Hace cuatro años, la reportera Valentina Parada Lugo estaba realizando una cobertura en Nariño, la región con mayor producción de coca de Colombia, cuando comenzó a escuchar las historias de mujeres que cocinan y realizan labores domésticas para los trabajadores de los cultivos de coca.
Parada Lugo tenía experiencia cubriendo la erradicación de drogas en el departamento del Nariño, pero esta era la primera vez que enfocaba su atención en las mujeres que, aunque no participan directamente en la producción de drogas, podrían enfrentar los castigos plenos del gobierno contra narcotraficantes. Esto además de recibir bajos salarios y ser víctimas de frecuentes casos de acoso y violencia sexual.
Parada Lugo convirtió esas historias en dos reportajes para El País en 2024 que se alejaban de la habitual narrativa de villanos y víctimas del narcotráfico para examinar la vida de las mujeres que la industria emplea bajo condiciones precarias. Lo hizo como parte de su participación en una iniciativa del Fondo para Investigaciones y Nuevas Narrativas sobre Drogas, o FINND, que cuestiona cómo los periodistas pueden cubrir el narcotráfico.
En Colombia, la mitad de las mujeres judicializadas lo están por delitos asociados al narcotráfico. Pero, lejos de ser un país de “Griseldas”, la mayoría ejercen las labores más frágiles, como ser las trabajadoras domésticas de los cocales.
“La historia fue tomando otro tono porque intenté también ver la agencia política de las mujeres, el rol que ocupan en la cadena de las economías ilícitas, cómo se ven ellas a sí mismas”, dijo Parada Lugo a LatAm Journalism Review (LJR). “Ese ejercicio simplemente de cuestionar esos paradigmas sobre los que uno ya está parado es bien interesante y yo creo que es difícil de encontrar”.
El FINND, organizado por la Fundación Gabo y Open Society Foundations, ha permitido a decenas de periodistas de América Latina explorar nuevas formas de contar un fenómeno que atraviesa problemáticas de salud, educación, medioambiente y pobreza. Con casi 90 investigaciones publicadas, el programa ha contribuido a “desintoxicar” la narrativa de la cobertura sobre drogas, Guillermo Garat, coordinador editorial del FINND, dijo a LJR.
“En el periodismo lamentablemente tenemos esta debilidad de ir detrás de las incautaciones, de los discursos oficiales, de una narrativa clásica que nos ofrece una visión muy sesgada”, dijo Garat. “Hay que desandar lo que hemos aprendido y empezar a mirar a esas personas, esas comunidades afectadas, a la cara y poder entender otras formas de interpretar esta realidad”.
La séptima edición del programa estará dedicada a coberturas enfocadas en problemáticas de Colombia y México. La convocatoria para aquellos interesados en participar cierra el 9 de septiembre.
Otros enfoques, mismo rigor
Cambiar la narrativa no significa romantizar el fenómeno de las drogas, sino ampliar la mirada sobre el tema, según Miguel Montes, director de programas de la Fundación Gabo.
“[Significa] Que esa cobertura alejada de estigma, de prejuicios, de la criminalización pueda ahondar en esas otras temáticas, en esas otras perspectivas”, dijo Montes a LJR. “Pero siempre basada en evidencia, en hechos verificados”.
Neldy San Martín, directora editorial del medio mexicano Causa Natura Media y participante de la más reciente edición del FINND, dijo que el programa le ayudó a reflexionar sobre cómo contar mejor las historias de las personas más vulnerables de la cadena de producción de drogas, quienes suelen ser equiparadas con grandes delincuentes pese a vivir situaciones de marginación y abandono.
San Martín y sus colegas Diego Legrand y Lenin Ocampo realizaron un video reportaje, “Paraquat, el veneno invisible de la guerra contra las drogas en México”, que fue publicado por la revista Proceso en junio de este año. Aborda los efectos del uso de ese herbicida en las comunidades campesinas del estado mexicano de Guerrero.
“Este trabajo ayuda a ponernos en los zapatos del otro, porque no sabemos qué haríamos en una situación similar de pobreza, de olvido, de abandono institucional”, dijo San Martín a LJR. “Es un reto como periodista plasmar eso en un video o en un texto, y el Fondo me ayudó a usar las palabras correctas [para] lograr con la narración que la gente pueda percibir y entender el contexto”.
Por su parte, Parada Lugo desarrolló los reportajes “Un oficio invisible y violentado: las cocineras del cocal” y “‘En la lógica del narco, las mujeres en el negocio son fácilmente reemplazables’”. El primer trabajo aborda cómo las mujeres que alimentan a los trabajadores de los plantíos sobreviven todo tipo de violencias, desde la económica hasta la sexual. El segundo habla de los castigos morales, sociales y penales que se les impone dentro del negocio de las drogas ilegales.
Los reportajes tanto de San Martín como de Parada Lugo retoman el tema de las drogas desde aristas innovadoras y ponen en el centro de las historias a personas que normalmente quedan fuera de la discusión, dijo Garat.
“Es un reto ético no plantear a las víctimas sólo como víctimas sino también desde su lugar en la cadena, de su lugar político en su región y desde su agencia como madres cabeza de hogar”, dijo Parada Lugo.
Desintoxicando la narrativa
A medida que el narcotráfico se ha sofisticado y diversificado, el fenómeno de las drogas exige una cobertura más amplia y profunda. El FINND surgió en el 2019 con el fin de promover un periodismo que también proponga nuevas aproximaciones al tema, con acento en lo humano. A lo largo de sus seis ediciones, han participado más de 250 profesionales de 12 países de América Latina.
¿Qué ideas sobre las drogas necesitamos desaprender?
La Fundación Gabo lanza ‘Todo lo que debes saber (y olvidar) de la narrativa sobre las drogas’, una guía que invita a cuestionar los estigmas y los discursos simplistas para abrirse a coberturas más amplias y profundas.… pic.twitter.com/OEj7W4dJm2
— Fundación Gabo (@FundacionGabo) July 21, 2026
“Les ha permitido desintoxicar la narrativa que muchas veces rodea la cobertura de temas de drogas y darse cuenta de los aspectos más humanos que lo rodean, y de que no todo tiene que ver con el enfoque punitivista y de criminalización”, dijo Montes.
El FINND consiste en becas de financiamiento de proyectos periodísticos en texto, audio, video, multimedia y documentales. Este financiamiento busca facilitar, sobre todo, que los participantes hagan trabajo en el terreno, agregó Montes.
Los periodistas seleccionados reciben además mentorías, formación y acompañamiento durante el desarrollo de sus proyectos por parte de una red de 19 periodistas expertos de la región.
Este año se dará prioridad a proyectos transnacionales que cubran temáticas entre Colombia y México, dos de los países en donde existe mayor interés sobre el tema, agregó Montes. Además, por primera vez se permitirá la postulación de creadores de contenido periodístico que presenten proyectos para plataformas digitales.
Para el FINND también ha sido importante llevar a cabo una exhaustiva gestión de todo el conocimiento que ha generado, por lo que a lo largo de los años se han producido diferentes materiales y recursos para periodistas de América Latina que quieran abordar perspectivas poco exploradas sobre las drogas.
El más reciente es la guía “Todo lo que debes saber (y olvidar) de la narrativa sobre las drogas”, lanzada en julio, que profundiza sobre los conceptos alrededor de lo que para el Fondo son las nuevas narrativas sobre drogas.
La guía, que puede ser descargada sin costo, también incluye una caja de herramientas para construir historias más rigurosas, complejas y libres de estereotipos sobre las drogas, dijo Montes.

