
El costo de asegurar mercaderías transportadas cayó 17,5% interanual en América Latina y el Caribe durante el segundo trimestre de 2026, una de las bajas más pronunciadas entre las regiones relevadas, pese a que los riesgos asociados con el movimiento y la concentración de cargas continúan elevados.
La tendencia surge de un informe sobre los mercados globales de seguros marítimos, de carga y logística elaborado por una aseguradora internacional. A escala mundial, las tarifas medianas correspondientes a seguros de carga y de almacenamiento disminuyeron entre 10% y 15% frente al mismo período de 2025. América Latina quedó por encima de ese rango, aunque Asia mostró un retroceso todavía mayor, de 27,5%.
El descenso, sin embargo, no estuvo acompañado por una reducción equivalente de la exposición de las cargas. Según el relevamiento, Canadá fue la única región donde se percibió una leve disminución del riesgo expuesto, mientras que en el resto las menores tarifas respondieron principalmente al ingreso de nueva capacidad y a una competencia más intensa entre aseguradoras.
La combinación genera un escenario particular para cargadores y operadores. Con seguros más accesibles, empresas de distintas regiones comenzaron a contratar límites de cobertura superiores para proteger valores crecientes frente a inflación de siniestros, aumento de precios de commodities y posibles disrupciones de las cadenas de suministro.
América Latina aparece entre los mercados donde aumentaron esos límites durante el período. También registró mayores retenciones, es decir, la porción del riesgo que una compañía decide asumir antes de que intervenga la cobertura contratada.
La reducción de precios tampoco significa necesariamente condiciones contractuales más flexibles. El informe señala que, aunque en distintos mercados existe mayor disposición a recuperar coberturas que habían sido restringidas en años anteriores, América Latina y el Caribe se encuentran entre las regiones donde esa apertura todavía no se observa con la misma intensidad.
En logística, además, los términos continúan siendo más estrictos debido a cambios legales y decisiones judiciales registradas durante los últimos años. De esta manera, el mercado muestra una diferencia entre precio, disponibilidad de capacidad y alcance efectivo de las coberturas.

El contexto internacional explica por qué el riesgo continúa bajo observación a pesar de la reducción de tarifas. Durante el segundo trimestre, el mercado marítimo estuvo condicionado por conflictos y amenazas en el Mar Negro, el Golfo Arábigo, el Mar Rojo, el Mediterráneo oriental y el norte del océano Índico.
Estos escenarios pueden obligar a modificar itinerarios y generar mayores costos de redireccionamiento, pero también provocan un efecto adicional: la concentración temporal de grandes volúmenes de mercadería en determinados puertos y corredores alternativos.
El informe identifica precisamente la acumulación como uno de los principales riesgos para la carga marítima. Cuando grandes valores asegurados coinciden en un mismo puerto o cuello de botella geográfico, un único incidente puede afectar simultáneamente un volumen elevado de mercadería.
Por ese motivo, el análisis del sector asegurador presta cada vez más atención al mapeo de acumulaciones, los límites frente a eventos no vinculados con catástrofes naturales y los riesgos cibernéticos que pueden permanecer implícitos dentro de determinadas coberturas. En puertos de alta densidad, incluso con capacidad aseguradora disponible en términos generales, pueden aparecer mayores restricciones.
A los riesgos geopolíticos se suman cambios en el tipo de mercadería transportada. El documento advierte sobre el aumento de la preocupación por incendios severos en grandes portacontenedores y buques destinados al transporte de vehículos.
Dentro de ese escenario, señala particularmente a los vehículos eléctricos. Los incendios asociados con estas unidades pueden superar los 1.000 °C, frente a unos 600 °C en vehículos con motores convencionales, además de liberar gases y presentar mayores dificultades para ser controlados por las tripulaciones.
La evolución vuelve más compleja una ecuación en la que también intervienen el envejecimiento de parte de la flota mercante, los mayores costos de reparación, las sanciones comerciales y los cambios de rutas derivados de conflictos internacionales.
Así, la caída de las tarifas de seguro no supone necesariamente que mover mercadería sea hoy menos riesgoso. En América Latina, el precio de las coberturas disminuye mientras las empresas continúan operando dentro de cadenas expuestas a desvíos, concentración de cargas y nuevos tipos de siniestros. La mayor competencia aseguradora ofrece mejores condiciones económicas, pero el mapa operativo que determina dónde y cómo circulan las mercancías sigue ganando complejidad.

