La mañana del 25 de agosto amaneció nublada y con lloviznas, tal como lo anunció el pronóstico. Sin embargo, eso no fue impedimento para que se realizara la restauración de los murales en la facultad de Humanidades y en la Biblioteca Central de la Universidad Nacional del Comahue. Exactamente un mes atrás, un grupo de personas se acercó con la cara tapada, de noche y en pleno receso invernal, a querer tapar el sol con la mano. Es que los impulsores de este ataque evidentemente no pensaron en lo que vendría luego. No pudieron ni siquiera imaginarse la enorme red de solidaridad que se tejería luego de que ellos pensaran que dañaban para siempre.
Desde las 10:30 aproximadamente comenzaron a escucharse las lijas en las paredes. El olor del tinner que remueve la pintura se hizo presente. Es que para los que recién tenían sus primeras experiencias realizando murales, la mejor lección es la prueba y el error. La lija saca demasiado, el tinner saca muy poco. Comienzan a llegar sugerencias, una lata con un removedor de pintura, precaución! Guantes. Mientras tanto un grupo decidió irse a comenzar el guiso para la olla popular del mediodía. Sin reparto de tareas, las actividades grandes son prácticamente imposibles. Cada cual elige su rol y para que la actividad salga, se lleva hasta el final. Sindicatos como ADUNC, ATEN capital realizaron su aporte voluntario para sumar manos y materiales a la jornada, así como estudiantes y docentes de la facultad y de otras instituciones educativas como el centro de estudiantes de Bellas Artes, el colegio de profesionales de Trabajo Social, el centro de estudiantes de Trabajo Social, la Confederación Mapuce de Neuquén, la casa de Amistad con Cuba de Neuquén, APCA, entre otros.
La solidaridad y sus múltiples formas
Desde bien temprano ya estaban los compañeros Trovadores y Poetas con su sonido a disposición. No solo trajeron micrófonos y parlantes para amplificar las voces, sino que también musicalizaron la jornada con una selección regional. Es que nada quedó librado al azar: mientras avanzaba la mañana se iban sucediendo las canciones de artistas que hablan de este valle y su confluencia tan particular, de la realidad que vivimos y conocemos, de amores y desamores. Sonaron Ana Jorgelina Sotelo, Marina Pacheco, Noe Pucci, El perro de la luna, Lo Pibi, Papel Glasé. Y por supuesto deleitaron con su presencia y voz en vivo los cantautores Gabriel Barrios y Pablo Toscani. Escoltas de esta jornada, pues estuvieron desde el inicio hasta el final acompañando con mucha convicción y alguna que otra herramienta que justo andaba faltando.
Aproximadamente a las 11 de la mañana empezaron a llegar varias personas juntas. La APDH, el CEPRODH, una graduada del profesorado de historia, entre otras. Es que esta ciudad conoce de sincronías: a las 9 de la mañana de ese mismo día estaba sucediendo a solo unas cuadras de allí, la lectura del veredicto del noveno juicio por delitos de lesa humanidad cometidos en la última dictadura cívico-militar. Todo el mismo día? Si, todo el mismo día. Pero eso no fue excusa para ausencias. Más bien, estas miradas acostumbradas a las agendas dinámicas e intensas recorrieron primero el juicio y luego la restauración de los murales. Trajeron las noticias actualizadas, las condenas otorgadas, las condenas que faltaron.
Ante miradas atentas y curiosas que pasaban por los pasillos de la universidad, algunos que salían de clase y otros que entraban, iba transcurriendo la mañana. La bailarina Marcela Rocha hizo lo suyo extendiendo la muraleada sobre el estacionamiento de la facultad. La pista de baile? La calle. La única que no miente. También se acercaron bailarines de tango que no solamente sumaron a esta jornada su arte sino que también dieron un taller para quienes se animaron a aprender. En estas jornadas, uno nunca sale igual que cuando llegó. El olor del guiso empezó a asomar junto con el mediodía y pararon los pinceles a descansar unos minutos. Solo un rato, pues cuando se arranca es difícil frenar. Los que saben manejar su ansiedad aprovechan a mirar de lejos el lienzo en forma de pared y rehacen algunas partes.
El tinner removedor de pintura fue protagonista puesto que gracias a él se pudo restaurar el acrílico homenaje a Noemí Labrune que contiene la explicación de por qué el edificio lleva su nombre. Pero no quedó solo ahí, el tinner fue directo a los banners en homenaje a las estudiantes y trabajadoras de la UNCo detenidas desaparecidas en la última dictadura militar: Mirta Tronelli, Cecilia Vecchi, Arlene Seguel, Susana Mujica, Mónica Moran. ¡Presentes: ahora y siempre!
Hay artistas que son reconocidas no sólo por su talento y trayectoria, sino también por los lugares donde estuvieron. Elisa Algranati, Lidia Pedrosa son algunos ejemplos. Siempre presentes poniendo el cuerpo en donde haya alguna necesidad de expresión popular, para brindar su pincelada en forma de aporte para visibilizar, para hacer perdurar, para decir de todas las maneras posibles. Esta restauración no fue la excepción. Tanto en la Biblioteca como en Humanidades, se siguieron instrucciones de quienes tenían la experiencia.
“Olvidar es imposible”
Cerca de las 16 hs se estableció contacto vía videollamada con Sergio Maldonado, hermano de Santiago. Es que uno de los murales dañados era en homenaje a su historia y fue confeccionado en 2017. Por aquel entonces en Humanidades, se había puesto en pie la Comisión por la Aparición con Vida de Santiago. Se participó de las movilizaciones, se realizaron charlas debates y se pintó el mural. La intención era que Sergio pudiera estar presente en la jornada y pudiera presentar su libro “Olvidar es imposible: Santiago mi hermano” publicado en 2025. Por contratiempos logísticos se pospuso para el mes siguiente o cuando sea posible. Pero esta circunstancia no frenó la necesidad de contactarse y poner en comunicación esta restauración con este hermano militante. Su voz resonó con claridad agradeciendo esta acción y también comentando de otros casos donde se ha intentado borrar la memoria avasallando esculturas artísticas en homenaje a Santiago. Sin embargo esto no impide que Sergio continúe la búsqueda de justicia y el esclarecimiento de los hechos. El estado es responsable y Patricia Bullrich también.
Las palabras fueron protagonistas no sólo en formato canción sino también en la lectura de poesías y relatos. No podía ser menos en una facultad que tiene la carrera de Letras. Un grupo de estudiantes se organizó para pasarse la palabra y circularon poemas de distintos autores como por ejemplo Roque Dalton. También se acercó la militante setentista Élida Sifuentes, referente de Trabajo Social ya jubilada, que siempre está presente cuando se la invita y cuando amerita.
La reinauguración
Cerca de las 17:30 hs comenzaron a bajar estudiantes y docentes que se encontraban en sus cursadas, para participar del acto de reinauguración de los murales que ya estaban prontos. Hablaron los/as representantes de la comisión directiva del CEHUMA, el centro de estudiantes de la facultad. Se expuso en primer lugar un agradecimiento importante a la enorme participación tanto de la comunidad educativa como externa. La solidaridad como valor a rescatar y volver a poner en práctica. El grano de arena que puso cada uno fue la respuesta colectiva que ameritaba un ataque de esta magnitud. Es evidente que los discursos de odio del gobierno habilitan una nueva situación donde los fachos se animan a salir de las pantallas y llevar adelante acciones. Sin embargo se encuentran con un infranqueable que ya tiene experiencia: el movimiento estudiantil organizado en alianza con el movimiento obrero y los sectores en lucha.
“Ser facho tiene que dar vergüenza otra vez. Y es evidente que solo se va a lograr organizando respuestas a cada ataque, pero también movilizaciones importantes que nos permitan ganar la calle, así como fue el pasado 6 de agosto. Cuando nosotros avanzamos ellos retroceden. Tenemos una perspectiva: construyamos una gran marcha de la bronca el próximo 19 de septiembre.” se expresó desde la agrupación EnClaveROJA.
Se asoma la noche, aún lluviosa. Pero a las pruebas me remito: no hubo pronóstico capaz de frenar este impulso. La jornada cerró con música en vivo de la mano de tres artistas: Luna Piriz, Julieta Aimale y “Chino” Carrasco. Mientras que las latas de pintura que sobraron se empezaron a juntar y guardar, los pinceles a lavar. Algunos estudiantes regresaron a sus cursadas para continuar haciendo lo que hacen cotidianamente: apostar a la educación pública que los forma como profesionales. Es claro que la enseñanza no está sólo en las aulas, sino en acciones como estas que indudablemente quedarán en la retina de todos quienes la vivieron en carne propia. Como un eco resuenan frases escuchadas a lo largo del día: “Sobre la memoria colectiva no pasarán”, “Si tapan un mural se pintan diez más.”





