Tras aprobar la ampliación de Inocencia Fiscal II, el Senado dio media sanción este jueves a la nueva Ley de Biocombustible, que eleva los porcentajes de mezcla obligatoria de biodiésel y bioetanol.
La propuesta fue aprobada con 41 votos a favor y 25 en contra y será girada a Diputados para su revisión. Los votos los aportaron La Libertad Avanza, la mayoría de la UCR, el PRO, Convicción Federal y bloques provinciales. También contó con el apoyo del tucumano Juan Manzur, el único que se diferenció de la bancada Justicialista.
En rechazo a la iniciativa votó la mayoría del peronismo. También lo hicieron el radical Maximiliano Abad, quien expresó su enojo con la propuesta porque afecta a las empresas de la provincia de Buenos Aires, y los santacruceños José Carambia y Natalia Gadano.
Durante el debate, la senadora Flavia Royón (Salta), quien responde al gobernador Gustavo Sáenz, defendió la propuesta al advertir que «procura dar un paso hacia el futuro energético, productivo y federal del país».
La nueva ley aumenta gradualmente los cortes obligatorios. En el caso del biodiésel, pasa del 7,5% a 10% a partir de los 12 meses, y en el caso del bioetanol se lleva del 12% al 15% a un año de la aprobación de la norma.
Además, la propuesta fija que en el caso del bioetanol, se preserva durante la vigencia de la ley la participación de un 6% proveniente de la caña de azúcar, un 6% proveniente del maíz, mientras que el otro 3% necesario para alcanzar el corte total queda abierto a distintas materias primas admitidas por el régimen.
Mientras que en el caso del biodiesel se establece un período de transición hasta el año 2036, con un esquema que reducirá paulatinamente la porción reservada a empresas no integradas (las pymes) y amplía gradualmente la competencia en el sector.
Justamente, las diferencias entre los senadores estaban centradas en la situación de las pymes del sector biodiésel fue lo que mantenía trabado el debate. Pero finalmente hubo acuerdo y se aplicaron cambios en los porcentajes.
Además, en el nuevo texto se establece una definición de las empresas integradas y no integradas. Las primeras tendrán una capacidad superior a 50.000 toneladas e integran el grupo de productoras de aceites vegetales y harinas proteicas. Mientras que las no integradas son aquellas que tienen una capacidad de hasta 50.000 toneladas o no forman parte de las grandes productoras.
Dentro de los cambios establecidos se acordó que la participación por empresa no integrada no excederá 10% del total de la cantidad de biodiesel comercializada por año calendario con un tope máximo de 50.000 toneladas. Mientras que la intervención por grupo económico no excederá el 10% del total de la cantidad de biodiesel comercializada por año calendario.
Para llegar a un acuerdo también se accedió a definir regiones geográficas de negociación para el biodiesel, con un tope de 20% del total de la cantidad de biodiesel comercializada anualmente. De esta manera se habilita la posibilidad de permitir a las pymes juntarse para funcionar como una integrada, mientras que a las firmas de San Luis y La Pampa se les otorgará un beneficio por las distancias que tienen con el puerto de Rosario.
Por su parte, la senadora Carolina Moisés, una de las promotoras de la propuesta, destacó el trabajo en conjunto, pero aclaró «no es la panacea». «Creemos que con los cambios que se producen a partir de esta ley podemos avanzar, pero no es el final”, advirtió.
Mientras que la tucumana Beatriz Ávila resaltó que la norma aprobada da «una previsibilidad de 15 años». «Es una ley positiva y superadora para el desarrollo energético, ambiental e industrial». agregó.
Por su parte, el chaqueño Jorge Capitanich planteó que el Senado discute con esta ley un 10% de corte a los biocombustibles y planteamos como meta el 15%, mientras que Brasil tiene una perspectiva del biodiesel al 20%. «Nos parece que esta Ley de Biocombustibles debería fijar un cupo mayor y con un cronograma más agresivo», resaltó.
Mientras que el radical Flavio Fama apuntó que la norma apunta a generar «condiciones de competitividad aumentando las proporciones de corte para que el mercado pueda generar la baja de los precios de los biocombustibles». La discusión continuará en Diputados.

