Estudiantes de La Plata volvió a demostrar por qué su historia en la Copa Libertadores se escribe con letras de oro. En una noche para el infarto en el estadio Neo Química Arena de San Pablo, el equipo dirigido por Alexander «Cacique» Medina derrotó 1 a 0 a Corinthians en la vuelta de los cuartos de final y cerró la serie a su favor tras el 1-1 en la ida.
Con este triunfo épico, el Pincha rompió una racha de 17 años sin meterse entre los cuatro mejores del continente, algo que no lograba desde la gloriosa edición de 2009 bajo la conducción de Alejandro Sabella.
Dientes apretados y aguante en San Pablo

El desarrollo del partido fue una verdadera batalla táctica. Corinthians, empujado por su hinchada y con Rodrigo Garro como eje de juego, intentó tomar la iniciativa desde el comienzo. Sin embargo, la sólida noche de Fernando Muslera en el arco y la solidez defensiva del equipo platense neutralizaron los constantes embates de los locales.
Cuando el partido se consumía y el pasaje a semifinales parecía destinarse de manera inevitable a los penales, la jerarquía rojiblanca dijo presente. A los 41 minutos del segundo tiempo, Alexis Castro sacó un remate inalcanzable para Hugo Souza y desató el delirio de la delegación argentina en Brasil.
El drama del VAR y el penal a los 101′
Fiel al misticismo copero, el desenlace guardaba una cuota máxima de dramatismo. En la última jugada del tiempo adicionado, el árbitro Jesús Valenzuela sancionó penal para el Timao a través del VAR por una mano en el área de Leandro González Pirez.
A los 56 minutos del complemento, la estrella neerlandesa Memphis Depay se hizo cargo de la ejecución con la oportunidad de forzar los penales, pero su remate se fue inexplicablemente por encima del travesaño. Pitazo final, festejo contenido y boleto directo a semis.



