Una mujer y sus dos hijas menores vivieron más de media hora de sumo nerviosismo y miedo al irse su marido a trabajar, cuando varios sujetos con el rostro cubierto ingresaron a su vivienda del barrio Villa Vengochea para robar elementos de valor tras violentar con una barreta una ventana lateral, luego de que un sujeto primero intentara “tantear” la puerta delantera y de que un patrullero pasase casi en ese momento por el lugar y que no advirtiese el movimiento sospechoso
El traumático episodio, que se registró el sábado 15 de agosto pero que trascendió en las últimas horas, guarda una similitud que asombra con la jubilada sorprendida por individuos también en horas de la madrugada.
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De acuerdo a la denuncia policial, radicada en la Comisaría General Rodríguez Primera, todo ocurrió en una vivienda ubicada en la calle Costalonga entre Ayacucho y Estrada (a metros del campo de deportes del Porteño Atlético Club), alrededor de las 4 horas, cuando una mujer se encontraba dormitando en su habitación junto a sus dos hijas menores.
Las niñas encienden la luz y la madre, al despertarse, observó a un individuo vestido con ropa negra, quien utilizaba un pasamontaña, además de llevar puestas la capucha de un buzo y una gorra, quien le ordenó, a través de una seña, de que se callase; en ese momento entraron alrededor de tres sujetos más, todos con vestimenta negra con capucha y el rostro cubierto.

Una verdadera pesadilla
La mujer fue llevada a otra parte de la vivienda, quedando ambas menores en la habitación. Los malvivientes exigieron la entrega de dinero, amenazando a la víctima con ahogarla con una bolsa; de acuerdo a la presentación policial, en ese instante uno de los sujetos “calmó” a su cómplice.
Luego de unos veinticinco minutos la trasladaron nuevamente a la habitación junto a sus hijas y luego huyeron, no sin antes intentar sustraer los teléfonos, aunque no lo lograron.
Los maleantes robaron varias camperas de hombre y una de mujer, una gorra, pulseras y algunas joyas, tres relojes, una notebook y otros dispositivos electrónicos.
Otros datos
Los sujetos eran jóvenes de edades aproximadas de 25 a 29 años. Los delincuentes –uno de ellos habría referido haber estado preso- ingresaron saltando el paredón que da hacia Ayacucho, donde en el terreno lindante se realiza una construcción hace aproximadamente seis meses.
Previo a irse, los individuos también desordenaron el interior de una camioneta sin sustraer nada.
Además, según consta en la denuncia, cerca de las 03:50 horas, el esposo de la denunciante sale a trabajar (es repartidor), siendo buscado por el camión, notando que circulaba a muy baja velocidad un vehículo Renault Logan corto, color rojo, con vidrios negros, quien se dirigió hacia Balbín, para luego ser informado por una persona del PAC que dicho vehículo estaba con las luces encendidas apuntando para la calle Costalonga.

También advirtieron que alrededor de las 04:30 horas se encontraban dos sujetos, uno de campera gris y pantalón oscuro y otro –no se pudo determinar la vestimenta- quienes estaban parados fuera del Porteño Atlético Club.
El relato del terror
El padre de familia, en diálogo con este medio, señaló que a eso “de las tres menos cuarto de la mañana una de las nenas sintió un ruido, se despertó y vino a avisarnos, miramos y no vimos nada. Yo me voy a trabajar 3.50 y los sujetos ingresan 4:06 a mi casa. Entran por la obra, que es sobre Ayacucho, saltan el tapial y barretean una ventana que da a la cocina”.
Agregó que posteriormente “van directo a la habitación donde estaban mi señora y las dos nenas (“porque cuando habían sentido un ruido quedaron un poco asustadas”) y cuando me voy a trabajar las paso a la cama con mi señora a las dos”.

Tras relatar lo mismo que consta en la denuncia, agregó que “había unos cinco tipos: uno en la cocina-comedor hablando por teléfono con uno que estaba afuera; uno queda con las nenas; el otro queda con mi señora en la otra habitación y dos empiezan a desarmar, a romper todo, buscando dinero”.
“Estuvieron 35 minutos, se fueron 4.40… revisaron todo, tiraron toda la ropa al piso, rompieron el baño, la heladera, la cocina, me abrieron la camioneta. Se llevaron algo de dinero y se fueron por el mismo lugar que entraron, por lo que yo vi en las cámaras. Aparentemente andaban en una camioneta y en un auto rojo”, concluyó, en medio de la lógica conmoción y malestar por lo sufrido por su familia.




