Con entrada libre y gratuita, comenzó la edición N° 19 de la Feria del Libro de La Matanza. Hasta el domingo 21 de septiembre, la Plaza San Martín de San Justo será el escenario de charlas exclusivas, presentaciones de libros, shows en vivo y teatro. También se presentarán figuras y referentes literarios, además de encontrarse el stand de la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM) con toda la información de la Casa de Altos Estudios.
La Feria está abierta de lunes a viernes de 10 a 20 y sábados y domingos de 12 a 20. En el marco de esta propuesta cultural y educativa orientada a la comunidad, se destaca la participación de diversas bibliotecas populares matanceras que visibilizan sus actividades diarias, así como las dificultades que atraviesan en la actualidad.


La presencia de las bibliotecas populares en la Feria del Libro
En representación de la Biblioteca Popular Madre Teresa de Calcuta, de Virrey del Pino, Eduardo Burattini, director del espacio, destacó su participación en cada edición de la Feria del Libro distrital y adelantó que durante cada jornada se presentará una biblioteca popular distinta.
“Somos más de una docena en La Matanza, y la mayoría forma parte de la Coordinadora de Bibliotecas Populares. Es una alegría participar porque este evento es una gran vidriera para mostrar lo que hacemos todos los días en cada una de las localidades donde se ubican las bibliotecas”, expresó en diálogo con El1.



El presente de las bibliotecas populares
Según Burattini, las bibliotecas populares están “resistiendo” el recorte de beneficios que potenciaban sus actividades diarias. “La biblioteca popular pensada en el siglo XIX por Domingo Faustino Sarmiento permitió una relación entre las asociaciones civiles, es decir la gente, y un Estado que ayuda. Al iniciarse el nuevo período democrático en 1983, se promulgó la ley 23.351 que brinda más ayuda en subsidios y dinero para pagar servicios, adquirir recursos y capacitar a bibliotecarios. Pero hace años que esto dejó de funcionar”, explicó.
En este contexto, alertó que el Gobierno buscó “licuar la ley y dejar sin efecto la Comisión Nacional”. “Gracias a la Asociación de Bibliotecarios Graduados de la República Argentina, la normativa se salvó. Pero no hemos podido garantizar que se cumplan los beneficios que ofrece. Además, no tenemos una política seria dedicada a la lectura y a proteger a las bibliotecas populares. Solo nos queda el programa Libro por Ciento que nos permite ir a la Feria del Libro de Buenos Aires y comprar libros a mitad de precio, pero eso no alcanza”, lamentó.
Asimismo, recordó que abrir las puertas de las bibliotecas implica electricidad, estufas, correo, la compra de papel y tinta para las impresoras y el pago de sueldos a bibliotecarios y administrativos. “Necesitamos la ayuda del Estado nacional. Actualmente, el Gobierno provincial nos envía todos los meses un subsidio que destinamos únicamente al pago de los sueldos. Estamos atravesando un momento bastante álgido y duro, pero también estamos en las trincheras, resistiendo”, cerró.
Producción y fotos: Soledad Saliola



