La imagen de degradación y abandono que ofrece el viejo campamento militar de Los Castillejos, en Arbolí, en el corazón de las Muntanyes de Prades (comarca de Baix Camp), contrasta con la vitalidad que mostraba este enclave antes de ser clausurado, según muestran viejas fotos de épica castrense en la que cientos de soldados hacían ejercicios o juraban bandera en perfecto estado de revista.
Levantado en 1950, este campamento -con una extensión de 645 hectáreas- acogió a las milicias universitarias. Sus instalaciones podían albergar hasta 6.000 soldados. Pero hoy el recinto está vacío, sometido al riesgo de una mayor degradación, y solo es visitado por ‘boletaires’, aficionados al excursionismo clandestino y otros curiosos furtivos que se cruzan miradas inquisitivas en este lugar solitario.
Más de 20 años después de ser adquirido por la Generalitat, el lugar languidece sin un destino definido y sigue siendo testigo mudo de un saqueo ya antiguo.
La mañana a finales de agosto amanece llena de espesa niebla y el recorrido por la zona muestra naves vacías, pabellones franqueables abiertos de par en par y paredes desnudas, en medio de un paisaje sembrado por escombros de demolición apilonados; y todo ello, sin atisbo de memoria de lo que fue una presencia humana. Imposible imaginar aquí los ecos de las órdenes militares, los taconazos y-a-la orden-mi-capitán o el ruido de carreras en dirección al campo de tiro o al armar el Cetme.
Desde hace más de 20 años Los Castillejos aspira a acoger la sede del futuro parque natural Muntanyes de Prades
El recinto era toda una ciudad militar, con un nombre que era un homenaje a la victoria del general Prim en Los Castillejos marroquíes. Pero este cúmulo de edificaciones en desuso tiene un aire fantasmal. Hay algo indescifrable cuando no es posible ni adivinar dónde estaba las literas-camastro, las cocinas humeantes o las salas de oficiales donde se organizaban los arrestos.
La finca está en manos del Incasòl desde 2003. El entonces conseller de Política Territorial, Felip Puig, anunció hace más de 20 años la compra del terreno por parte de la Generalitat, por valor de 3,1 millones de euros. Puig anunció entonces que la zona quedará integrada dentro del futuro parque natural de las Muntanyes de Prades.
Han pasado más de 20 años desde que la Generalitat compró esta finca al Ministerio de Defensa y la agonía del lugar apenas deja vislumbrar un viejo esplendor:
A.C.
Han pasado más de 20 años desde que la Generalitat compró esta ruina al Ministerio de Defensa y la agonía del lugar apenas deja vislumbrar un viejo esplendor: aunque se aprecian restos de la enorme piscina sin gota de agua, pistas de tenis reventadas por la maleza, un torreón de apariencia medieval y esqueléticos tendidos eléctricos de los que solo quedan postes de madera, como si por aquí hubiera pasado una cuadrilla de Atilas que han rebañado la última ‘veta’ de cobre…
“Aquí ya no entra nadie porque ya lo destrozaron todo pero hace años, cuando el lugar dependía del Gobierno de España. Se llevaron todo: las acometidas, los lavabos, todo el cobre de la línea telefónica. Además, aquí hacían raves…”, dice la alcaldesa de Arbolí, Magda Seriol (ERC).
La Fundación Catalunya, el Gepec y el Ayuntamiento de Arbolí piden un plan de renaturalización
En la finca, el Incasol ha efectuado trabajos de limpieza, acondicionamiento y consolidación de algunas edificaciones (incluyendo arreglo de tejados…) y de mantenimiento en otras para evitar derrumbes.
Y con anterioridad (cuando el lugar era propiedad del Estado) se derribaron algunas de las edificaciones más degradadas que podían suponer algún riesgo. Parte de escombros se emplearon para allanar caminos.
hoy la proliferación de material de derribo es tan abundante (aparece distribuido en diversos montículos) que condiciona todas las vistas del lugar. Para afrontar su gestión, se “contrató una oficina especializada en la gestión de escombros” y se está a la espera del resultado del estudio.
Incasòl lleva a cabo además diferentes trabajos en el entorno, y este año se ha aprobado el plan de ordenación forestal del entorno, en el que el Departament d’ Agricultura realiza los trabajos de prevención de incendios.
Ante esta situación, la Fundación Catalunya-La Pedrera urge a regenerar el lugar. “Se trataría -dice Miquel Rafa, su director de Sostenibilitat i Natura- de hacer una propuesta para extraer los escombros y presentar un plan para renaturalizar el lugar, como se hizo en Can Tudela (en Cadaqués, en el Cap de Creus), por ejemplo”. Rafa sugiere que se incluye en la lista de espacios del programa de restauración del Estado.
Imagen de otro de los pabellones
A.C
El Incasòl ha efectuado trabajos de consolidación de algunas edificaciones (arreglo de tejados…) y de mantenimiento en otras para evitar derrumbes
“Se deberían rehabilitar algunas edificaciones para organizar equipamientos relacionados con el futuro parque natural con zonas de recepción, formación y divulgación, o un centro de interpretación. Además, se debería explorar si es posible dotarlo de algún alojamiento, con la finalidad de que sirva a la necesidades del futuro parque”, sugiere Andreu Escolà, socio del grupo ecologistas Gepec.
Y es necesaria una intervención para retirar los escombros que aún quedan, “impropios de un lugar de gran valor natural”, agrega que este buen conocedor del lugar, que abarca también terrenos de Vilaplana, Alforja y la Fabró.
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“En las reuniones de participación para crear el parque natural, hemos propuesto crear un centro de recuperación de animales, o un centro de interpretación de la naturaleza o un centro que puedan subir aquí los escolares”, dice la alcaldesa Magda Seriol. “Pero por ahora no sabemos nada”.
La previsión -confirma el Incasòl. es que “estos terrenos se puedan integrar en el Parque Natural Muntanyes de Prades”. Todo eso ya dijo hace más de 20 años.



