El esperado regreso de Boca Juniors a La Bombonera, tras su paso provisorio haciendo de local en la cancha de Huracán, representó un aliciente extra para los hinchas que colmaron las tribunas en busca de una alegría en el Torneo Clausura. El ambiente de fiesta generado por el reencuentro con su recinto habitual tuvo un trámite intenso, parejo y cargado de tensión frente a un Lanús combativo que no regaló espacios.
A lo largo del desarrollo del encuentro, el Xeneize buscó generar peligro mediante distintas aproximaciones en ataque. Sin embargo, la paridad se mantuvo firme en el marcador hasta el tramo final del partido.

La resolución y el verdadero estallido de la jornada llegaron en el tercer minuto de descuento. En la última jugada de peligro, Tomás Belmonte —quien había ingresado desde el banco de suplentes— recibió una precisa asistencia de Ascacíbar y definió por arriba del arquero rival para decretar el gol de la victoria.
El tanto desató el desahogo contenido de todo el estadio y selló un triunfo agónico de Boca en su casa, permitiéndole al equipo sumar su segunda victoria en el certamen y coronar el retorno a La Ribera con un festejo inolvidable.



