La intendenta de Quilmes en uso de licencia y actual diputada provincial es, además, uno de los nombres que aparecen en la conversación peronista de cara a la disputa por la Gobernación bonaerense. Pero su construcción política tiene una condición previa, explícita y repetida: Cristina Fernández de Kirchner debe recuperar su libertad y tener la posibilidad de ser candidata si así lo decide.
“Para mí lo único importante hoy en materia de candidatos y electoral es poder tener la oportunidad de elegir a Cristina, que podamos romper esa proscripción y, si quiere ser candidata, que sea candidata y que la podamos votar”, sostuvo Mendoza en una entrevista con Sakura Stream.
Después llegó el mensaje dirigido a quienes, desde su perspectiva, pretenden construir una nueva historia del peronismo dejando atrás a quien considera su conducción política.
“Dirigentes peronistas no pueden reconocer esto y creen que la historia comienza cuando llegan ellos… Me parece una incoherencia total”, afirmó.
No mencionó a Axel Kicillof en esa primera definición. Pero la referencia política resulta difícil de separar de la interna que enfrenta al gobernador bonaerense con el kirchnerismo. Y Mendoza decidió después ponerle nombre al conflicto.
La palabra fue deslealtad.
La dirigente cuestionó el desplazamiento del liderazgo de Cristina y sostuvo que existe una falta de reconocimiento hacia quienes, según su lectura, construyeron las condiciones para que distintos dirigentes llegaran a ocupar lugares de poder.
“Hay una parte que yo no la puedo entender de deslealtad, de desagradecimiento; no la puedo entender porque aparte sé de dónde venimos todos, sé que ella nos dio las oportunidades a todos por igual pero a algunos quizás más y hoy no le están devolviendo lo que ella les dio”.
Y remató: “No hay nada en la vida peor que ser desleal y desagradecido”.
La crítica encaja con otros cuestionamientos que Mayra Mendoza viene formulando contra Kicillof. En la misma entrevista, sostuvo que el gobernador tomó la decisión de dividir al peronismo bonaerense y cuestionó un supuesto trato discrecional hacia municipios que no forman parte de su actual estructura política.
El punto de partida no es quién será candidato a gobernador, sino qué sucede con Cristina. La dirigenta de La Cámpora volvió a referirse a la situación de la expresidenta y cuestionó a quienes, según su mirada, observan el conflicto solamente desde una dimensión electoral. Dijo que Cristina está atravesando una situación que también debería ser mirada “con el corazón” y sostuvo que permanece en San José 1111 “por nosotros, por el pueblo, por los argentinos y las argentinas” que creen que no todo consiste en “aniquilar y bloquear y cancelar al otro para estar bien uno”.
La consigna Cristina Libre vuelve así a funcionar como ordenador político de su discurso. Ya en julio, había cuestionado a quienes se “prueban los trajes” de candidatos y les reclamó que sostuvieran públicamente el pedido por la libertad de Cristina.
Mayra Mendoza también se refirió a la controversia generada por los cánticos contra Kicillof durante el acto realizado en San José 1111 por el cuarto aniversario del intento de asesinato contra Cristina.
Su lectura fue crítica respecto del tratamiento posterior de esas imágenes. Consideró que se buscó “recortar el momento” de las canciones contra el gobernador durante el acto encabezado por Máximo Kirchner.
“Recortan algo y de ahí lo mandan a ‘Fuerza Pauta’ y enseguida salen y ‘ay, lo que hicieron…’”, cuestionó.
La frase vuelve a colocar a la comunicación política en el centro de la disputa: qué se muestra, qué se recorta, qué circula y quién fija el sentido de una escena.
Mayra Mendoza no se baja de esa pelea. Mantiene otra prioridad discursiva: Cristina primero. Y desde allí construye su crítica a quienes, según entiende, llegaron al poder con una historia que hoy pretenden contar de otra manera.
En esa lectura, la palabra que define el conflicto es una sola: lealtad.



