Aunque esté en las antípodas ideológicas, el vecinalismo liderado por Aurelio García Elorrio copió una modalidad de la izquierda: la rotación de bancas legislativas. Los dos primeros años le correspondieron a Rodrigo Agrelo, el tercer año a Gerardo Grosso, del evangelismo cristiano pero el último año volverá a ocupar la banca Agrelo. La explicación no es política como comentaban algunos peronistas en la Unicameral que creen que el ex funcionario de Kammerath retornaba para levantar el perfil opositor justo en un año electoral.
«La cuestión es mucho más simple, tiene que ver con asuntos profesionales», dijeron en Encuentro Vecinal. El tercer candidato en la lista es Álvaro Zamora Consigli, un abogado especialista en derecho ambiental que no puede desentenderse de su estudio jurídico tal como aseguraron sus compañeros de militancia.
Desde los pasillos legislativos algunos opositores de otras bancadas se alegraron ya que le reconocen a Agrelo mucha solvencia técnica en los proyectos y pedidos de informes como también en los debates donde ya tiene experiencia acumulada.
Mientras tanto García Elorrio no aportó muchas pistas sobre su futuro político: «Nos convocan para reunirnos pero después no nos vuelven a llamar», ironizó.
La referencia son las charlas que ya mantuvo con referentes como Rodrigo de Loredo, quien quedó impactado con la lista de condiciones del vecinalismo para sumarse a alguna coalición. Los puntos que cosechó en 2023 hubieran sido dirimentes en un resultado tan estrecho.
Un puesto no tan tranquilo
Un avezado político cordobés contaba, gracioso, que la vicegobernación es como la embajada ante la Unión Europea en Bruselas; un premio político, una beca, por lo tranquilo que es transitar el cargo. «Menos para Prunotto a la que le detonaron los problemas», dijo. Es que el escándalo por Cañito Flores junto al caso Kraismann pusieron en el centro de todas las polémicas al empleo político y sus derivaciones.
Antes de la sesión del miércoles donde se aceptó la renuncia de Flores, la vicegobernadora seguía sosteniendo que no había ninguna irregularidad en el sistema. «Acá se hace política y la única forma de llegar al territorio es con este esquema», sostuvo ante periodistas antes de entrar al recinto.
Algunos le consultaron por sus aspiraciones para gobernar la ciudad de Córdoba y, en off, dice que es su principal objetivo y que recorre barrios para ello. Además recalcó que se siente radical y que en los papeles aún lo es.
Un asesor oficialista siguió la escena de lejos y se acercó a un periodista conocido para enumerar: «Una radical, Prunotto, un ex juecista, Quinteros, y un PRO, como Pretto. El PJ no tiene rumbo en la ciudad», se lamentó.
Emisarios o visitantes
La relación de José Manuel de la Sota con los K fue oscilante pero la de Juan Schiaretti fue inexistente. Siempre sostuvo que en Córdoba eran un lastre electoral y nunca quiso reuniones ni acercamientos. Es por eso que desde el reducido círculo del ex gobernador pusieron algunos mensajes cifrados al llaryorismo: «Hay muchos kirchneristas caminando la provincia».
Desde hace unos días se vio a Carlos Parrilli, Carlos «el Chino» Zannini y a Juan Grabois con reuniones informales en Córdoba. Ahora se sabe que vendrán a reunirse con la Pastoral Social de la Iglesia dos referentes de Axel Kicillof con el pretexto de la visita papal.
Una será Cristina Álvarez Rodríguez, jefa de asesores en la Provincia de Buenos Aires y antes ministra de gobierno durante cuatro años. El otro visitante será Mariano Cascallares que fue intendente del partido de Almirante Brown y ahora es diputado provincial.
Desde el Panal no dan importancia al tema porque no buscan apoyo para el 2027 para el actual gobernador bonaerense. Otros, menos confiados, creen que estas llegadas intentan acercamientos porque una candidatura de Schiaretti, igual que en 2023, restaría puntos vitales (Massa suele contar que le impidieron ganar en primera vuelta). ¿Habrá un café en lugar discreto? Una fuente del Panal asegura que no y mucho menos ahora que comenzó la sintonía con la Casa Rosada.




