En julio se presentó el recorrido y este viernes, a partir de las 20 y desde la sede del Automóvil Club Argentino (ACA), comenzará el XXIII Gran Premio Argentino Histórico (GPAH), la competencia de regularidad más importante del país. La prueba se extenderá hasta el 25 de septiembre y reunirá a coches clásicos e históricos en una aventura que se desarrollará por caminos de las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Catamarca y San Juan. El regreso a la Argentina del legendario piloto polaco Sobiesław Zasada, de 96 años, quien participará como invitado especial, la presencia singular de una carrera que se convirtió en un clásico moderno de coches que agitaron el pulso en el pasado y alimentan la pasión de pilotos, navegantes y fanáticos que esperan el paso de la caravana en rutas, pueblos, ciudades…
La largada simbólica se realizará desde la sede central del ACA, aunque desde las 13 los vehículos participantes estarán expuestos para el público en el parque cerrado, sobre la calle Mariscal Castilla, entre las avenidas Del Libertador y Figueroa Alcorta. La partida oficial será el sábado, a partir de las 8, desde la Basílica de Luján. El recorrido estará dividido en cuatro tramos: Luján–Alta Gracia; Alta Gracia–Catamarca; Catamarca–San Juan y San Juan–Córdoba. En esta nueva aventura, se reincorporará la categoría “contemporáneos”, destinada a vehículos fabricados desde 1985 y hasta 2005, que amplió el universo de automóviles habilitados para participar de la competencia.
El Gran Premio Histórico Argentino es una competencia de regularidad a nivel nacional, pero además está encuadrado dentro del campeonato CODASUR de regularidad histórica. Mantiene, además, su tradicional perfil solidario: durante el desarrollo de cada etapa se colabora con Cáritas Argentina, recolectando alimentos no perecederos. La competencia es un museo itinerante que recorre miles de kilómetros y representa, además del desafío deportivo, un atractivo turístico y comercial para las ciudades y pueblos que atraviesa. Las estimaciones de la organización señalan que alrededor de 400 personas, entre pilotos, navegantes, equipos de auxilio y autoridades, participan de la competencia, con un impacto en las economías locales a través del consumo y la ocupación hotelera.
El regreso a la Argentina de la leyenda polaca, Zasada, es un atractivo extra para una carrera que es un reto y que tiene a la estrategia como una de las aristas destacadas. Zasada volverá a encontrarse con los caminos que lo convirtieron en una figura histórica: en 1967 llegó a la Argentina para disputar el Gran Premio Internacional de Turismo, una exigente competencia de larga distancia que recorría caminos de tierra y ripio.
Al volante de un Porsche 911 T rojo, identificado con el número 405, el piloto polaco logró la victoria entre 370 participantes, en un triunfo que quedó incorporado a la riquísima historia del automovilismo argentino y que el público que continúa celebrando.
El presidente de la Comisión Deportiva Automovilística (CDA) del ACA, Eduardo Baca, enfatizó sobre la continuidad de la carrera y del valor histórico de los autos que toman parte. “La historia del automovilismo se refleja en cada uno de los coches, aunque también se reivindica el futuro con la incorporación de nuevas categorías. Este gran premio no mira solo para atrás, sino que mira hacia adelante”, señaló quien estuvo en la mesa, junto al presidente del ACA, César Carman, en la visita a Buenos Aires del titular de la Federación Internacional del Automóvil, Mohammed ben Sulayem, con motivo del Congreso Americano de la FIA.
“Así son los revival, todos fuimos corredores en algún momento. Volver a sentarse en el auto, sentir esa sensación, hacer los caminos, estar con el grupo de amigos. El 70% de los que participan lo hacen por la satisfacción de conocer lugares de nuestro país y compartir con amigos de años. Algo hermoso que se da es que la tradición se pasa de generación a generación y aparecen los hijos o los nietos cuando los corredores de siempre ya no pueden estar al volante”, expresó Jorge Revello, vicepresidente segundo del ACA, acerca del valor sentimental y de amistad que resalta el Gran Premio Histórico Argentino.
La velocidad pura, característica natural que define al automovilismo deportivo, no es el eje de esta carrera, donde no gana el más rápido. El binomio que logra mantener con mayor precisión los tiempos y las velocidades que establece la organización durante el recorrido es quien se alza con la victoria. Para el XXIII episodio fueron habilitados los autos clásicos, modelos fabricados desde el año 1935 hasta 1984, y se reincorporaron los “contemporáneos”, que son aquellos comprendidos entre 1985 y 2005. El reglamento particular de la prueba excluye de participar a los vehículos convertibles y las pick-ups

