Jorge Romero y Alan Leiva son bailarines, docentes y malambistas de Esteban Echeverría. Ambos comenzaron a transitar la danza desde chicos, en espacios barriales de El Jagüel, y con los años construyeron una trayectoria que los llevó a competir, enseñar y presentarse en distintos escenarios de la Argentina y el exterior.
Actualmente integran la Compañía Monte Grande, un elenco que busca llevar el malambo a eventos, fiestas y festivales. Dentro de la propuesta también desarrollan un espectáculo denominado Southern Gauchos, que combina el malambo con elementos como el bombo y las boleadoras.
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Con el tiempo, el trabajo artístico también comenzó a abrirles puertas fuera del país. Según explicaron, las oportunidades aparecen a través de bolsas de trabajo vinculadas al circo, los eventos internacionales y la hotelería, pero también por el alcance de sus videos en redes sociales. “De algún video de YouTube o de Instagram, algún productor o alguien ve de afuera lo que hacemos, le interesa y ahí empieza la comunicación”, contó Leiva.
Así llegaron distintas propuestas laborales. La compañía y sus integrantes participaron de experiencias en Perú, Líbano, Israel y Abu Dhabi, en Emiratos Árabes Unidos. En el caso de Romero, una de sus experiencias más recientes fue en Israel, donde se encontraba trabajando cuando comenzó la guerra con Irán. “Estuve en el medio del contrato cuando empezó la guerra”, recordó.
También pasó por Líbano en 2019, mientras que en Abu Dhabi participó de festivales. Allí, el malambo despertó particular interés entre el público. “La última experiencia que he tenido, que fuimos a Emiratos Árabes, a Abu Dhabi, gustó muchísimo”, señaló Romero.
Según explicó, parte de esa respuesta tiene que ver con la fuerza de la disciplina y con algunos puntos de contacto que encontraron entre la cultura gaucha y la de los hombres del desierto. “Pensándolo desde un lado gaucho, los hombres y las mujeres de las pampas, creo que hay una similitud ahí: el arraigamiento a la tierra”, sostuvo.
A eso se suma la particularidad de la propuesta artística. El zapateo, el bombo, las boleadoras y la presencia de un grupo de hombres bailando juntos generan sorpresa en públicos que no están acostumbrados a ese tipo de espectáculo. “No es común ver un grupo de hombres bailando juntos, y a otras culturas les llama la atención cómo lo hacemos, cómo lo conformamos”, explicó Leiva.
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Los dos artistas empezaron a bailar en espacios vinculados con sus barrios. Romero recordó sus primeros pasos en la Sociedad de Fomento La Morita, mientras que Leiva comenzó en una organización fundada por su madre y vecinas del barrio, también en La Morita.
Leiva contó que, durante su infancia, la danza apareció como una alternativa al fútbol. Había comenzado con ese deporte, pero después de ver a su hermano bailar decidió probar. “Fui a ver un ensayo, me gustó y me retaban menos por ahí que en fútbol”, recordó entre risas. Con el tiempo, encontró en el folclore otra forma de disfrutar y terminó inclinándose por la danza.
Romero también comenzó vinculado al fútbol, pero siguió un camino similar. Ambos dieron sus primeros pasos en espacios barriales y continuaron formándose hasta convertir aquella actividad de la infancia en una trayectoria artística.
Con los años llegaron las competencias y las primeras señales de que podían hacer del malambo una profesión. Participaron desde jóvenes en los Torneos Bonaerenses y avanzaron hasta instancias provinciales. “Siempre nos ha ido bien, por ahí no sacar primero, pero estar ahí entre los primeros, alguna mención”, explicó Romero.
Después llegó uno de los hitos de su recorrido: el triunfo en el Festival para Nuevos Valores de Cosquín 2014, en la categoría Malambo Combinado. Para Romero, además, ese camino incluyó un título nacional en Cuarteto de Malambo. “Nosotros hemos estado ahí y hemos tenido buenas devoluciones, hemos ganado, entonces como que eso también: uno dice, bueno, hay algo, es por acá, no soy un loco”, señaló.

Los bailarines de Esteban Echeverría llevaron su propuesta artística a escenarios de Israel, Líbano y Emiratos Árabes Unidos, entre otros destinos.
La Compañía Monte Grande busca llevar el malambo a más lugares
Actualmente, Romero y Leiva trabajan junto a otros artistas para consolidar un elenco estable de la Compañía Monte Grande. La propuesta tiene una doble intención: generar oportunidades laborales y acercar el malambo a distintos espacios, especialmente dentro de la zona.
“Donde no hay malambo, lo llevamos”, es la idea que resume el objetivo de la compañía.
Una de sus presentaciones recientes fue en el cumpleaños de una sociedad de fomento y un centro de jubilados de El Jagüel. Para los bailarines, regresar a los barrios donde comenzaron tiene un significado particular, ya que implica volver a presentarse frente a personas que los conocen desde hace años.
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