El referente internacional en meditación, desarrollo personal y espiritualidad, vinculado desde hace décadas a Brahma Kumaris, reflexiona sobre el impacto de la práctica meditativa en la autoestima, las relaciones y la manera de afrontar los desafíos cotidianos. “Cuando conectas con tu ser y empiezas a entender quién eres de verdad, empieza a cambiar todo”, asegura.
En un mundo atravesado por el ruido, la velocidad y la búsqueda permanente de reconocimiento externo, detenerse y mirar hacia adentro puede convertirse en un verdadero desafío. Para Enrique Simó, referente internacional en meditación, desarrollo personal y espiritualidad, la meditación permite recuperar esa conexión y desarrollar una manera diferente de relacionarse con uno mismo y con lo que sucede alrededor.
Esta mirada forma parte también de la filosofía que promueve Brahma Kumaris, organización dedicada a la enseñanza de la meditación y al desarrollo espiritual, donde la práctica no se concibe como un escape de la vida cotidiana, sino como un camino de autoconocimiento y transformación interior.
“Hay que ser valiente para meditar porque vas a ver muchas cosas de ti”, sostiene Simó. Sin embargo, explica que el objetivo no es quedarse atrapado en aquello que uno descubre y no le gusta, sino aprender a diferenciar el verdadero ser de los comportamientos y estructuras adquiridas a lo largo de la vida.
El especialista habla desde su propia experiencia. Antes de comenzar a meditar, cuenta, era una persona muy irritable y discutidora. Con el tiempo comprendió que ese comportamiento no definía quién era realmente. “Entendí claramente y profundamente que soy un ser de paz”, explica.
Volver a conectar con uno mismo
Uno de los ejes centrales de la conversación es la autoestima y el autorrespeto. Simó advierte que muchas personas viven pendientes de la aprobación externa: necesitan que un jefe reconozca su trabajo, que una pareja confirme permanentemente su amor o que el entorno valide sus decisiones.
Esa falta de valoración personal puede generar miedo al rechazo y relaciones de dependencia. “Empieza a valorarte, a tener todo tu respeto y autoestima”, plantea.
La meditación, desde la perspectiva que propone Brahma Kumaris, busca precisamente recuperar ese espacio interior. Al disminuir el ruido externo y observarse con mayor conciencia, la persona puede reconocer no solamente sus debilidades, sino también sus capacidades.
“Cuando empiezas a meditar y conectar contigo, afrontar tus debilidades, transformarlas y conectar con tu potencial, empiezas a darte cuenta de que eres un ser que vales, que tienes valor, que hay tesoros dentro de ti”, señala Simó.
Cuando nada parece suficiente
Otro de los temas que atraviesa la entrevista es la búsqueda permanente de satisfacción a través de lo externo. Dinero, reconocimiento, éxito o vínculos pueden transformarse en objetivos detrás de los cuales se corre constantemente sin alcanzar una sensación duradera de plenitud.
“Nada es suficiente, nunca nada va a ser suficiente”, surge durante la charla al reflexionar sobre esa carrera permanente detrás de nuevos deseos.
Frente a esa lógica, la práctica espiritual propone modificar el punto desde el cual se construye el bienestar. No se trata de abandonar los objetivos o responsabilidades, sino de evitar que la estabilidad emocional dependa exclusivamente de aquello que sucede afuera.
Simó asegura que cuando una persona desarrolla autoestima, autorrespeto y conexión interior, la transformación comienza a extenderse hacia otros aspectos de la vida: “Tu manera de trabajar cambia, tus relaciones cambian, tu salud cambia porque te cuidas más”.
Una reserva de energía para enfrentar los desafíos
La meditación tampoco evita los problemas. Las dificultades económicas, familiares, laborales o afectivas siguen formando parte de la vida. Lo que puede cambiar es la manera de atravesarlas.
Simó utiliza una comparación sencilla: la energía interior funciona como una reserva disponible para afrontar los momentos difíciles.
“Si tú has acumulado energía, cualquier reto que viene, dices: bueno, ahí está, pero tengo la suficiente energía para gestionarlo”, explica. Cuando esa reserva está agotada, en cambio, incluso una dificultad relativamente pequeña puede resultar abrumadora.
Desde esta perspectiva, los desafíos pueden adquirir otro significado. “Si las pasas desde la perspectiva espiritual y más constructiva, a veces se convierten en extraordinarias situaciones de progreso, de madurez, de experiencia y de muchas cosas positivas”, afirma.
¿Cómo empezar?
Para quienes sienten curiosidad por la meditación pero no saben cómo acercarse, Simó recomienda comenzar por la experiencia: escuchar una conferencia, realizar una práctica guiada, hacer un curso o acercarse personalmente a un espacio de meditación.
En ese sentido, destaca especialmente la posibilidad de contar con alguien con experiencia con quien conversar y resolver las dudas que van apareciendo. También reivindica el aprendizaje en comunidad y el contacto con otras personas que comparten una búsqueda similar.
La propia experiencia dentro de Brahma Kumaris aparece en la conversación asociada a esa posibilidad de encontrar un espacio de paz, aprendizaje y transformación que después pueda trasladarse a la vida cotidiana. La clave es que aquello que ocurre durante la meditación no quede limitado a esos minutos de práctica, sino que se traduzca en otra manera de reaccionar, tomar decisiones y atravesar los desafíos.
Porque, para Simó, espiritualidad y vida cotidiana no deberían transitar por caminos separados.
“Meditar es súper práctico: para apagar dudas, para resolver relaciones, para afrontar dificultades, para sentirte más seguro, para todo”, resume.
En definitiva, la propuesta que transmite Simó desde su experiencia con Brahma Kumaris no consiste en retirarse del mundo, sino en aprender a vivir en él desde otro lugar: con mayor conciencia, autoestima, energía interior y paz.

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