Un trabajador del servicio de fletes, Juan José «Pecho» Griego, vivió un tenso momento luego de recibir un encargo telefónico para retirar materiales en la localidad vecina de Alberti. Tras haber sido contactado mediante un mensaje de WhatsApp supuestamente enviado en nombre de un allegado al intendente local, el chofer se dirigió a una pinturería para cargar 13 latas de pintura que iban a ser destinadas originalmente hacia Chivilcoy.
Durante el procedimiento de carga, un intercambio de palabras con el encargado del comercio encendió las alarmas de ambas partes sobre el origen del flete. Al verificar la inconsistencia de las identidades indicadas en el mensaje y constatar con las autoridades que el mandatario no había encargado ningún insumo, advirtieron que se trataba de una maniobra de estafa telefónica bajo la modalidad de suplantación de identidad.

Gracias a la rápida reacción y al aviso a la policía comunal, la carga no fue entregada a los delincuentes, evitando que el chofer y el comerciante resultaran perjudicados económicamente. Las investigaciones posteriores permitieron vincular este caso con otros intentos de fraude registrados en la zona, donde operaba una red que realizaba llamados engañosos desde distritos cercanos para apoderarse de mercadería de valor.



