Andrés Serbin pasó buena parte de su vida intentando interpretar el mundo: primero como antropólogo, luego como analista de relaciones internacionales, entre libros académicos, columnas periodísticas, viajes y años dedicados al estudio de los conflictos. Ahora decidió mirarlo desde otro lugar y convertir parte de esa experiencia en ficción.

«Dije basta de tanta seriedad, de tanto respeto a la mitología, a las fuentes bibliográficas. Se trata solo de escribir algo más divertido», relata Serbin en una entrevista.
El escritor define sus relatos como «entre ficcionales y biográficos». No se trata, aclara, de una autobiografía, aunque reconoce que el libro tiene «un alto contenido autobiográfico».
La decisión de escribir ficción llegó después de un momento de quiebre personal. Tras la muerte de su esposa, con quien estuvo casado durante 40 años, comenzó a replantearse qué hacer con su vida y recuperó una antigua vocación por escribir que durante décadas había quedado subordinada a su carrera académica.
La literatura le permitió también cambiar la forma de mirar aquellas cosas que había vivido.
Contar historias divertidas
«Pensé: tengo que tomarlas muy en serio, o puedo reírme de ellas. Y en ese momento lo que necesitaba era soltarme y quizás empezar a reírme de ciertas cosas y tratar de transmitirlas, contar historias divertidas para que la gente se entretenga», explica el también profesor e investigador universitario.
En Room Service en la Selva aparecen las mujeres de su familia, a las que describe como particularmente resilientes; amigos y personajes; episodios de su vida académica; amores y separaciones, además de historias vinculadas con los numerosos lugares que recorrió.
La selva amazónica, Ibiza, San Petersburgo, Boston, Hong Kong, Guilin y Buenos Aires aparecen entre los escenarios de los relatos, en un recorrido que lleva al lector por experiencias y paisajes muy diferentes.
El viaje no es un elemento decorativo en la vida de Serbin. Su carrera como antropólogo primero y como especialista en relaciones internacionales después lo llevó a participar en redes globales dedicadas a promover la paz y prevenir conflictos, y también a recorrer buena parte del mundo.
Room service en la selva. In Nuevo libro de Andres Serbin https://t.co/u1xpLqtNp9
— Andres Serbin (@andresserbin) April 28, 2026
Se desempeñó como profesor en diversas universidades de Francia, Estados Unidos y Gran Bretaña, y también en la Universidad de Buenos Aires, además de fundar ONGs, redes y think tanks a nivel regional y mundial.
«Eso me obligó a viajar a muchos lugares», recuerda. África fue uno de esos destinos, aunque aclara que sus viajes al continente no fueron «en tren de safari, sino en tren de trabajo». También aprovechaba con su esposa los desplazamientos laborales para conocer nuevos lugares o planificaba viajes específicamente destinados a descubrir otros territorios.
Ahora prepara un nuevo recorrido por Uzbekistán para conocer Samarcanda, atraído por la historia de la ciudad como uno de los grandes puntos de encuentro de la antigua Ruta de la Seda.
La curiosidad por esos territorios y por las historias que contienen también alimenta su escritura. Serbin cuenta que recientemente escribió un relato alrededor de Tamerlán, exemir del imperio timúrida (1336-1405) y la leyenda de la maldición que habría protegido su tumba.
El escritor, sin embargo, no desplazó al analista. La nueva etapa literaria no significa abandonar la mirada con la que Serbin observó durante décadas las transformaciones del sistema internacional. Por el contrario, sigue leyendo la actualidad desde la geopolítica y considera que el mundo atraviesa una transición marcada por una «policrisis», en la que confluyen la geopolítica, el cambio climático, la revolución tecnológica y los flujos migratorios.
La Administración de Donald Trump, sostiene, contribuyó a profundizar esa crisis y el desorden mundial, en una transición hacia un sistema multipolar o policéntrico cuyo desenlace todavía es incierto. En ese escenario, advierte sobre la posibilidad de que los conflictos terminen encadenándose entre sí.
«Estamos quizás muy cerca de la posibilidad de que, encadenándose todos estos conflictos, estemos muy cerca de que pueda producirse una Tercera Guerra Mundial«, afirma.
Guerras económicas y tecnológicas
Para el analista, además, las guerras actuales exceden el campo militar y se trasladan también a los terrenos económico y tecnológico, mientras el multilateralismo y los organismos internacionales atraviesan una profunda crisis.

«Tenemos un mundo totalmente desordenado», resume. Ese desorden también se refleja en América Latina, donde Serbin observa un nuevo movimiento pendular hacia la derecha.
La región arrastra desde hace años problemas vinculados con la pobreza que contribuyeron a alimentar distintos ciclos políticos, pero el escenario actual incorpora nuevos elementos, entre ellos el alineamiento de algunos gobiernos con Estados Unidos. Ese acercamiento, advierte, «encuentra un límite en la creciente presencia económica de China, que se convirtió en el principal socio comercial de buena parte de los países latinoamericanos».
Para Serbin, el avance de los gobiernos de derecha presenta componentes que exceden al sistema partidario tradicional.
«Ahora tienen otros componentes que superan lo que es el sistema partidocrático, la democracia a la que estábamos acostumbrados, y entran ya en una demagogia populista, más extrema todavía, y en función del alineamiento con Estados Unidos», sostiene.
Así, el analista y el escritor terminan observando el mismo mundo desde dos lugares diferentes. Uno intenta descifrar sus guerras, sus tensiones geopolíticas y sus cambios de poder. El otro recoge de ese mismo mundo personajes, recuerdos, amores, viajes y situaciones para convertirlos en historias.
Serbin pasó su vida intentando interpretar el mundo y ahora decidió contarlo.
Con información de Ansa.

