Luego de 186 años fuera de México, el Códice Azcatitlan regresará temporalmente al país, en el marco de una exposición en el Museo Nacional de Antropología (MNA). Hace años que el gobierno mexicano reclama el códice, pero Francia argumenta que existen impedimentos legales para restituirlo.
El códice está conformado por 25 folios y abarca 500 años de historia del pueblo mexica, desde la salida de Aztlán, la elección del primer tlatoani (gobernante), Acamapichtli, hasta el periodo de la conquista española de México-Tenochtitlan.
El códice «muestra el origen de los aztecas, quienes vienen del Norte, pero con una visión más detallada que otros documentos. (…) Describe no solo la historia de la migración, sino de la Conquista, y narra unos años después de la llegada de los españoles», le dijo el historiador Jorge Cañizares-Esguerra a La Jornada.
El códice tiene una alta relevancia histórica. De hecho, una de las páginas muestra a Hernán Cortés portando su armadura, con la cabeza descubierta con un gesto de saludo. Encabezando el grupo de guerreros se encuentra Malintzin, más conocida como la Malinche, intérprete y amante de Cortés, vestida con un gran huipilli -las túnicas bordadas típicas de la cultura azteca. Y, en el centro de la imagen, una paloma que simboliza al Espíritu Santo.
El regreso temporal del códice se produce tras un acuerdo entre la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y su homólogo francés, Emmanuel Macron, para realizar una exhibición recíproca con motivo del bicentenario de las relaciones diplomáticas entre ambos países, que se conmemora este año.

Durante la visita de Macron a México, en noviembre de 2025, Sheinbaum describió el códice como «la memoria viva» del país y «la raíz profunda de nuestra identidad».
«Debe de haber en el mundo alrededor de 600 códices. Que venga un códice original a México y nos permita reencontrarnos, creo que es muy significativo», le dijo a EFE Baltazar Brito Guadarrama, director de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia (BNAH) de México. Aseguró que Francia conserva más de 100, además de algunas copias de gran valor, pues los manuscritos originales están desaparecidos.
Guadarrama dijo que México está intentando recuperar el Códice Azcatitlan a través de las secretarías de Relaciones Exteriores y de Cultura, pero que «eso dependerá de muchos aspectos». Sin embargo, destacó que la muestra del MNA «es un gran paso para que este tipo de patrimonio documental mexicano pueda ser visto nuevamente en el país que le dio vida».
El Códice Azcatitlan estará en exposición hasta el 31 de diciembre de 2026, fecha en la que también regresará a territorio mexicano el Códice Boturini, prestado a la Biblioteca Nacional de Francia (BNF) como parte de un intercambio bilateral de piezas patrimoniales. La BNF y la BNAH cuentan con casi el 35% de los códices del mundo, señaló Guadarrama.
Cómo salió el Códice Azcatitlan de México
El códice data de entre el Siglo XVI y finales del XVII y se desconoce su autoría, ya que, según Guadarrama, este tipo de manuscritos «eran de los pueblos» y no se reconocía la autoría individual del artista.
Se presume que el primer propietario del manuscrito fue Fernando de Alva Ixtlilxóchitl, descendiente de Nezahualcóyotl, rey de Texcoco y una de las figuras más importantes del México prehispánico, que gobernó Texcoco entre 1431 y 1472. Se cree que posteriormente pasó a manos del historiador Carlos de Sigüenza y Góngora, quien heredó su biblioteca a la Compañía de Jesús.
En 1737, el historiador italiano Lorenzo Boturini adquirió dichos fondos jesuitas, entre ellos manuscritos de tradición indígena, y en 1840 el investigador francés Joseph Marius Alexis Aubin obtuvo el acervo de Boturini y lo trasladó a Francia.
Luego Aubin vendió la colección de documentos al franco-mexicano Eugène Goupil, cuya viuda decidió donar el archivo -en el que se encontraba el Códice Azcatitlan- a la BNF, con la condición de que se conservara en dicha institución pública.
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