La Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (ATILRA) llevó adelante una protesta frente a la empresa Bragalac, histórica firma láctea de la ciudad bonaerense de Bragado, tras el cierre definitivo de la planta y el despido de sus dos trabajadores.
La manifestación se realizó frente a las instalaciones ubicadas sobre la calle General Paz al 1300. Desde el gremio denunciaron que la empresa bajó sus persianas sin abonar las liquidaciones correspondientes a los empleados desvinculados, quienes acumulaban una extensa trayectoria dentro del establecimiento.
Según explicó Cristian Fenoglio, referente de ATILRA seccional Chivilcoy, los dos trabajadores afectados son oriundos de Bragado y cuentan con 16 y 20 años de antigüedad, respectivamente, dentro de la producción de la planta.
El dirigente aseguró además que los propietarios de la compañía, los hermanos Mario y Raúl Torreta, manifestaron durante dos audiencias realizadas ante la Secretaría de Trabajo que no efectuarían los pagos reclamados por los empleados.
ATILRA reclama salarios, aguinaldo e indemnizaciones
El reclamo sindical incluye diferentes conceptos laborales que, de acuerdo con ATILRA, permanecen pendientes. Entre ellos aparecen salarios atrasados, vacaciones proporcionales, aguinaldo e indemnizaciones por los despidos.
Fenoglio también formuló una grave denuncia contra la administración de la compañía: sostuvo que durante los años de funcionamiento de la firma no se habrían realizado los aportes y contribuciones correspondientes a la seguridad social de los trabajadores.
El gremio cuestionó además lo ocurrido durante los últimos días de actividad. Según denunció el representante sindical, antes del cierre los propietarios retiraron y comercializaron el remanente de producción elaborado durante la semana previa, mientras los trabajadores que habían participado de ese proceso quedaron sin percibir los ingresos reclamados.
Desde ATILRA, sin embargo, diferenciaron la situación particular de Bragalac del escenario general de la actividad láctea de la región. Fenoglio sostuvo que el cierre estaría relacionado con una problemática empresarial específica y evitó atribuirlo directamente a una crisis generalizada de la industria local.
Como contrapunto, el dirigente mencionó la situación de La Suipachense, donde la producción pudo reactivarse bajo una nueva firma inversora luego de un extenso conflicto protagonizado por los trabajadores.
Por el momento, el conflicto en Bragado continúa abierto. ATILRA advirtió que mantendrá y profundizará las acciones de visibilización hasta conseguir una respuesta de la empresa y el pago de las sumas que, según el sindicato, corresponden a los dos trabajadores despedidos.
El caso vuelve a poner en primer plano el impacto que genera el cierre de establecimientos productivos sobre trabajadores con décadas de antigüedad, particularmente cuando la finalización de la actividad deriva en disputas por salarios, aportes e indemnizaciones pendientes.



