La Sala de Periodistas de la Casa Rosada fue escenario de un insólito episodio: los profesionales de prensa que ingresaron a primera hora de la mañana se encontraron con la oficina desordenada, al menos seis cajones abiertos y la sustracción de pertenencias personales y víveres.
Ante la situación, personal de la Unidad de Criminalística de la Policía Federal Argentina (PFA) ingresó al primer piso del edificio de Balcarce 50 para levantar huellas, tomar fotografías y realizar la planimetría del lugar con el fin de determinar cómo y cuándo se produjo el hecho.
Los detalles del hecho
- El hallazgo: Alrededor de las 8:30 de la mañana, los primeros periodistas en arribar notaron que sus puestos de trabajo habían sido revisados. En varios casos, el contenido de los cajones fue vaciado sobre las mesas.
- Sin registros de video: Desde la Casa Militar precisaron que el espacio permaneció cerrado desde el viernes a las 18:30 hasta las 6:30 de la mañana del lunes. Por el momento no se cuentan con grabaciones del área, ya que los pasillos de acceso a la sala no disponen de cámaras de seguridad.
- Intervención policial: La Comisaría de la Casa Rosada dio aviso a la sede judicial correspondiente para dar inicio a las actuaciones, mientras se instó a los damnificados a formalizar las denuncias individuales.
Un contexto de crecientes restricciones
El episodio no se da de manera aislada, sino en un marco de tensión acumulada entre el Ejecutivo y la prensa acreditada. En los últimos meses, el Gobierno aplicó un protocolo de circulación más estricto bajo la Resolución 1319/2025:
- Nuevo ingreso y controles: Los periodistas deben ingresar obligatoriamente por Balcarce 78 (donde se eliminó el acceso por huella dactilar) y son custodiados por Casa Militar hasta la sala.
- Límites de circulación: Se prohibió el tránsito libre por pasillos históricos como el Patio de las Palmeras o los accesos a despachos clave.
- Modificaciones en el espacio: Se colocaron vidrios esmerilados y delimitaciones con postes y cintas para evitar que los acreditados observen o aborden a funcionarios en zonas comunes.
Foto: Dan Kemper.



