El filósofo David Cerdá defiende el amor como una de las experiencias que pueden aportar mayor valor a la existencia.
«El amor merece la pena porque engrandece nuestras vidas», sostiene en una reflexión que pone el foco no solo en las relaciones sentimentales, sino en la capacidad de establecer vínculos significativos con otras personas.

Amar es también entrega, compromiso y vulnerabilidad
Hablar de amor implica hacerlo también de entrega, compromiso y vulnerabilidad. Querer a alguien supone conceder importancia a lo que le ocurre y aceptar que sus alegrías, preocupaciones o dificultades también pueden afectar a nuestra propia vida. Precisamente por ello, amar puede convertirse en una experiencia tan enriquecedora como exigente.

Más allá del bienestar inmediato
La reflexión de Cerdá plantea que el valor del amor no reside únicamente en el bienestar inmediato que proporciona. Los vínculos personales también pueden obligarnos a salir de nosotros mismos, prestar atención a las necesidades de quienes nos rodean y asumir responsabilidades que no existirían si viviéramos exclusivamente pensando en nuestros propios intereses.

Lejos de la idealización romántica
Entender que el amor «engrandece nuestras vidas» supone, por tanto, observarlo desde una perspectiva que va más allá de la idealización romántica. Amar no elimina las dificultades ni garantiza una existencia sin conflictos. Al contrario, implica aceptar que cualquier relación verdaderamente importante puede atravesar momentos complejos.
Sin embargo, es precisamente esa capacidad para compartir la vida con otras personas la que puede otorgar una dimensión diferente a nuestras experiencias. El amor permite construir vínculos, compartir proyectos y encontrar significado en el cuidado de los demás, convirtiéndose en una parte fundamental de las relaciones humanas.
Una vida más amplia y compartida
La reflexión de David Cerdá sobre el amor invita así a valorar aquello que los vínculos aportan incluso cuando requieren esfuerzo. Si amar implica exponerse a dificultades, también abre la posibilidad de experimentar una vida más amplia y compartida. De ahí la idea que resume su planteamiento: el amor merece la pena porque tiene la capacidad de engrandecer nuestra existencia.
Nota creada con asistencia IA

