En un mundo saturado de imágenes idealizadas y cánones de belleza estandarizados, ¿es posible ejercer la cirugía plástica desde un lugar más humano y respetuoso? Esta es la pregunta que se formuló la doctora Marisa Manzano justo después de la pandemia, un periodo de reflexión que la llevó a tomar un nuevo rumbo profesional. Tras haber sido socia en otra clínica, sintió que su filosofía ya no encajaba. Decidió emprender en solitario para construir un proyecto que reflejara su visión: cirugía y medicina estética que acompañe, que escuche y que empodere, especialmente a las mujeres.
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