial COI, las investigadoras detectaron dos especies del género Carcinus: el cangrejo verde europeo, Carcinus maenas, y el del Mediterráneo, Carcinus aestuarii. El primer registro en la región data de 1999-2000 en el Golfo San Jorge y luego hubo reportes hacia el norte. Ese hallazgo obligó a replantear escenarios simples de expansión.
La distribución de la diversidad genética no encaja con un único evento fundacional. En C. maenas la variabilidad aumenta hacia el norte, lo que sugiere la llegada de distintos linajes en momentos diferentes. Aunque el estudio apunta a múltiples introducciones, no permite precisar cuántas veces ni cuándo ocurrieron exactamente.
Identificación y orígenes
La comparación entre identificación morfológica y genética arrojó un dato llamativo: solo el 47% de las asignaciones coincidió, mientras que el 53% mostró discordancias. Según las autoras, la proporción no fue mayor a la esperable por azar, lo que subraya la necesidad de combinar técnicas para clasificar correctamente al cangrejo verde y evitar errores de campo.
En C. aestuarii los análisis detectaron dos haplotipos mitocondriales vinculados a distintas zonas del Mediterráneo, lo que sugiere orígenes múltiples para esos ejemplares patagónicos. En C. maenas, en cambio, los haplotipos están muy difundidos y no permiten trazar un origen preciso con los marcadores COI empleados.
El trabajo plantea la posibilidad de múltiples introducciones pero no investiga los vectores. El agua de lastre y el tráfico marítimo en puertos patagónicos aparecen como hipótesis plausibles, aunque no confirmadas. En consecuencia, el estudio reconstruye parte de la historia genética y abre la puerta a estudios sobre buques.



