La mirada de Ernesto Sábato sobre el tango lo describe como una expresión nacida del encuentro entre inmigrantes, criollos y afrodescendientes en las orillas del Río de la Plata. Esa mezcla de historias y culturas, lejos de quedar anclada en el pasado, volvió a reflejarse en la edición 2026 del Festival y Mundial de Tango BA, que durante quince días reunió en Buenos Aires a bailarines de todo el mundo y dejó entre sus campeones a un cordobés.
Entre el 19 de agosto y el 2 de septiembre, la capital argentina recibió a 800 parejas de 47 países, más de 2.000 artistas y alrededor de 150 actividades entre conciertos, milongas, clases y espectáculos distribuidos en distintos espacios de la ciudad.
Las definiciones tuvieron lugar en el Teatro Gran Rex. El 1° de septiembre, el cordobés Lucas Gauto y la griega Naima Gerasopoulou conquistaron el título de Tango de Pista. Un día después, Nair Schinca y Nicolás Schell se quedaron con el campeonato de Tango Escenario, cerrando la 24ª edición del certamen.
Diez años de camino compartido
El título de Gauto y Gerasopoulou llegó después de una década de trabajo conjunto. Se conocieron durante otra edición del Mundial, cuando él había clasificado desde una preliminar cordobesa y ella participaba como campeona de Grecia. Desde entonces construyeron una carrera internacional que hoy tiene su base en Atenas, donde desarrollan su actividad profesional como bailarines y docentes.
La consagración también fue el desenlace de un recorrido de varios intentos: la pareja había quedado entre los primeros puestos en distintas ediciones, con un cuarto lugar en 2024 y el subcampeonato en 2025 antes de alcanzar finalmente el primer puesto.
Para Gauto, además, el triunfo tuvo un componente profundamente personal. Comenzó a bailar tango a los ocho años de la mano de su abuela, quien estuvo presente en la final del Gran Rex para acompañarlo en el momento más importante de su carrera deportiva.

En el caso de Gerasopoulou, su vínculo con el tango comenzó en Grecia, a través de clases gratuitas en la universidad. Con el tiempo aprendió español para comprender las letras del género y terminó consolidando una trayectoria que la llevó a instalarse profesionalmente entre Europa y la Argentina.
El abrazo como protagonista
La última jornada del Mundial estuvo reservada para Tango Escenario, la categoría que permite un lenguaje más teatral y un mayor despliegue coreográfico, con saltos, piruetas y recursos escénicos que la diferencian del tango de salón.
Allí, Nair Schinca y Nicolás Schell consiguieron una revancha largamente esperada. Trece años después de haber obtenido el subcampeonato, lograron finalmente quedarse con el título gracias a una propuesta centrada en el abrazo como eje narrativo de la coreografía, una interpretación que recibió una fuerte respuesta del público durante la función.

Mientras Tango de Pista privilegia la conexión entre los bailarines, la musicalidad y el caminar característico de las milongas porteñas, Tango Escenario amplía los recursos técnicos sin perder como punto de partida el lenguaje del tango tradicional.
Un Mundial cada vez más internacional
La edición 2026 volvió a confirmar el alcance global del certamen. Las rondas clasificatorias reunieron representantes de decenas de países, con una destacada presencia de parejas provenientes de Rusia, Japón y Corea, además de competidores de Europa, América y Asia.
En Tango de Pista, el segundo puesto fue para Rodrigo Nicolás Palacios e Indira Hiayes, mientras que la pareja coreana integrada por London y Sol completó el podio.
En la categoría Senior, destinada a bailarines mayores de 55 años, el campeonato quedó en manos de los porteños Aldo Adrián Romero y Marcela Pilatti.

Buenos Aires volvió a convertirse en la capital del tango
Más allá de la competencia, el festival desplegó una programación que buscó conectar la tradición con nuevas generaciones de artistas y públicos. Hubo conciertos en la Usina del Arte, el Teatro Colón y otras salas emblemáticas, además de clases abiertas, exhibiciones, documentales y milongas repartidas por distintos barrios porteños.
Uno de los momentos más emotivos fue el homenaje dedicado a María Nieves, figura imprescindible de la historia del tango argentino fallecida este año, con una recreación de una de sus coreografías más recordadas y un repertorio interpretado por Milagros Amud.
La programación también reunió a artistas de distintas generaciones, entre ellos Vicentico, Abel Pintos, Sandra Mihanovich, Adriana Varela, Juan Carlos Baglietto, Lito Vitale, Julieta Laso, Franco Luciani, El Arranque, la Orquesta Típica Fernández Fierro y el bandoneonista japonés Ryota Komatsu.
Cuando bajó el telón del Gran Rex, el resultado fue mucho más que una lista de campeones. La edición 2026 volvió a mostrar que el tango sigue renovándose sin perder su raíz.
Nota en desarrollo.




