
Mendoza busca ser pionera en obtener un ecosistema de hospitalidad, gastronomía y cultura vitivinícola con el nuevo concepto de “economía de longevidad”, una moderna transformación que se está dando en todo el mundo .
La tierra del sol y del buen vino tendrá el primer “Longevity Wine Destination” de la región en la Estancia Atamisque que se encuentra ubicada en el Valle de Uco, al pie de la Cordillera de los Andes. Tayén es el proyecto que se alinea con el creciente interés global por una vida prolongada y de calidad.

El nombre del proyecto surge de un verbo mapuche que significa “fluir, transformarse y salir”, una definición que refleja la esencia de un espacio donde el bienestar se construye y se sostiene de manera constante a lo largo del tiempo. “Durante años aprendimos a medir el tiempo, a ocuparlo y a aprovecharlo al máximo. Sin embargo, cada vez más personas comienzan a preguntarse de qué manera quieren vivirlo”, señala Ramiro Alonso, Founder & Chief Revenue Officer de RGR Group Developers, empresa desarrolladora de Tayen.
¿Cómo será el emprendimiento?
Más de 1000 hectáreas del emprendimiento que será inaugurado en 2028 serán ocupadas.
La primera etapa contará con 4000 metros cuadrados: se completará con un hotel de 18 lodges de lujo, concebidos para convivir en armonía con el paisaje; un Centro Luxury Wellness, Fitness & Recovery; experiencias gastronómicas que ponen en valor el vino y la identidad del territorio; propuestas In & Out que invitan a conectar con el entorno; espacios pensados para encuentros corporativos; y una agenda de experiencias diseñada para acompañar y potenciar procesos de transformación personal, señalaron desde la compañía.

¿Cuál es el sustento de este nuevo negocio en el Valle de Uco?
Los últimos años demostraron un aumento en la esperanza de vida y una preocupación creciente por una salud integral que giraron hacia la economía de la longevidad, por lo que surgen iniciativas que buscan dar respuesta a la demanda creciente.
Las personas alcanzan hoy una mayor longevidad que en cualquier otro momento de la historia y, principalmente, buscan disfrutar de una mejor calidad de vida. Como consecuencia, los patrones de consumo de este grupo etario están evolucionando.
De hecho, los mayores de 50 años generan actualmente cerca de un tercio del PBI mundial y representan más del 40% del gasto de consumo global, según datos de entidades estadounidenses especializadas, como AARP y Brookings. Al mismo tiempo, la economía del bienestar superó los US$6,8 billones en 2024 y se posiciona entre los sectores económicos más importantes del mundo, incluso por encima de industrias como el turismo y la tecnología, de acuerdo con cifras del Global Wellness Institute.

Otros indicadores evidencian su expansión y proyección futura: se estima que la economía del wellness alcanzará los US$9,8 billones en 2029, mientras que su área de crecimiento más acelerado es el mercado inmobiliario orientado al bienestar. Estas cifras representan un incremento anual del 19%, según el Global Wellness Institute. La misma organización destacó además que el turismo de bienestar superó los US$1.000 millones en 2024 y se encamina a alcanzar los US$1.400 millones en 2027.
Este fenómeno encuentra su principal fundamento en la demanda. Según datos oficiales, el 15,7% de la población argentina tiene actualmente 60 años o más (Censo 2022), porcentaje que superará el 20% hacia 2040. Asimismo, la esperanza de vida proyectada alcanzará los 83 años en las mujeres y 78,7 años en los hombres, consolidando una tendencia de envejecimiento poblacional cada vez más marcada
Mendoza busca reposicionarse en el mundo como una ciudad turística
Mendoza es la provincia argentina que quiere posicionarse internacionalmente como un lugar que ofrece experiencias activas que combinan montaña, vino, naturaleza, hospitalidad, propuestas inéditas y calidad de vida.
De este modo, Tayén quiere reunir en un mismo ecosistema una mayor cantidad de elementos que suelen operar de manera separada tales como gastronomía, salud preventiva, movimiento, recuperación y comunidad.

Aquellas personas que llevan a cabo el emprendimiento remarcan la extensión de la calidad de vida: no se trata solo de sumar años, sino de sumar años con salud.
En la actualidad, existe una diferencia de casi diez años entre la expectativa de vida de una persona y la cantidad de años que puede disfrutar con buena salud. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la esperanza de vida promedio alcanza los 72,5 años, mientras que la expectativa de vida saludable se sitúa en 63,3 años.
En otras palabras, aunque la población vive más tiempo, no todos esos años se desarrollan en condiciones óptimas de bienestar. Según el análisis del McKinsey Health Institute, por cada año adicional de vida que gana la humanidad, cerca de seis meses se transcurren con problemas de salud o limitaciones físicas, lo que evidencia el desafío de extender no solo la longevidad, sino también la calidad de vida.
“Achicar esa distancia no depende únicamente de la medicina. La evidencia científica muestra que factores como la nutrición, el movimiento, el descanso, el manejo del estrés y la calidad de los vínculos son determinantes para sostener una vida activa e independiente durante más tiempo”, explica Alonso sobre el proceso de acelerado envejecimiento poblacional.

Sin lugar a dudas, más allá de su propuesta centrada en el bienestar, representa una nueva concepción dentro del sector inmobiliario, ya que incorpora un esquema de negocios innovador que plantea una estructura sustentada en la participación societaria dentro de un modelo operativo integrado. Esto permite que los inversores formen parte activa del desarrollo, la expansión y la gestión del ecosistema.
Alonso sostiene que el porvenir del mercado inmobiliario no estará determinado exclusivamente por la cantidad de metros cuadrados edificados, sino por la capacidad de desarrollar ecosistemas capaces de ofrecer experiencias, prestaciones y movimiento económico de forma continua y sostenible.
“El futuro del desarrollo inmobiliario está en la construcción de ecosistemas integrados. Ya no alcanza con desarrollar un activo; el verdadero desafío es crear sistemas vivos capaces de generar experiencias, comunidad y valor de manera sostenida”, comenta Alonso con el fundamento de que las personas “buscan formar parte de experiencias con sentido”.

