La moda en la Ciudad de Buenos Aires no solo se viste, se vive. La última edición del BAFWEEK, llevada a cabo entre el 21 y el 28 de agosto en La Rural y diversos puntos de la capital, dejó en claro hacia dónde se encamina la industria local para la temporada Primavera-Verano 2026/27.
Desde puestas inmersivas que rompieron con el formato clásico de pasarela hasta la irrupción de la Generación Z y personalidades de la cultura digital, la semana de la moda porteña redefinió sus códigos. En Vive CABA repasamos las cinco claves que marcarán el ritmo de las calles porteñas los próximos meses.
1. El desfile como experiencia performática

La tradicional caminata en línea recta quedó en un segundo plano. Los creadores apostaron por experiencias inmersivas que invitaron al espectador a habitar el concepto de cada colección:
- Vanesa Krongold presentó La Ópera en el Pabellón 8, bajo la dirección de Martín Piroyansky, exponiendo el detrás de escena como un hecho estético.
- Sadaels transformó su presentación en un talent show envuelto en conos de luz, cruzando la sastrería europea con improntas locales como la guarda pampa y la flor de lis.
- Luz Ballestero propuso un recorrido sensorial a través de cuatro actos climáticos y sonoros.
- Top White hizo su debut rindiéndole tributo a la trasnoche porteña, transitando la narrativa de la fiesta a través de etapas como «El ingreso», «El corte» y «The walk of shame».
2. Transparencias, piel expuesta y nuevas siluetas
El cuerpo humano recuperó un rol central como soporte de expresión. Las colecciones mostraron una sensualidad descarada mediante recursos como calados, tejidos livianos, cut-outs y transparencias.
Destacó la propuesta de Pucheta Paz con Anatomía —incluyendo musculosas transparentes bordadas a mano en pedrería que acompañan la línea natural del cuerpo— y Edu de Crisci junto a Flor Taira con Todos al agua, un homenaje a los veranos urbanos y la cultura popular argentina con textiles experimentales y cuerpos intervenidos por las marcas del sol.
3. Denim todoterreno y de autor

El jean se consolidó como el textil indiscutido de la temporada, reversionado desde la estética streetwear hasta la sastrería y la alta costura:
- Kosiuko experimentó con incrustaciones, tipografías, cortes diversos y chaquetas de impronta napoleónica.
- Luján Sáez debutó con N.1, una propuesta que fusiona rock, pop y deporte rescatando el espíritu noventoso y la customización textil.
- Delfos (de Delfina Piñeiro) utilizó la loneta de jean para plasmar códigos de fe y resistencia en su línea House of Devotion.
4. Nepo babies e influencers: de la primera fila a la pasarela
La pasarela porteña confirmó el recambio generacional. Las marcas apostaron por creadores de contenido, figuras virales e hijos de reconocidas celebridades para conectar directamente con las comunidades digitales:
- En el desfile de Luján Sáez desfilaron Benicio Gravier, Angelo Mutti Spinetta, Allegra Cubero y Olivia Cattaneo, con un cierre a cargo de Martín Cirio.
- En la pasada de Pucheta Paz pisaron fuerte figuras como Lizardo Ponce, Tiziano Gravier y Franco Poggio.
- Creadoras como Sereinne (Valentina Schuchner) y la actriz Paprika también formaron parte activa de las pasadas.
5. Redefiniendo la feminidad
Lo femenino se alejó de los cánones convencionales para explorar el arte, la memoria y la identidad:
- Lulú Martins creó un universo fantástico inspirado en el cuento japonés El Puente de Tanabata, con escenografía artesanal y marionetas.
- Valentina Schuchner resignificó la corsetería y los ajuares nupciales basándose en la obra de Louise Bourgeois.
- Las Pepas recreó una calle pop inspirada en Los Ángeles para presentar una propuesta lúdica y colorida.
- MARÍA CHER. celebró sus 25 años de trayectoria con un show multidisciplinario que fusionó danza, música en vivo y su archivo histórico, reafirmando su perfil de marca urbana e icónica.
La primavera-verano en Buenos Aires promete ser una temporada donde el diseño, la noche porteña y la cultura digital se cruzan en un mismo lenguaje visual.



