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La Guerra de La Vendée no es muy conocida fuera del país vecino. Pero ese conflicto en el oeste del país galo en pleno periodo revolucionario existió. Y fue de lo más cruento. Desapareció el 25% de la población de la región insurrecta en tres años, unas 170.000 víctimas a las que hay que sumar más de 30.000 solados del ejército republicano. La persecución del clero que se había negado a jurar lealtad al estado laico por encima de la fe y una leva forzosa para atender las necesidades militares de la Francia de 1793 activaron el levantamiento.
Cruces y azadas contra la república. Tradición contra revolución. Las cicatrices aún se observan en los paisajes de la zona y en la simbología institucional. En la Francia laica de la contemporaneidad el emblema oficial del departamento de La Vendée es un doble Sagrado Corazón que los guerrilleros se cosían al pecho durante la guerra con una bordura decorada con flores de lis. Fidelidad a Dios y al Rey ya decapitado mientras París se adentraba en la época del terror. ¿Qué podía salir mal?.
Antes de ir
‘La revolución francesa: una nueva historia’, de Jean-Clément Martin
En catalán y castellano la bibliografía es inexistente o muy limitada. La obra de Jean-Clément Martin es tildada de ecuánime y rigurosa, sin servitudes políticas o religiosas. Los capítulos de esta obra centrados en el conflicto de La Vendée son útiles para el propósito de adentrarse en esta contienda. Para quienes leen francés hay obras más específicas del autor sobre los hechos: La guerre de Vendée: 1793-1800 o La Vendée et la revolution.
La Vendée militar, la que se sublevó, rebasaba los límites que el departamento homónimo tiene en la actualidad. Abrazaba también el sur del Loria Atlántico y otras zonas colindantes. Si uno se asoma al río Loira a su paso por Nantes debe saber que ahí se llevaron a cabo los célebres “ahogamientos”. Un método de ejecución rápido y eficaz para liberar espacio en las cárceles. Barcazas de carga se llenaban de prisioneros atados y una vez en el centro del río se abrían vías de agua para que las embarcaciones se hundieran con ellos dentro. Menos consenso historiográfico existe alrededor del método de ejecución conocido como “matrimonio republicano”, que la mayoría de fuentes consideran únicamente una leyenda negra. El “matrimonio” consistía en atar a un sacerdote y a una monja para ahogarlos por pares. Observar el Loira, aunque sea solo una vez, como un cementerio cambia la perspectiva del río.
El recuerdo de la guerra es visible particularmente en las carreteras y cruces de caminos zona. La destrucción sistemática de iglesias durante el conflicto convirtió la simbología católica en un acto de reafirmación. En la Francia rural no es extraña la presencia de cruces, exvotos y memoriales de distinto orden, pero en La Vendée es simplemente abrumador, pues en la reconstrucción de la región en el siglo XIX esos símbolos se convirtieron en un acto de reafirmación de su identidad regional.
Para comprender la masacre de esta guerra civil la mejor localidad es Les Lucs-sur-Boulogne, la más castigada por el conflicto. Allí está el más completo espacio de interpretación de lo sucedido. En la misma población, se erige un memorial sobre la antigua capilla, lugar en el que las “columnas infernales” del ejército dispararon y quemaron a 564 personas, entre ellos 110 menores de 7 años (el más pequeño tenía quince días de vida). La negra jornada es conocida como la Matanza de los Lucs o la Matanza de San Andrés. El memorial fue inaugurado en 1993 por el premio nobel de la paz, Aleksandr Solzhenitsy, que trazó similitudes entre lo sucedido en la guerra de la Vendée y los totalitarismos del siglo XX.
Y para mezclar historia y ocio, desde una perspectiva ideológica netamente tradicionalista, conservadora y católica, también puede pasar un día en el parque Puy de Fou, desde hace unos años con franquicia en Toledo. El parque ofrece espectáculos de recreación histórica vinculados a la guerra de la Vendée. Una fórmula, esta última, que buena parte de la historiografía desprecia por considerar que, bajo la fórmula de un activismo político disfrazado de mero entretenimiento, se ofrece una versión alterada de la historia que beneficia en el presente a la derecha política y a la ultraderecha. Pasan los siglos, pero la memoria siempre está en disputa. También en La Vendée.



