Quiénes son, qué proponen y por qué dicen que no van a ser un partido
Más de 200 personas de distintos puntos del país participaron de la presentación del espacio, que se define como una «corriente de opinión» no partidaria. Detrás de la iniciativa está Osvaldo Cornide, presidente honorario de CAME. Sus tres pilares incluyen un plan de desarrollo económico, un gobierno de unidad nacional y la aplicación de la doctrina social de la Iglesia.
Una sala con más de doscientas personas. Científicos, dirigentes sindicales, empresarios pyme, artistas, juristas, docentes, médicos, especialistas en educación y medio ambiente. Gente que en la vida política argentina no suele sentarse junta, sentada junta.
Esa fue la escena de la presentación pública de Fuerza Suma+, un espacio que se define a sí mismo como una «corriente de opinión amplia y plural» y que dice haber nacido para intervenir en el debate sobre el presente y el futuro del país.
La primera pregunta que aparece frente a cualquier lanzamiento de este tipo en la Argentina es inevitable: ¿es un partido nuevo? La respuesta, en este caso, la dio el propio impulsor del espacio, y es no.

Quién está detrás
Aunque el documento fundacional presenta una Junta Promotora de veintiún nombres sin jerarquías, la figura que viene explicando públicamente la iniciativa es Osvaldo Cornide, presidente honorario de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). Fue él quien presentó los objetivos del espacio en entrevistas previas al acto.
El resto de la Junta Promotora reúne perfiles de campos muy distintos: el geopolitólogo Ricardo Auer, la actriz Katja Alemann, el investigador y científico Fernando Stefani, el historiador Alejandro Olmos Gaona —especialista en deuda externa—, la periodista Alicia Barrios, el empresario biotecnológico y académico Manuel García Solá, los dirigentes gremiales Omar Autón y Fernando Barrera, los economistas Cristian Módolo y Gustavo Reija, la doctora en bioética Liliana Siede, el docente Pablo Anzaldi, la docente e investigadora María Fernanda Ruiz, el fundador de Infoworkers Jorge Zaccagnini, la médica Amelia Franchi, la abogada y académica Yvonne Blajeau, el industrial Gerardo Grippo, el empresario Elías Soso, el politólogo y periodista Guillermo Ariza y el consultor Rafael Prieto.
Es una composición que dice algo por sí misma: predominan figuras con trayectoria larga, provenientes del mundo productivo, académico y gremial más que de la política partidaria activa.

Los tres pilares
El espacio ordena su propuesta en tres ejes que enuncia en este orden:
1. Un plan de desarrollo económico integral. Superar lo que llaman «la lógica del ajuste» y promover políticas productivas que impulsen la industria, el agro, el comercio local y la generación de empleo.
2. Un gobierno de unidad y reconstrucción nacional. Dejar de lado personalismos e intereses particulares para colocar las cuestiones de Estado y el bien común por encima de lo que definen como «las grietas coyunturales».
3. La aplicación de la doctrina social de la Iglesia. Tomar como guía un enfoque que describen como humanista y ecuménico, donde el ser humano y la dignidad del trabajo estén por encima del afán de lucro o los condicionamientos externos.
Este tercer punto es probablemente el más distintivo del espacio y el que menos aparece en su comunicación general. En las presentaciones previas se mencionaron referencias a la homilía del arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, y a la encíclica papal.
El diagnóstico
El documento fundacional parte de una lectura dura sobre la situación argentina. Enumera como consecuencias de una crisis prolongada la desindustrialización, la precarización laboral, el empobrecimiento, el crecimiento de la desigualdad y lo que denomina «una profunda crisis de representación que deterioró el vínculo de amplios sectores de la sociedad con la política y las instituciones del Estado».
Sobre ese punto hacen una afirmación que vale la pena citar textual, porque ordena buena parte de su razonamiento: para el espacio, «el fenómeno libertario no debe analizarse como un hecho aislado, sino como la expresión de una crisis acumulada durante décadas».
Es decir: no lo leen como causa sino como síntoma.
Desde ahí cuestionan la orientación económica y social del gobierno actual y advierten sobre las consecuencias de un modelo que, sostienen, «profundiza la fragmentación social, debilita las capacidades del Estado y agrava las condiciones que dieron origen a la crisis de representación».
En política exterior proponen «recuperar una política fundada en el interés nacional, la soberanía, la no intervención en asuntos internos de otros países y una inserción autónoma de la Argentina en un escenario mundial crecientemente multipolar».

Qué proponen construir
El documento insiste en que el espacio no se agota en el diagnóstico. El trabajo y la producción aparecen definidos como «fuerzas centrales y fuentes genuinas del progreso social».
El federalismo es otro de los pilares declarados, y lo plantean en términos concretos: un proyecto nacional de desarrollo sólo es viable «si integra a todas las provincias y regiones del país y genera oportunidades para que los argentinos puedan desarrollarse en sus propios territorios». La formulación que sintetiza su posición es que «desarrollo, federalismo y justicia social aparecen como dimensiones inseparables de una misma estrategia nacional».
También plantean que, pese a las dificultades estructurales, el país «conserva recursos humanos, económicos e institucionales suficientes para recuperar una senda de desarrollo».
Entonces, ¿partido o no?
Acá está el punto que más define de qué se trata esto.
Cornide fue explícito: el espacio no busca convertirse en un partido político ni presentar candidatos. A quienes se suman los llaman «constructores», y el objetivo declarado es elaborar propuestas para que otras fuerzas políticas las adopten. La convocatoria, además, aclara que participar no implica abandonar el espacio de pertenencia previo de cada uno: la idea es sumar experiencias, no reemplazar estructuras.
Es un formato con antecedentes en la Argentina: usinas de ideas que buscan incidir sobre el sistema político sin competir electoralmente.
Dicho esto, hay una tensión que el propio documento no resuelve del todo y que conviene señalar. Un espacio que se declara no partidario propone, como segundo de sus tres pilares, un «gobierno de unidad y reconstrucción nacional». Eso es un objetivo de poder, no solamente de ideas. Cómo se llega a un gobierno de unidad sin intervenir en la arena electoral es una pregunta que el espacio todavía no respondió públicamente.








Lo que falta saber
Del material difundido hasta ahora quedan algunos puntos abiertos que serán los que definan si la iniciativa prospera o se diluye:
- Cómo se financia. El documento no informa fuentes de financiamiento ni estructura administrativa.
- Qué produce y cuándo. Se anuncian «propuestas y programas concretos», pero todavía sin cronograma ni documentos técnicos publicados.
- Con quién dialoga. El objetivo es que otras fuerzas adopten sus propuestas, pero no se informó qué partidos o espacios ya fueron contactados.
- Qué alcance territorial tendrá. El federalismo es un eje declarado; falta ver si se traduce en sedes o referentes provinciales.
Cómo participar
Quienes quieran sumarse como constructores o adherentes pueden hacerlo a través de fuerzasuma.com.ar.
Las definiciones sobre el diagnóstico económico, político e institucional del país citadas en esta nota corresponden al documento fundacional de Fuerza Suma+ y a las declaraciones públicas de sus impulsores.



