Por Cynthia Finvarb y Soledad Saliola
El 19 de septiembre de 2025, Brenda del Castillo, Morena Verdi y Lara Gutiérrez se subieron a una camioneta blanca en la localidad de Ciudad Evita, partido de La Matanza, con la promesa de ir a una fiesta. Creyeron en la palabra de las personas que las invitaron, pero, sin saberlo, ingresaron a ciegas en una trampa criminal planificada.
El destino de ese viaje era una vivienda de Florencio Varela. A partir de esa noche, sus teléfonos se apagaron y sus familias iniciaron una búsqueda desesperada contrarreloj para encontrarlas. El 24 de septiembre de 2025, los cuerpos de Brenda, Morena y Lara fueron hallados enterrados. Las autopsias revelaron un brutal ensañamiento.
Con el avance de la causa, apareció una trama mucho mayor: Brenda, Morena y Lara fueron víctimas de un triple femicidio en un contexto de narcocriminalidad, una forma extrema de violencia de género en que las bandas usan el cuerpo de las mujeres como objeto de castigo, control territorial, venganza o el envío de un mensaje mafioso.

El primer hito procesal determinante se marcó en noviembre de 2025: a través de diversas pruebas, la fiscalía de Homicidios de La Matanza confirmó que los femicidios de las jóvenes estaban vinculados a una venganza por el presunto robo de droga a una banda transnacional.
Ante ese descubrimiento que pudieron reconstruir por escuchas, filmaciones y testimonios, la causa pasó formalmente a la Justicia Federal. El juez de Morón, Jorge Rodríguez, decidió investigar el caso de forma integral, unificando el triple femicidio con una red de narcotráfico.
“Son gente que no tiene escrúpulos, mercenarios; no les importa la vida de una persona, más allá de que sean mujer o no, o de que hayan cometido un hecho o no. Mi hija y mi sobrina vivían el día a día, no es que llevaban una vida ostentosa. Teníamos una vida simple que nos alcanzaba para llegar a fin de mes”, indicó Leonel, papá de Brenda y tío de Morena, en diálogo con El1.
A un año de los asesinatos, la causa cuenta con 16 personas procesadas, entre ellas, Tony Valverde, conocido como “Pequeño J”. Para la Justicia, cada una habría tenido distintos niveles de responsabilidad: algunas en tareas operativas, otras en logística y otras, en el encubrimiento.

“No podemos creer que pasó un año. Yo espero todos los días que vuelvan. Todos los días las espero, pero algún día me acostumbraré a que no van a llegar”, expresó Sabrina, mamá de Morena, en diálogo con este medio.
Las personas sospechosas de la causa
La causa cuenta con 16 personas investigadas: Tony Janzen Valverde Victoriano, Víctor Sotacuro Lázaro, Milagros Florencia Ibáñez, Maximiliano Andrés Parra, Iara Daniela Ibarra, Miguel Ángel Villanueva Silva, Matías Agustín Ozorio, Mónica Débora Mujica, Celeste Magalí González Guerrero, Ariel Jeremías Alexis Giménez, Bernabé Jesús Mallón, Ramiro Mansur, Verónica Emilce Chieto, María Inés Olivera, Eugenia Quispe Gallardo y David Godoy.
Además, fuentes judiciales precisaron que habría otros sospechosos bajo la mira de la Justicia por su participación. Por su parte, continúa la búsqueda de dos prófugos sospechosos en la investigación: Manuel Valverde, tío de Tony Janzen Valverde Victoriano; y Alex Castillo, a quien le habrían robado droga, lo que habría sido el desencadenante del plan narcocriminal.
La hipótesis central de la investigación sostiene que los femicidios fueron una venganza vinculada con el robo de droga. La Justicia calificó el hecho como «Triple homicidio agravado por alevosía, ensañamiento, el concurso premeditado de dos o más personas y mediar violencia de género».



